Trump vincula el 11-S con la guerra contra Irán
El presidente conmemoró el 25.º aniversario de los atentados y advirtió que Teherán «jamás» tendrá armas nucleares, mientras EE.UU. mantiene un conflicto abierto con la República Islámica.
Washington, DC — En el marco de los actos conmemorativos por el 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente estadounidense Donald Trump utilizó el escenario del recuerdo para trazar una línea directa entre aquella tragedia y el conflicto militar que su país sostiene actualmente con Irán. El mandatario aseguró que la memoria de las víctimas es, precisamente, la razón por la que Washington no dará marcha atrás en su ofensiva contra el programa nuclear iraní.
Un cuarto de siglo de memoria convertido en advertencia
Durante la ceremonia, celebrada en La Elipse, el parque contiguo a la Casa Blanca, Trump insistió en que el país jamás olvidará a quienes murieron aquel día ni a los socorristas que arriesgaron su vida en las tareas de rescate. El acto, organizado por la fundación Tunnel to Towers, contó con la presencia de miembros del gabinete, legisladores y más de un centenar de bomberos y policías que participaron en las labores de emergencia hace 25 años.
El presidente calificó aquella jornada como un día sin comparación en la historia reciente del país y sostuvo que ese recuerdo colectivo es el que sostiene, según su versión, la actual confrontación con Teherán. Enfatizó que Estados Unidos no tiene margen para ceder y que su objetivo es exclusivamente la victoria.
De la lucha antiterrorista a la disputa nuclear con Irán
El discurso de Trump no se limitó al homenaje. El mandatario aprovechó la tribuna para reafirmar que su gobierno impedirá por cualquier medio que Irán se haga con armamento atómico, y llegó a sostener que Teherán estuvo cerca de lograrlo antes de que Washington actuara. Con ese argumento, el republicano buscó enmarcar la actual escalada con Irán como una extensión natural de la cruzada contra el terrorismo que Estados Unidos inició tras los ataques de 2001, aquella que derivó en la prolongada intervención militar en Afganistán.
Detrás del atril, como telón de fondo simbólico, se exhibió una viga de acero de más de seis metros y varias toneladas de peso, rescatada de los escombros de la torre sur del World Trade Center. La pieza forma parte de una gira memorial que recorrió una veintena de estados antes de llegar a Washington, y que culminará este viernes en el sur de Manhattan, donde se alzaban las Torres Gemelas.
Lo que ocurrió aquel 11 de septiembre
Los atentados que el país recuerda cada año fueron ejecutados por una célula terrorista de Al Qaeda que secuestró cuatro aviones comerciales. Dos de ellos impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, provocando el colapso total de ambos rascacielos. Un tercer avión se estrelló contra el Pentágono, en Virginia, y un cuarto aparato, que presuntamente tenía como objetivo el Capitolio, cayó en un campo abierto de Pensilvania tras la resistencia de sus pasajeros.
El saldo de aquella jornada fue de cerca de 3.000 personas fallecidas, entre civiles, personal de emergencia y tripulantes. El atentado marcó un punto de inflexión en la política exterior estadounidense y dio origen a la llamada «guerra contra el terrorismo», que incluyó la invasión de Afganistán y se extendió durante casi dos décadas antes de la retirada final de las tropas.
Un homenaje con lectura geopolítica
El propio Trump reconoció que decidió participar este año en una ceremonia distinta a la habitual en la Zona Cero de Manhattan, optando en cambio por un acto en el Pentágono. Según medios estadounidenses, la decisión respondería a que en el memorial de Nueva York no se permiten discursos de figuras políticas, una limitación que no rige en otros actos conmemorativos del país.
Con este tipo de intervenciones, el mandatario reafirma un patrón que ha caracterizado buena parte de su gestión: convertir las fechas de memoria nacional en plataformas para reforzar su agenda de seguridad exterior, en este caso, la confrontación abierta que Washington mantiene con la República Islámica de Irán por su programa atómico.

