Latinoamérica lidera la carrera por la ONU
Rodrigues-Birkett, Grynspan y Grossi encabezan los sondeos para suceder a Guterres, en un proceso donde el veto de las potencias definirá todo.
La sucesión de António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entró en su fase decisiva, y por primera vez en más de tres décadas América Latina y el Caribe aparecen con posibilidades reales de recuperar el cargo más alto del organismo multilateral. Tres candidatos de la región —Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana; Rebeca Grynspan, de Costa Rica; y Rafael Grossi, de Argentina— ocuparon los primeros lugares en los dos sondeos informales realizados hasta ahora por el Consejo de Seguridad para medir el respaldo entre sus quince miembros.
Rodrigues-Birkett toma la delantera
Rodrigues-Birkett, actual representante permanente de Guyana ante la ONU y excanciller de su país, se colocó al frente en la segunda votación informal, celebrada el 21 de agosto. La diplomática guyanesa recibió ocho votos de «aliento», tres de «desaliento» y cuatro sin opinión, después de haber cerrado en segundo lugar en la primera ronda. Su ascenso la convierte, por ahora, en la aspirante con mayor respaldo declarado dentro del Consejo.
Grynspan retrocede tras liderar la primera ronda
Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y exvicepresidenta de Costa Rica, había encabezado el primer sondeo, realizado el 30 de julio, con diez votos favorables, uno en contra y cuatro sin opinión. Sin embargo, en la segunda ronda cayó al segundo puesto, con siete apoyos, cuatro rechazos y cuatro votos sin opinión, un descenso que introduce incertidumbre sobre la solidez de su respaldo de cara a las siguientes etapas del proceso.
Grossi se mantiene tercero, pero con más resistencias
El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), conservó el tercer lugar en ambas rondas, con siete votos favorables en cada una. No obstante, en la segunda votación acumuló seis votos de «desaliento», frente a los cuatro que recibió Grynspan y los tres de Rodrigues-Birkett. Ese nivel de rechazo podría convertirse en un obstáculo relevante a medida que el proceso avance hacia las instancias decisivas, donde el peso de las objeciones suele pesar tanto como el de los apoyos.
Una lista más amplia, con fuerte presencia regional
Los tres candidatos latinoamericanos forman parte de una competencia más extensa. La lista oficial de Naciones Unidas incluye además a la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el expresidente senegalés Macky Sall, el diplomático ugandés Olara Otunnu y la ecuatoriana Ivonne A-Baki, postulada por Tonga. La fuerte presencia de nombres latinoamericanos y caribeños responde, en parte, a la expectativa de que, por el principio de rotación geográfica, esta vez le corresponda a la región asumir la conducción del organismo.
Cómo funciona el proceso de selección
Los quince miembros del Consejo de Seguridad califican a cada aspirante con tres opciones: «aliento», «desaliento» o «sin opinión». En las dos primeras rondas, los votos de los cinco miembros permanentes —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia— no se diferenciaron de los del resto de los integrantes del Consejo. Sin embargo, en las siguientes etapas el organismo prevé utilizar papeletas de un color distinto para identificar específicamente los votos de esas cinco potencias, lo que permitirá detectar si algún candidato enfrenta un riesgo concreto de veto, según explicó el informe especializado Security Council Report.
Ese mecanismo será determinante en el desenlace de la contienda. El Consejo de Seguridad debe recomendar finalmente un solo nombre a la Asamblea General, y cualquiera de las cinco potencias con asiento permanente tiene la capacidad de bloquear una candidatura mediante su veto. Por esa razón, encabezar los primeros sondeos no garantiza la victoria: la clave estará en construir un consenso suficientemente amplio entre los quince miembros y, sobre todo, en evitar el rechazo de alguno de los cinco permanentes.
Una oportunidad histórica para la región
La ONU nunca ha tenido a una mujer al frente de su Secretaría General, y América Latina y el Caribe solo ocuparon el cargo en una ocasión, con el diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien lo ejerció entre 1982 y 1991. El mandato de Guterres concluirá el 31 de diciembre de este año, y quien resulte elegido asumirá funciones el 1 de enero de 2027.
Con Rodrigues-Birkett, Grynspan y Grossi encabezando hasta ahora los sondeos informales, América Latina y el Caribe llegan a la recta final del proceso con posibilidades concretas —aunque no garantizadas— de volver a conducir, después de más de cuatro décadas, el organismo multilateral más importante del mundo.

