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Alerta terrorista en Moscú: el FSB confirma aviso de EE.UU.

El servicio secreto ruso admite haber recibido por canales de cooperación un aviso estadounidense sobre un atentado en la capital; Tsaritsyno cerró sus puertas

Moscú — El Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia (FSB) confirmó que recibió información procedente de Estados Unidos sobre la preparación de un atentado terrorista en la capital rusa, según informó el organismo a través de su centro de relaciones públicas.

La comunicación, canalizada por lo que la agencia describe como «canales de cooperación» entre servicios de inteligencia, activó de inmediato los protocolos de respuesta pertinentes. «Se está llevando a cabo el trabajo correspondiente», señaló el FSB en un escueto comunicado retransmitido por la agencia estatal TASS, sin ofrecer detalles adicionales sobre la naturaleza de la amenaza ni sobre las medidas específicas adoptadas.

Advertencia paralela de Washington

La revelación del servicio secreto ruso coincidió con una alerta emitida por la Embajada de Estados Unidos en Moscú, que advirtió a sus ciudadanos sobre lo que calificó como una «amenaza creíble» de un incidente con víctimas masivas en la capital rusa. Según reportes de agencias internacionales, la advertencia estadounidense señalaba de manera específica el complejo museístico y parque de Tsaritsyno, ubicado en el sur de Moscú y considerado uno de los espacios recreativos más concurridos de la ciudad.

El aviso diplomático instaba a evitar la zona, eludir aglomeraciones y mantener un nivel elevado de vigilancia. La Embajada estadounidense indicó que su personal se encontraba en coordinación con las autoridades rusas para gestionar la situación.

Cierre preventivo y despliegue de seguridad

Aunque ni el FSB ni la Embajada ofrecieron detalles sobre la credibilidad o el origen concreto de la amenaza, medios rusos independientes reportaron que la administración del parque-museo de Tsaritsyno instruyó a los visitantes abandonar el recinto, mientras efectivos de seguridad se desplegaban en los accesos. El complejo habría cerrado sus puertas «por razones técnicas», según testigos citados por canales de Telegram y verificados por la prensa moscovita.

Tsaritsyno, un conjunto palaciego del siglo XVIII rodeado de más de cien hectáreas de parque, recibe anualmente a varios millones de visitantes, lo que lo convierte en un objetivo potencialmente sensible desde el punto de vista de seguridad.

Un canal de comunicación que persiste

El intercambio de información sobre amenazas terroristas entre Washington y Moscú, aunque infrecuente en el actual contexto de confrontación geopolítica, no carece de precedentes. El propio FSB reconoció que los datos llegaron por vías de cooperación establecidas, lo que sugiere la subsistencia de canales técnicos de comunicación entre los aparatos de seguridad de ambas potencias, incluso en un clima bilateral marcadamente deteriorado.

La naturaleza de la amenaza, el grado de concreción de la inteligencia compartida y las identidades de los presuntos responsables no fueron precisados por ninguna de las partes. Tampoco trascendió si las autoridades rusas elevaron el nivel de alerta antiterrorista en otras zonas de la capital o si se produjeron detenciones en relación con la advertencia.

Silencio oficial y contexto de alerta

El Kremlin no emitió declaraciones adicionales sobre el episodio. La publicación del aviso estadounidense y la confirmación rusa se producen en un momento de máxima tensión en la seguridad interna rusa, tras una serie de incidentes y operativos antiterroristas que las autoridades han atribuido a servicios extranjeros en los últimos meses.

La divergencia entre la parquedad del comunicado del FSB y la especificidad del aviso estadounidense —que aludió a un lugar concreto y a un escenario de víctimas masivas— deja abiertos interrogantes sobre la magnitud real de la amenaza y sobre el grado de coordinación efectiva entre ambas capitales para neutralizarla.

Mientras el parque de Tsaritsyno permanecía cerrado y las autoridades guardaban silencio sobre las pesquisas en curso, la confirmación del FSB dejó constancia de un hecho poco habitual: que Moscú reconoció públicamente haber recibido de Washington un aviso sobre un peligro inminente para la seguridad de sus ciudadanos.

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