INTERNACIONALSEGURIDAD

Putin advierte que el mundo vive un punto de inflexión

El presidente ruso planteó en el foro Valdái que la humanidad no dimensiona sus desafíos, llamó a un orden multipolar y fijó postura sobre Ucrania.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, participó este jueves en la sesión plenaria de la XXIII reunión anual del Club Internacional de Debate Valdái. El encuentro giró en torno al lema «Responsabilidad por el futuro: límites de las posibilidades o posibilidades sin fronteras». Ante los asistentes, el mandatario repasó la situación internacional, el conflicto en Ucrania, la relación con Occidente, el avance de la inteligencia artificial y la capacidad militar de su país.

Un mundo en plena transformación

Putin sostuvo que el planeta atraviesa un punto de inflexión. Según dijo, los cambios alcanzan casi todas las tecnologías, la estructura social, el clima, la medicina, los asuntos militares, la bioética, el futuro de la energía y la demografía. En su opinión, la humanidad todavía no ha entendido la magnitud de esos desafíos.

El jefe de Estado afirmó que las tendencias preocupantes en los asuntos internacionales obligan a pensar, antes que nada, en cómo preservar la paz mundial en el presente.

También se mostró optimista. Consideró que, a medida que se debilite la hegemonía occidental, la situación global mejorará de forma gradual hacia un orden multipolar «más estable, democrático y libre». Acusó a una minoría occidental de intentar controlar la ONU y aseguró que Moscú respalda una reforma «justa» de la organización.

Para Putin, en la política global se están rompiendo todos los tabúes imaginables. Advirtió que el principio de que «la fuerza da la razón» parece guiar a ciertos actores, y recordó que la historia demuestra que esa lógica nunca termina bien. A su juicio, los países del este, el oeste, el norte y el sur deberán acordar tarde o temprano los principios de un nuevo orden mundial que garantice el progreso de la humanidad en las próximas décadas.

Sobre una posible reunión trilateral con los líderes de China y Estados Unidos durante la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en noviembre, no la descartó. Aclaró, sin embargo, que para ello «se requiere una agenda».

Ucrania: la versión del Kremlin

Al abordar el conflicto ucraniano, Putin afirmó que Rusia «no quería y no inició» la confrontación y que fue Occidente quien empezó a luchar contra su país. Según explicó, Moscú se vio obligado a defenderse con las armas.

El presidente sostuvo que durante años se alentaron en Ucrania el nacionalismo agresivo y la rusofobia para convertir al país en un instrumento contra Rusia. Declaró que Ucrania no puede existir de manera independiente y que «es gobernada desde el exterior».

Respecto a los ataques ucranianos contra refinerías de petróleo rusas, Putin aseguró que las fuerzas de su país respondieron con golpes a plantas metalúrgicas del lado ucraniano. Según dijo, así se eliminó parte de su potencial industrial. «Recibieron una respuesta simétrica», afirmó, y añadió que se atacan objetivos relevantes para la economía del adversario.

En cuanto al frente, indicó que la situación en la zona de la operación militar especial cambia con rapidez. Según sus cifras, solo en septiembre las tropas rusas tomaron el control de más de 1.300 kilómetros cuadrados, «2,5 veces más que en los meses anteriores». Agregó que autoridades ucranianas y europeas calculan que Kiev solo podrá sostener entre año y medio y dos años el 11 % restante del territorio del Donbass. Putin opinó que ese desenlace llegará «mucho antes».

Por último, declaró que Rusia está lista para iniciar negociaciones sobre Ucrania y concluirlas con la mayor celeridad posible.

Occidente: reproches y un llamado a la convivencia

En el capítulo de las relaciones con los países occidentales, el mandatario sostuvo que Occidente intentó destruir a Rusia, pese a los muchos años en que la «nueva Rusia» buscó integrarse en la llamada civilización occidental. Recordó que los Estados occidentales se plantearon como meta la derrota estratégica de Moscú.

Aun así, invitó a Occidente a trabajar de manera conjunta para encontrar la forma de «vivir en armonía».

Sobre las tensiones en el continente europeo, Putin atribuyó la escalada constante de varios países de Europa a un grave deterioro de su situación económica y política interna.

También dijo haber propuesto a Washington retomar el diálogo sobre armas estratégicas, pero afirmó que no obtuvo respuesta. Rechazó, además, las acusaciones de que Rusia nacionaliza activos europeos, a las que calificó de «una mentira y una provocación». «No estamos tomando nada de nadie ni nacionalizando nada», enfatizó.

Inteligencia artificial: el riesgo del totalitarismo digital

En materia tecnológica, Putin alertó sobre la posibilidad de un totalitarismo digital ligado al desarrollo de la inteligencia artificial. Lo describió como un callejón sin salida, tan sombrío e inhumano como los regímenes totalitarios del pasado.

Poderío militar y Kaliningrado

El presidente aseguró que ningún país posee sistemas de armamento como los rusos y los calificó de «ventaja competitiva». Según enumeró, Rusia dispone de fuerzas de misiles estratégicos de última generación, de sistemas de planeo avanzados diseñados para sortear y neutralizar las defensas antimisiles balísticas enemigas, y de armas de medio alcance de alta tecnología que ninguna otra fuerza armada tiene todavía.

Sobre Kaliningrado, el enclave ruso en el mar Báltico, Putin señaló que Moscú no pretende intimidar a nadie tras las amenazas occidentales. Advirtió, no obstante, que si se produjera un ataque directo contra Rusia, la cuestión de emplear todo su armamento surgiría «inevitable e inmediatamente». Cerró con una promesa de no agresión: «Rusia no va a atacar a nadie ni en 2029, ni en 2030, ni en 2050».

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