ECONOMIA Y FINANZASLOS PUEBLOS

¿Un nuevo puente entre Asia y América Latina?

En un movimiento geopolítico de gran calado, Corea del Sur y México estrechan lazos en medio del proteccionismo global, mientras el TLC entre Seúl y el Mercosur revive como prioridad estratégica y la inversión coreana impulsa la electromovilidad en México. 

La “revolución silenciosa” del comercio global

Mientras las potencias tradicionales tensan sus políticas proteccionistas, un movimiento silencioso pero profundo está reconfigurando el mapa económico. Corea del Sur, una de las economías más dinámicas de Asia, ha decidido acelerar su giro estratégico hacia América Latina, una región que históricamente había estado en la periferia de sus prioridades comerciales.

Este cambio no es casual. La administración del presidente surcoreano Lee Jae-myung ha identificado en el Mercosur y en México a los socios ideales para diversificar su cartera de exportaciones y asegurar cadenas de suministro de minerales críticos, en un escenario global marcado por la incertidumbre y las disputas arancelarias. 

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha sabido leer el momento histórico. Al recibir a Lee en Brasilia, no solo revitalizó un diálogo congelado desde hace cinco años, sino que puso sobre la mesa la necesidad de construir un nuevo orden comercial más allá del eje tradicional. “Hemos decidido crear un grupo de trabajo que va a identificar sensibilidades de los dos lados, para evitar que se conviertan en un obstáculo para retomar las negociaciones”, declaró Lula, estableciendo una hoja de ruta clara hacia la cumbre del Mercosur en diciembre, donde se espera el anuncio formal de la reanudación de las pláticas. 

El pulso de los números: un comercio en expansión

Las cifras respaldan el optimismo. A pesar del “resurgimiento del unilateralismo”, el intercambio bilateral entre Corea del Sur y Brasil alcanzó la cifra récord de 11.000 millones de dólares en 2025.  Este es solo el comienzo. Un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, un mercado de más de 300 millones de habitantes, podría catapultar a Seúl como la puerta de entrada para los productos sudamericanos en Asia y viceversa. 

La visita del presidente Lee a Brasil (con paradas posteriores en Chile y Argentina) busca consolidar estos vínculos. No solo se trata de bienes, sino de cooperación en tecnología punta. Los memorandos firmados abarcan desde el aeroespacial hasta la inteligencia artificial y los semiconductores.  Brasil ofrece minerales críticos; Corea, tecnología de vanguardia para procesarlos. Es la ecuación perfecta para un mundo que busca desesperadamente estabilidad en sus cadenas de suministro. 

México y Kia: el factor electromovilidad y “nearshoring”

Mientras la relación con el Mercosur se perfila a largo plazo, el vínculo con México adquiere una dimensión tangible e inmediata. La noticia de que Kia invertirá 649 millones de dólares para fabricar vehículos eléctricos en Nuevo León no es un hecho aislado; es la demostración de que Corea del Sur ve en México al socio industrial indispensable para el mercado de América del Norte. 

La inversión, que creará 500 empleos directos este año y 1,500 adicionales hacia 2030, es una señal de confianza inyectada en el “Plan México” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.  Marcelo Ebrard, secretario de Economía, no dudó en calificarlo como un hito: “En una época de tanta incertidumbre… el que se tome esta decisión significa que esta empresa está viviendo en México productividad y oportunidades”. El contenido nacional del nuevo vehículo eléctrico será del 27%, con miras a aumentar, fortaleciendo la cadena de valor local. 

Esta apuesta por México no es un capricho. Es una pieza clave del tablero surcoreano para asegurar su presencia en Norteamérica, evitando los aranceles que Estados Unidos ha impuesto a la competencia china y aprovechando las ventajas del T-MEC. México se convierte, así, en la plataforma de producción y exportación de Corea hacia el corazón de América. 

¿Un nuevo bloque vs. el proteccionismo?

El denominador común de estos movimientos es la búsqueda de autonomía frente a las políticas estadounidenses, vistas en Brasilia, Seúl y Ciudad de México como un factor de inestabilidad. Lula ha sido el portavoz más explícito de este sentir, defendiendo en foros como los BRICS el multilateralismo y la necesidad de comerciar en monedas locales para escapar de la dependencia del dólar. 

Lee Jae-myung, por su parte, ha sido pragmático: “En un momento de muchas incertidumbres en el ámbito comercial, el acuerdo entre Brasil y Corea es urgente. Debe hacerse ahora”.  Esta urgencia compartida está creando un puente informal entre los gigantes del BRICS (Brasil, China, India) y las economías asiáticas que buscan en Latinoamérica a su mejor aliado para el futuro.

Corea del Sur está lejos de ser un miembro del BRICS, pero su diplomacia económica actual sugiere que se alinea cada vez más con las prioridades del “Sur Global”, buscando un equilibrio en un mundo multipolar.  El artículo original que sirve de base para este análisis ya señalaba este creciente acercamiento de Corea a los países del Mercosur. 

El futuro de este eje dependerá de que ambos lados logren sortear las “sensibilidades” de sus sectores internos, especialmente en el agro brasileño,  pero el mensaje ya fue enviado: el comercio global encuentra nuevos caminos cuando los viejos se cierran.

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