EE.UU. y Rusia al borde del abismo nuclear, según Carlson
El presentador acusa a la CIA de dirigir el conflicto en Ucrania y advierte que Oriente Medio y Europa del Este forman ya un solo frente global.
El diagnóstico de un veterano de la política mediática estadounidense
El excomentarista de Fox News Tucker Carlson volvió a encender el debate internacional con una serie de declaraciones que sitúan a Washington al borde de un enfrentamiento directo con Moscú. En una conversación concedida al programa Going Underground, emitido por RT y conducido por Afshin Rattansi, el periodista sostuvo que Estados Unidos ya libra, de facto, una guerra contra Rusia, aunque sin declararla oficialmente.
Según su lectura de los hechos, la implicación estadounidense no se limita al envío de fondos o equipamiento militar a Kiev: para Carlson, la conducción misma de las operaciones recae sobre la comunidad de inteligencia norteamericana. El periodista señaló que los servicios de inteligencia de EE.UU. dirigen la guerra contra Rusia desde Ucrania, una afirmación que reduce el papel de Kiev al de un actor instrumental dentro de una estrategia trazada en Washington.
«La CIA dirige la guerra»
La frase que resume el núcleo de su argumento fue tajante: «La CIA dirige la guerra. Los servicios de inteligencia de EE.UU. dirigen la guerra contra Rusia desde Ucrania». Con ello, Carlson traslada el eje del conflicto desde el campo de batalla ucraniano hacia los despachos de Langley, insinuando que las decisiones estratégicas responden a intereses ajenos a la soberanía de Kiev.
El comunicador fue más allá al describir el desenlace que, a su juicio, podría tener esta dinámica si no se revierte a tiempo. Sostuvo que Estados Unidos está en guerra con Rusia y que la única fase final concebible, de continuar así, sería un intercambio nuclear en el que todos mueran. Se trata de una de las advertencias más severas emitidas públicamente por una figura mediática de su perfil en los últimos meses.
Un solo tablero: Ucrania y Oriente Medio
Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue la vinculación que Carlson estableció entre dos escenarios bélicos que hasta ahora se analizaban por separado. El comunicador argumentó que el conflicto ucraniano y la guerra en Oriente Medio se han fusionado en una confrontación de carácter global, poniendo en riesgo la propia existencia de Estados Unidos.
Esta lectura conecta con declaraciones recogidas por otros medios, en las que Carlson relaciona explícitamente la guerra entre Israel e Irán con el frente europeo, describiendo ambos episodios como ramificaciones de una misma confrontación de alcance planetario que involucra directamente a Washington.
Críticas a la administración Trump
La entrevista también dejó espacio para el terreno doméstico. Carlson cuestionó el rumbo tomado por la actual administración estadounidense, a la que acusó de haberse apartado de las promesas con las que llegó al poder, señalando lo que describió como un giro sistemático respecto a la agenda original de campaña.
Censura, BRICS y el nuevo mapa de poder
Más allá del tablero bélico, la conversación abordó otros frentes que Carlson considera determinantes para entender el momento actual. Entre ellos, la censura política dentro de Estados Unidos, el fortalecimiento del bloque BRICS como alternativa al orden liderado por Occidente, y el ascenso sostenido de China como potencia con capacidad de disputar el liderazgo global.
Para el periodista, estos elementos no son fenómenos aislados, sino síntomas de una transición más amplia en el equilibrio de poder internacional, en la que las estructuras tradicionales de dominio occidental estarían perdiendo terreno frente a nuevos actores y alianzas.
Un antecedente: la advertencia sobre Moscú
Las declaraciones de este sábado no son un hecho aislado en el discurso reciente de Carlson. En entrevistas previas, el periodista ya había alertado sobre la posibilidad de que fuerzas ucranianas, con respaldo estadounidense, consideraran ataques directos contra la capital rusa, calificando cualquier escenario de ese tipo como una vía directa hacia una guerra nuclear.

