América Latina: ¿próximo gigante de la IA física?
Mientras Estados Unidos y China se enredan en aranceles y vetos tecnológicos, la región emerge como el laboratorio ideal para la robótica del futuro, según firmas de capital de riesgo de Silicon Valley
Por Redacción Tecnología
Mientras la inteligencia artificial acapara la atención global como la gran promesa de la próxima década, un puñado de analistas comienza a trazar un mapa inesperado para su versión más tangible: la IA física, esa fusión de algoritmos y máquinas capaces de operar en el mundo real. El centro de gravedad de esta revolución, sostienen, podría no estar en California ni en Shanghái, sino en América Latina.
La tesis la defiende con firmeza Shomik Ghosh, socio de Sierra Ventures, una gestora con sede en el corazón de Silicon Valley. En diálogo con Bloomberg Línea, el ejecutivo planteó un escenario casi disruptivo: la región no solo puede saltarse las trabas geopolíticas que frenan a sus competidores del norte, sino que tiene la oportunidad de construir un ecosistema propio a partir de una ventaja silenciosa: la ausencia de restricciones.
El atasco regulatorio que le juega a favor a la región
Mientras la Casa Blanca endurece los aranceles a los productos chinos y el Congreso debate leyes para limitar la transferencia de tecnologías sensibles, América Latina navega en aguas abiertas. Ghosh lo grafica con una comparación concreta: “Si vas a China hoy, los problemas de destreza que tenemos con las manos de los robots ya los han resuelto ellos”.
En Estados Unidos, explica el inversor, las empresas no pueden integrar esos avances chinos y se ven obligadas a reinventar la rueda desde cero. Pero en países como México, Brasil o Colombia, la realidad es otra. Allí, un emprendedor puede adquirir los componentes directamente de proveedores chinos: manos robóticas, actuadores, imanes, y empezar a implementar soluciones de inmediato.
No se trata solo de acceso a partes. Ghosh subraya otro factor diferencial: “América Latina cuenta con menores regulaciones para proteger los mercados”. Eso, en su opinión, abre la puerta a aventuras empresariales más ágiles y agresivas, sin las capas de burocracia que en otras latitudes ralentizan la experimentación.
Del hardware chino al software latino: la nueva ecuación competitiva
El giro estratégico que observa Ghosh es aún más interesante. El objetivo, dice, ya no pasa por fabricar robots para el consumidor final, sino por abastecer al mercado corporativo. Es decir, vender soluciones robotizadas a otras compañías.
¿Y dónde entra América Latina en esa cadena? La respuesta está en el software. Una vez que la industria asiática ha resuelto la barrera del hardware, las empresas de IA física de la región pueden concentrarse en modelos y algoritmos propios para interpretar los datos que generan esos robots en entornos reales.
Esa combinación —cuerpo chino, cerebro latino— podría convertirse en la fórmula de una ventaja competitiva sostenible. Sin la presión de los aranceles ni el candado de las regulaciones, los emprendedores latinoamericanos tienen el margen para iterar rápido, fallar barato y escalar con flexibilidad.
¿Oportunidad real o espejismo de inversor?
Las declaraciones de Ghosh no son un hecho aislado. En los últimos meses, fondos de riesgo especializados en IA y automatización han comenzado a rastrear la región con mayor atención. Chile, con su ecosistema minero-tecnológico; Brasil, con su industria automotriz en reconversión; y Colombia, con su apuesta por las fábricas inteligentes, aparecen como puntos naturales de interés.
Sin embargo, el optimismo del capital riesgo choca con desafíos estructurales: brechas de conectividad, formación técnica desigual y la dependencia histórica de materias primas. El propio Ghosh matiza que el salto no será automático, pero insiste en que la ventana está abierta.
“El mundo está buscando un tercer polo de innovación en robótica”, sugiere. Y por primera vez en décadas, América Latina tiene los elementos para no ser solo espectadora, sino arquitecta de su propio capítulo en la historia de la inteligencia artificial.

