Voto latino, clave en los distritos decisivos de EE.UU.
A dos años de la sorpresa electoral, los hispanos se consolidan como un electorado esquivo y decisivo en los comicios de medio mandato.
WASHINGTON — El mapa político estadounidense se enfrenta a una cita electoral donde el electorado latino, lejos de comportarse como un bloque monolítico, se erige como un factor impredecible y determinante. A pocos días de los comicios de medio mandato, ninguna de las dos grandes formaciones políticas puede dar por garantizado el respaldo de un grupo que representa más del 20 % de la población del país y que, según las estimaciones de Pew Research, constituirá cerca del 16 % del electorado este año, con aproximadamente 39 millones de personas con derecho a voto.
La evolución de este segmento demográfico ha sido notable. En 2006 representaba el 9 % del electorado; en 2022 ascendió al 14 %. Su peso crece al mismo ritmo que su volatilidad partidista, un fenómeno que quedó patente en los últimos comicios presidenciales, cuando Donald Trump logró un histórico 48 % del voto latino, revirtiendo la tendencia que durante años había favorecido a los demócratas por amplios márgenes. Sin embargo, la fotografía actual revela matices: según Pew Research, el 65 % de los latinos que apoyaron a Trump en 2024 afirma que volverá a votar por el candidato republicano en su distrito.
Un electorado disperso y decisivo
La geografía electoral otorga a este grupo una relevancia extraordinaria. Los votantes de origen latino constituyen al menos el 20 % del electorado registrado en casi una veintena de distritos muy disputados de la Cámara de Representantes en estados como Arizona, California, Colorado, Florida, Pensilvania y Texas, entre otros. En estos territorios se librarán las contiendas más reñidas que definirán la composición del Senado y de la Cámara baja.
Texas concentra una de las batallas más simbólicas. Además de la contienda por el Senado —donde Trump respalda al fiscal general del estado, Ken Paxton, frente al demócrata James Talarico—, el voto latino puede ser decisivo en la lucha por los escaños de la Cámara de Representantes. En 2025, a petición de Trump, las autoridades estatales redibujaron el mapa electoral para favorecer a los republicanos en cinco distritos que estaban en manos demócratas. Con más de 6,5 millones de latinos con derecho a voto, Texas se convierte en un tablero donde cada sufragio cuenta.
Arizona es otro de los escenarios clave: alrededor de una cuarta parte de sus votantes son latinos, lo que otorga a este grupo un poder de inclinación considerable en unas elecciones que se prevén ajustadas.
En California, la atención se centra en el distrito 22, en el valle de San Joaquín, donde el republicano David Valadao busca la reelección. Dos de cada tres votantes del distrito son hispanos, y el voto latino también puede decidir el 8.º distrito de Colorado, en manos del republicano Gabe Evans, considerado un termómetro para todo el país.
Nevada añade otro capítulo de incertidumbre: el voto latino pesa en la carrera por la gobernación, donde el republicano Joe Lombardo busca la reelección frente al demócrata Aaron Ford. Uno de cada cinco votantes del estado es latino y, según las encuestas, Ford aventaja a Lombardo en este grupo por más de 20 puntos, en una contienda que en el conjunto del estado sigue muy igualada.
La economía, por encima de todo
¿Qué mueve a este electorado? Según Pew Research, el 86 % de los votantes latinos considera la economía muy importante a la hora de votar, más que cualquier otro tema. Le siguen la salud (80 %) y la educación (75 %). La inmigración ocupa apenas el quinto lugar, con un 64 %. La preocupación más concreta son los precios: al 80 % de los votantes latinos les inquietan mucho los precios de la gasolina y la energía, frente al 48 % en enero. Un porcentaje similar está preocupado por el precio de la vivienda, y el 78 %, por el de los alimentos.
«Es un votante que mira el bolsillo», afirmó Mike Madrid, veterano consultor político republicano que lleva años siguiendo al electorado latino en California y en todo el país. «Si la economía va bien, los republicanos se beneficiarán. Si no, serán castigados», concluyó.
Con este panorama, ambos partidos afrontan la recta final de la campaña conscientes de que el voto latino, lejos de ser un activo seguro, se ha convertido en un árbitro imprevisible que podría inclinar la balanza en los distritos donde se decidirá el futuro del Congreso.

