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Trump exige a México recuperar el control ante la ONU

Desde la ONU, el presidente de EE.UU. insistió en que los cárteles dominan México y exigió a Sheinbaum recuperar el control del país.

Un discurso que reabre la tensión bilateral

Donald Trump volvió a colocar a México en el centro de sus señalamientos sobre seguridad hemisférica, esta vez desde uno de los escenarios de mayor peso simbólico: el atril de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En su intervención de este martes, el mandatario estadounidense calificó al país vecino como el «epicentro de la violencia de los cárteles» y sostuvo que resulta «inaceptable» que Washington comparta una frontera de casi 3.200 kilómetros con un territorio que, según él, permanece bajo dominio de organizaciones criminales hostiles.

El planteamiento no se limitó a la denuncia. Trump fue más allá al demandar públicamente que las autoridades mexicanas «recuperen el control de su suelo» frente a quienes describió como «enemigos de la humanidad», una formulación que eleva el tono de un reclamo que ha repetido, con variaciones, a lo largo de todo su mandato.

No es un episodio aislado

Lejos de tratarse de una declaración espontánea, el señalamiento se inscribe en un patrón sostenido de acusaciones que Trump ha lanzado contra México en distintos foros internacionales durante los últimos meses. En junio, al margen de la cumbre del G7 celebrada en Évian, Francia, ya había afirmado que el país «ha perdido el control» de su territorio frente al crimen organizado. Meses antes, en una entrevista televisiva, había adelantado que su gobierno comenzaría a «atacar por tierra» a los cárteles, argumentando que estos «controlan México».

La retórica se intensificó además tras la puesta en marcha de la llamada Coalición Contra los Cárteles de las Américas, anunciada por Washington como parte de una estrategia regional que combina presión diplomática, despliegue militar en el Caribe y el Pacífico, y designación de organizaciones del narcotráfico como grupos terroristas transnacionales.

Sheinbaum, en la mira constante

Las declaraciones de Trump han estado acompañadas, casi de forma sistemática, de referencias a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, a quien en ocasiones ha descrito en términos elogiosos —»una mujer encantadora», «una mujer muy buena»— y en otras ha señalado como superada por la situación de seguridad del país. Esa combinación de gestos ambivalentes ha marcado buena parte de la relación entre ambos gobiernos desde el inicio del segundo mandato del republicano.

La mandataria mexicana, por su parte, ha optado por responder con firmeza cada vez que el tema resurge. Ante acusaciones similares formuladas meses atrás, Sheinbaum fue tajante: «¿Quién gobierna México? Porque luego andan diciendo que otros gobiernan México, ¿no? En México gobierna el pueblo». La frase se ha convertido en una suerte de respuesta estándar de su administración frente a los señalamientos de Washington, reafirmando la soberanía nacional sin entrar en una confrontación directa que pudiera comprometer la relación comercial y diplomática entre ambos países.

El trasfondo: una política exterior cada vez más dura

El discurso ante la ONU se produce en un momento en que la administración Trump ha endurecido notablemente su postura frente al narcotráfico en toda la región. En los últimos meses, Washington ha ejecutado decenas de ataques militares contra embarcaciones señaladas de transportar droga en el Caribe y el Pacífico, participó en la operación que derivó en la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, y ha mantenido advertencias explícitas sobre una eventual acción unilateral en territorio mexicano si considera que su seguridad nacional está en juego.

En ese contexto, el señalamiento hecho ante la Asamblea General no solo busca presionar a las autoridades mexicanas, sino también proyectar ante la comunidad internacional una narrativa de mano dura que ha sido el eje central de la política de seguridad de Trump desde su regreso a la Casa Blanca.

Lo que está en juego

Más allá del intercambio verbal, el episodio pone de relieve la fragilidad de una relación bilateral que combina una fuerte interdependencia económica —con Estados Unidos como principal socio comercial de México— con crecientes fricciones en materia de seguridad. Analistas consultados en medios de la región han advertido que este tipo de declaraciones, sostenidas en el tiempo, incrementan el riesgo de que Washington busque justificar acciones unilaterales en territorio mexicano, un escenario que hasta ahora el gobierno de Sheinbaum ha intentado desactivar por la vía diplomática.

Por ahora, ni la Casa Blanca ni el gobierno mexicano han anunciado medidas concretas derivadas directamente de este discurso, pero la insistencia de Trump en repetir el mismo mensaje en distintos escenarios internacionales sugiere que el tema seguirá marcando la agenda bilateral en las próximas semanas.

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