ECONOMIA Y FINANZASINTERNACIONAL

Noboa y Xi Jinping abren nueva etapa entre Ecuador y China

Ecuador firma acuerdos de cooperación con Pekín mientras profundiza su alianza de seguridad con EE.UU., en una estrategia de equilibrio geopolítico.

Quito, Ecuador — El presidente Daniel Noboa rubricó este martes una batería de convenios de cooperación con su homólogo chino, Xi Jinping, en un gesto que confirma la estrategia de doble juego que el mandatario ecuatoriano ha sostenido durante los últimos meses: estrechar lazos militares y comerciales con Washington sin renunciar al vínculo económico que su país mantiene con Pekín, uno de sus socios comerciales más determinantes.

El encuentro, celebrado en la capital china, se enmarca en una gira asiática de trece días que Noboa realiza también por Singapur y Vietnam, y que el Gobierno ecuatoriano describe como parte de una política de apertura de nuevos mercados en un contexto de creciente tensión comercial global.

Cinco mecanismos y más de 57 millones de dólares en cooperación

Según informó la Presidencia de Ecuador, la visita se saldó con la firma de cinco instrumentos de cooperación bilateral. El primer bloque incluye 42,7 millones de dólares en fondos no reembolsables destinados a la compra de 125 camionetas para la Policía Nacional, la modernización de quirófanos y servicios de diálisis en la salud pública, un programa de reactivación productiva para las provincias del norte del país y la apertura de un nuevo capítulo de cooperación en energía fotovoltaica.

A esa cifra se suman 14,7 millones de dólares adicionales en recursos no reembolsables, orientados a proyectos educativos, de fomento productivo y de prevención de riesgos.

Desde Carondelet, sede del Ejecutivo ecuatoriano, se subrayó que el eje de la visita estuvo puesto en «nuevos acuerdos de cooperación, apertura comercial, inversión, tecnología, energía renovable y recursos no reembolsables para proyectos prioritarios».

Un socio que no exige alineamiento político

Los mensajes públicos de ambos líderes tras la reunión reflejaron matices distintos. Noboa apeló a un tono cercano, hablando de amistad y trabajo conjunto, mientras que Xi puso el acento en los indicadores económicos que respaldan la relación bilateral.

El mandatario ecuatoriano remarcó que los dos países ingresan en una fase inédita del vínculo bilateral y garantizó que, más allá de la cooperación cultural y económica, Ecuador seguirá siendo un socio confiable para Pekín al otro lado del Pacífico.

Xi, por su parte, destacó que el comercio bilateral creció un 20 % durante el primer semestre de 2026 y que China continúa siendo el principal destino de las exportaciones no petroleras ecuatorianas, un desempeño que atribuyó a los beneficios del Tratado de Libre Comercio vigente entre ambas naciones.

El otro flanco: la alianza con Washington

La cercanía con Pekín contrasta con el rumbo que Noboa ha imprimido a la relación con Estados Unidos. En marzo pasado, el mandatario cerró con la Casa Blanca un Acuerdo de Comercio Recíproco que elimina aranceles para más de la mitad de las exportaciones no petroleras del país —cerca de 2.700 millones de dólares en banano, cacao, flores, camarón, minerales estratégicos y manufacturas— a cambio de abrir el mercado ecuatoriano a productos estadounidenses.

Ese pacto desactivó las sobretasas del 10 % y luego del 15 % que la Administración Trump había impuesto a Ecuador meses antes, en el marco de una disputa arancelaria que ha enfrentado varios reveses judiciales dentro de Estados Unidos.

En el terreno de la seguridad, Ecuador también se integró al programa estadounidense Escudo de las Américas, que traduce en hechos la llamada «Doctrina Donroe» en la región mediante el entrenamiento de tropas ecuatorianas por fuerzas especiales de EE.UU., operativos antinarcóticos conjuntos y asesoría tecnológica. Esa adhesión choca con el resultado de un referendo popular que había rechazado explícitamente la presencia de fuerzas militares extranjeras en territorio ecuatoriano.

Sin embargo, ese alineamiento con Washington no le ha reportado a Noboa los resultados que esperaba. El propio presidente reconoció meses atrás que, si bien había resguardado los intereses de su país, todavía no conseguía cerrar un acuerdo de mayor envergadura con Estados Unidos. Ante ese escenario, optó por capitalizar el vínculo ya consolidado con China, admitiendo públicamente que, cuando gobiernos anteriores de EE.UU. se negaron a invertir en Ecuador, fue Pekín quien sí lo hizo.

Las cifras respaldan esa lectura: en el primer semestre de 2026 las exportaciones ecuatorianas hacia China aumentaron un 23 %, hasta los 3.644 millones de dólares, impulsadas principalmente por el camarón (1.917 millones) y los concentrados de cobre y plomo (1.373 millones).

El camarón, la pieza que destrabó la gira

Más allá de las cifras generales, el sector camaronero fue protagonista silencioso de la visita. China es, con amplia diferencia, el principal comprador del camarón ecuatoriano —el producto no petrolero más relevante del país— y concentra más de la mitad de esa producción.

El vínculo, no obstante, atravesaba fricciones: la aduana china había suspendido las importaciones de catorce empacadoras ecuatorianas por hallazgos de metabisulfito de sodio y alertas asociadas al virus de la mancha blanca. Durante la gira, Noboa logró que las autoridades chinas levantaran la restricción a ocho de esas empresas, lo que representa el resultado comercial más concreto de todo el viaje.

Energía solar para una crisis eléctrica persistente

Entre los aspectos más novedosos del encuentro figura la apertura de un capítulo específico de cooperación fotovoltaica, orientado a ampliar la capacidad de generación eléctrica del país mediante tecnología moderna y fuentes renovables. El objetivo declarado por Carondelet es mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y fortalecer el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

El anuncio llega en un momento sensible para Ecuador, que ha enfrentado varios cortes de electricidad este año como consecuencia de una crisis energética agravada por la dependencia del suministro eléctrico colombiano. Ese flujo se vio interrumpido en enero pasado en medio de una disputa comercial por aranceles entre Quito y Bogotá, conflicto que finalmente se resolvió antes de que concluyera el mandato del entonces presidente colombiano, Gustavo Petro.

Con China como primera escala de su gira asiática, Noboa continúa ahora hacia Singapur y Vietnam, en un recorrido que se extenderá hasta el 28 de agosto y que el Gobierno ecuatoriano presenta como una apuesta por diversificar mercados en medio de un panorama comercial global cada vez más incierto.

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