INTERNACIONALSEGURIDAD

Tusk culpa a Nawrocki y al PiS de dañar el Estado de derecho

El primer ministro polaco rechaza ser el artífice del “golpe” en el Constitucional y responsabiliza al presidente, a Duda y al partido opositor del bloqueo.

Una defensa en video tras la tormenta institucional

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, salió al paso de las acusaciones que lo señalan como instigador de lo ocurrido en el Tribunal Constitucional, un episodio que sus detractores califican de intento de golpe de Estado. En un videomensaje difundido en la red social X, el jefe del Gobierno trasladó la responsabilidad al presidente Karol Nawrocki, al partido Ley y Justicia (PiS) que lo respalda y al expresidente Andrzej Duda, a quienes acusó de socavar el Estado de derecho en el país.

Tusk aseguró que, junto con la mayoría parlamentaria, intentó recomponer el funcionamiento del alto tribunal. Según su versión, nadie albergaba dudas sobre la naturaleza del órgano tal como lo configuró el PiS. “No es un verdadero tribunal”, sostuvo, y afirmó que así lo han valorado instituciones internacionales, autoridades jurídicas polacas y la opinión pública.

“Bochornosos”: el mandatario condena los hechos frente a la sede

El primer ministro calificó de “bochornosos” los incidentes registrados ante el edificio del Constitucional, por los cuales numerosas voces lo han responsabilizado directamente. Pese a ello, defendió que la salida a la tensión no pasa por ceder ante “la ilegalidad y la violencia”.

Tusk sostuvo además que las propuestas para reconstruir de manera conjunta el sistema de justicia resultaron estériles, pues, en sus palabras, “todo quedó bloqueado por el presidente y por PiS”.

La cronología de los jueces, según Tusk

El jefe de Gobierno relató que su bloque optó por esperar con paciencia a que expirasen los mandatos de los magistrados designados durante la etapa del PiS. Tras ello, el Sejm, la Cámara Baja, eligió a los nuevos jueces, quienes prestaron juramento. Sin embargo, el presidente se negó a recibir esa promesa formal.

De acuerdo con su narración, los magistrados elegidos conforme a la ley quedaron impedidos de trabajar por la actuación del presidente del tribunal, Swieczkowski. Tras semanas de espera, decidieron asumir sus funciones sin aguardar un cambio de actitud de este, y fue entonces cuando, según Tusk, fueron atacados.

Un matiz clave que el premier omitió

En su explicación de la crisis, Tusk pasó por alto un detalle de peso en el ordenamiento polaco: la aprobación parlamentaria no basta para que un juez ocupe su cargo. Es imprescindible que preste juramento ante el jefe del Estado. Nawrocki no concedió ese acto a varios de los candidatos escogidos por el Parlamento, y por esa razón Swieczkowski tampoco les otorgó asiento en el tribunal.

Forcejeo en la madrugada: Nawrocki tuvo que abrirse paso

La tensión alcanzó un punto álgido cuando el presidente polaco debió literalmente abrirse camino para acceder a la sede del Constitucional durante la madrugada del sábado. Anna Korwin-Piotrowska, quien horas antes había asumido la dirección provisional de la institución y decretado la suspensión de sus máximas autoridades, le propuso en varias ocasiones reunirse con él, le cerró el paso e incluso forcejeó con el mandatario en un aparente intento de impedirle la entrada.

Duda: “una gran manipulación jurídica”

El expresidente Andrzej Duda devolvió la acusación y atribuyó la crisis a decisiones deliberadas del Ejecutivo. En declaraciones a Polsat News, aseveró que se trata de “una gran manipulación jurídica” orquestada por Tusk y por Plataforma Cívica, su formación, en torno a la elección de los magistrados.

Duda denunció también una pasividad intencionada de la mayoría parlamentaria durante meses a la hora de cubrir las vacantes. Recordó que los mandatos de los jueces salientes habían concluido sin que el Sejm designara a sus relevos, probablemente, a su juicio, para dilatar el proceso, dado que el periodo de nueve años comienza a contarse desde que los magistrados juran el cargo y pueden dictar sentencias.

La Oficina Presidencial exige cuentas

Desde el entorno de Nawrocki, el jefe de Gabinete presidencial, Pawel Szefernaker, acusó a Tusk de provocar una grave crisis de Estado mediante el controvertido operativo desplegado en la capital. Al leer el pronunciamiento del mandatario durante una concentración frente a la entidad judicial, afirmó que aquella noche “se violó el orden constitucional” y se tomó por la fuerza un órgano del Estado.

Según el representante presidencial, el primer ministro puso en riesgo la seguridad nacional y proyectó ante el mundo la imagen de un país inestable, todo con el fin de concentrar más poder. “Polonia es y seguirá siendo un Estado serio, no será una república bananera”, sentenció.

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