Rusia: Zelenski pagará por ataques a civiles
El régimen ucraniano muestra «su bestial cara nazi» al atacar deliberadamente a civiles rusos, mientras Rusia advierte que cada crimen tendrá consecuencias inevitables para sus autores.
Una Espiral de Violencia que No Conoce Límites
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha vuelto a alzar la voz ante la comunidad internacional para denunciar lo que califica como actos de «venganza» del régimen de Kiev contra la población civil rusa. En un comunicado que no dejó lugar a dudas, Zajárova señaló directamente al presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, y a sus «cómplices» como responsables directos de los recientes ataques contra las provincias rusas de Zaporozhie y Kírov, que han cobrado la vida de ciudadanos inocentes .
La diplomática rusa fue contundente en su mensaje, asegurando que el gobierno de Kiev, al verse incapaz de revertir el curso de los combates en el frente militar, ha optado por una estrategia desesperada y criminal: descargar su ira contra objetivos vulnerables. «El régimen de Kiev continúa, con frialdad y de forma deliberada, atacando a la población civil rusa, mostrando al mundo entero su bestial cara nazi», sentenció Zajárova, utilizando un lenguaje que ha caracterizado la retórica oficial del Kremlin desde el inicio de la invasión a gran escala .
Objetivos Civiles Bajo la Mira: Una Práctica Sistemática
Los ataques denunciados no son hechos aislados, sino que forman parte de un patrón de conducta que, según Moscú, Kiev ha mantenido de manera constante. La ofensiva ucraniana con vehículos aéreos no tripulados (drones) y misiles se ha intensificado en las regiones fronterizas, impactando contra todo tipo de infraestructuras no militares .
Zajárova describió un escenario de terror cotidiano donde los proyectiles ucranianos no distinguen entre un vehículo particular, una vivienda familiar, un centro comercial repleto de gente o una zona de ocio. «Drones y misiles ucranianos impactan contra vehículos, viviendas, zonas de ocio, centros comerciales y otras instalaciones civiles, dejando víctimas», detalló la portavoz, enfatizando la naturaleza indiscriminada de estos ataques que, a su juicio, buscan infundir miedo en la población rusa .
Esta ofensiva aérea no se limita a las zonas fronterizas. La propia capital, Moscú, y sus alrededores han sido objetivo recurrente de enjambres de drones. El ataque del 3 de junio de 2026, en el que se interceptaron más de 350 drones sobre quince regiones rusas, incluyendo Moscú y San Petersburgo, es un ejemplo de la capacidad y la determinación ucraniana para llevar la guerra a lo más profundo del territorio ruso .
Advertencias y Condenas: «Pagarán un Precio Muy Alto»
La respuesta de la Cancillería rusa no se limitó a la condena verbal. Zajárova lanzó una advertencia severa a todos los implicados en la planificación y ejecución de estos ataques. «Zelenski y sus cómplices, así como sus tutores y patrocinadores occidentales, deben recordar: por cada crimen cometido, pagarán un precio muy alto», afirmó la portavoz, dejando entrever que Rusia podría responder con una escalada de su propia ofensiva .
En este contexto, Moscú ha hecho un llamado a los organismos internacionales para que evalúen de manera rigurosa y objetiva los actos del régimen de Kiev. La postura rusa denuncia un supuesto silencio cómplice de la comunidad internacional, que, según la Cancillería, se abstiene de condenar los crímenes cometidos contra la población civil rusa mientras se apresura a señalar a Rusia . Desde la perspectiva de Moscú, este silencio equivaldría a una aprobación tácita que solo estimula a Kiev a cometer más atrocidades, como el ataque a un autobús que transportaba niños bielorrusos en la región de Briansk .
Mientras la guerra se extiende y los civiles de ambos lados del conflicto continúan pagando el precio más alto, la retórica de la venganza y la condena mutua se intensifica. Las palabras de Zajárova reflejan la profundidad de la fractura y la determinación de Rusia de responsabilizar a Ucrania y sus aliados por la creciente ola de ataques que, según Moscú, ya no tienen como único objetivo militar la victoria, sino el castigo y la humillación de un enemigo que no se rinde.

