Polonia: el Tribunal Constitucional denuncia un golpe de Estado
Una polémica toma de control del organismo, protestas frente a su sede y el regreso urgente de Nawrocki sacuden la política polaca.
La máxima instancia de control constitucional de Polonia atraviesa una de las jornadas más tensas de su historia reciente. Este viernes, el Tribunal Constitucional (TK) acusó públicamente a quienes pretenden dirigirlo de perpetrar un “golpe de Estado”, después de que su propio sitio web oficial difundiera la noticia de que una nueva presidenta, Anna Korwin-Piotrowska, ocupaba el cargo, mientras el titular Bogdan Swieczkowski y el vicepresidente Bartlomiej Sochanski quedaban suspendidos de manera temporal.
Un comunicado en respuesta a la “usurpación”
Poco después de que aparecieran esos anuncios, la institución emitió un mensaje en la red social X para desmentirlos de forma tajante. Según el texto, Swieczkowski sigue siendo el presidente del tribunal y Sochanski su vicepresidente, mientras que Korwin-Piotrowska “no es magistrada” del organismo. El comunicado fue más allá y advirtió de que todos quienes participan en estas acciones incurren en el delito de golpe de Estado.
Tensión y violencia en el exterior del edificio
La disputa institucional se trasladó rápidamente a la calle. Decenas de personas se congregaron ante la sede para rechazar lo que consideran una suspensión injusta de los dirigentes del tribunal. Según la Policía, en el entorno se produjeron episodios de violencia, y los manifestantes lanzaron objetos peligrosos contra los agentes.
Las fuerzas del orden explicaron que intervinieron tras recibir un escrito de una jueza del Tribunal Constitucional, en el que alertaba de posibles amenazas para la vida y la salud de magistrados y empleados, así como del riesgo de alteración del orden público. Por ello desplegaron efectivos en el exterior del inmueble.
La Policía defiende su papel
En un comunicado, los agentes subrayaron que no accedieron al interior del edificio y que su labor se circunscribe al perímetro exterior y a garantizar la seguridad de la avenida Szucha, un espacio de acceso público. Añadieron que no actuaron contra los guardias del tribunal y que su presencia no supone una injerencia en el funcionamiento de la institución. Hasta el momento, tres personas han sido detenidas por saltar la valla e irrumpir en el recinto.
Nawrocki cancela su viaje y vuelve a Varsovia
El presidente Karol Nawrocki, que se dirigía a Senegal para reunirse con su homólogo y con representantes de la Unión Africana, interrumpió su vuelo y regresó a Polonia. “En un momento como este, el presidente debe estar en Polonia”, escribió en redes sociales. A su llegada a Varsovia, se trasladó directamente al Palacio Presidencial, donde se reunió con Swieczkowski y con el titular del Tribunal Supremo, Zbigniew Kapinski.
Morawiecki: “La crisis es real, pero este no es el camino”
El exprimer ministro y actual diputado Mateusz Morawiecki reconoció que el tribunal vive una crisis, aunque rechazó el modo de abordarla. Según su resumen, una jueza cuyo juramento nunca fue aceptado por Nawrocki se habría autoproclamado presidenta del organismo y suspendido a su dirección, mientras la Policía aseguraba el edificio.
A su juicio, así no se restablece el Estado de derecho, y sustituir un conjunto de normas controvertidas por otro más radical solo invita a futuros gobiernos a repetir la jugada. Morawiecki instó al primer ministro, Donald Tusk, a retirar a los agentes, y afirmó que la toma forzosa de la institución demuestra que el jefe del Ejecutivo no se detendrá ante nada para conservar el poder. “La impaciencia en el ámbito de la justicia no se puede resolver con violencia”, sostuvo.
Duda apunta a una “manipulación jurídica” de Tusk
El expresidente Andrzej Duda también responsabilizó al Gobierno de Tusk. En declaraciones a Polsat News, calificó lo ocurrido como una gran manipulación jurídica de Tusk y de Plataforma Cívica, su partido, en torno a la elección de los jueces del tribunal.
Duda acusó a la mayoría parlamentaria de mantener durante meses una pasividad deliberada para cubrir las vacantes. Recordó que los mandatos de varios magistrados habían concluido sin que el Sejm eligiera a sus sustitutos, algo que, en su opinión, buscaba alargar el proceso, pues el mandato de nueve años comienza a computarse desde que los jueces prestan juramento y quedan en condiciones de dictar sentencias.
Dudas sobre la legalidad de la suspensión
El abogado Marcin Matczak cuestionó la base jurídica de la orden de suspensión firmada por Korwin-Piotrowska, quien se amparó en su condición de jueza de mayor antigüedad. Matczak recordó que, según el artículo 12.4 de la ley, el magistrado más antiguo puede sustituir al presidente solo cuando a este le resulte “imposible” ejercer sus funciones.
Sin embargo, señaló, esa imposibilidad fue precisamente consecuencia de la suspensión dictada por la propia jueza. Es decir, cuando ella emitió la orden y actuó en lugar del presidente, este todavía podía desempeñar su cargo, por lo que su competencia no estaba establecida.
Un conflicto que sigue abierto
Entre acusaciones cruzadas, protestas, un despliegue policial y un pulso por la legitimidad de quién dirige el tribunal, la crisis institucional polaca entra en una fase de alta incertidumbre. La respuesta de la Presidencia, el Gobierno y el propio TK en los próximos días será clave para determinar cómo se resuelve un conflicto que enfrenta visiones opuestas sobre el Estado de derecho en el país.

