Moscú y África sellan una agenda común en la III Cumbre
El líder ruso destacó el avance del comercio, la cooperación agrícola, educativa y militar con el continente durante la sesión plenaria de la cumbre.
La segunda jornada de la III Cumbre Rusia-África, que se desarrolla en Moscú, estuvo marcada este jueves por una sesión plenaria copresidida por el mandatario ruso, Vladímir Putin, y por el jefe de Estado de Burundi y actual presidente de la Unión Africana, Évariste Ndayishimiye. En su intervención, el líder del Kremlin hizo un balance de la cooperación con el continente y planteó la necesidad de profundizar los vínculos en los próximos años.
Una relación basada en la amistad y la multipolaridad
Putin sostuvo que estos encuentros constituyen un espacio idóneo para evaluar el estado de las relaciones bilaterales y darles un nuevo impulso, al tratarse de vínculos que, según dijo, son variados y beneficiosos para ambas partes. Afirmó que Rusia y África comparten una amistad sólida y que trabajan de manera conjunta en la construcción de un orden mundial multipolar, auténticamente democrático, sin imposiciones ni dobles estándares, y sustentado en el derecho internacional y en la Carta de las Naciones Unidas.
El mandatario aseguró que Moscú ha respaldado de manera constante el derecho de los países africanos a defender su soberanía, mantener un crecimiento sostenido y fortalecer sus economías y sus sectores sociales. Añadió que Rusia trabaja para elevar el peso de África en foros multilaterales de primer orden, entre ellos el Consejo de Seguridad de la ONU y las instituciones financieras internacionales.
Comercio en ascenso y pagos en monedas nacionales
En el plano económico, Putin informó de que el intercambio comercial de Rusia con las naciones africanas rebasó el año pasado los 27.000 millones de dólares, una cifra que equivale a 1,5 veces el volumen registrado desde la cumbre anterior. Pese al repunte, reconoció que el potencial real de la cooperación es considerablemente mayor.
Según detalló, empresas rusas ejecutan proyectos de inversión de gran escala en África en áreas como la energía, incluido el uso pacífico del átomo, la minería, la cooperación industrial, la logística y el turismo. El presidente subrayó que el empresariado ruso actúa bajo criterios de respeto e igualdad, y marcó distancia con las prácticas coloniales de antiguas potencias, al afirmar que las compañías rusas reinvierten sus beneficios en el desarrollo de las economías locales en lugar de extraerlos.
Putin agregó que estas firmas transfieren tecnología y conocimientos técnicos, contratan a proveedores locales, levantan nuevas instalaciones industriales y generan empleo. También aseguró que operan con responsabilidad social, atienden el bienestar de sus trabajadores, financian programas humanitarios, cuidan el medioambiente y respetan los procesos políticos internos de cada país.
Otro punto destacado fue el uso de monedas nacionales en los pagos. De acuerdo con el mandatario, existen canales fiables y sin interrupciones para estas operaciones, y la participación del rublo en el comercio con África ya llega al 85 %. Esto, argumentó, protege los intercambios de influencias externas y los hace más resistentes a la volatilidad económica y política global.
Seguridad alimentaria: millones de toneladas de grano
El jefe de Estado presentó a Rusia como un proveedor estable de alimentos y productos agrícolas para el continente. Precisó que en 2025 envió más de 18 millones de toneladas de grano a África y que en los primeros nueve meses de 2026 el suministro alcanzó los 13 millones de toneladas.
Putin recordó que su país aporta cada año recursos al presupuesto del Programa Mundial de Alimentos de la ONU para proyectos de apoyo al sector agrícola africano y que ofrece ayuda humanitaria gratuita a los Estados que la requieren. Se mostró convencido de que, con tecnologías modernas y una organización eficiente de la producción, África podrá en el futuro autoabastecerse y convertirse en un gran exportador de alimentos. Moscú, indicó, está dispuesto a compartir su experiencia y su tecnología agroindustrial.
Salud, educación y formación de talento
La agenda de cooperación abarca además los ámbitos digital, sanitario y educativo. En materia de salud, Rusia suministra medicamentos y laboratorios móviles, y realiza ejercicios conjuntos para responder a brotes de enfermedades infecciosas.
En educación, cerca de 40.000 estudiantes africanos cursan actualmente estudios en universidades rusas, y más de 300.000 africanos se han graduado en centros del país. Putin añadió que se están abriendo filiales de prestigiosas universidades rusas y centros de enseñanza abierta en distintos puntos del continente, lo que favorece la difusión del idioma y la cultura rusos.
Defensa y presencia diplomática
El presidente señaló que Rusia contribuye a que los Estados africanos mantengan la estabilidad y la seguridad internas y refuercen sus capacidades de defensa. Según indicó, Moscú tiene acuerdos intergubernamentales de cooperación militar y técnico-militar con 45 países africanos.
En paralelo, Rusia amplía su red diplomática: desde la cumbre anterior han comenzado a funcionar ocho nuevas embajadas rusas en el continente, con lo que el total asciende a 48. Asimismo, avanza la creación de una red de representaciones comerciales.
Declaración final y plan de acción 2027-2029
Para este jueves está prevista la aprobación de la declaración final, que recogerá los enfoques consensuados sobre el desarrollo de la cooperación ruso-africana y la intensificación de la colaboración en el escenario internacional. También se adoptarán una declaración específica sobre cooperación en inteligencia artificial y el plan de acción para el periodo 2027-2029.
El 28 y el 29 de octubre, Moscú acoge el Foro Económico y Humanitario en el marco de la cumbre, que lleva por lema “Juntos, desarrollando una cooperación mutuamente beneficiosa y el potencial de cada país africano”. Se trata del evento más relevante en las relaciones entre Rusia y África, con el objetivo de llevar la asociación a un nivel cualitativamente nuevo, capaz de responder a los desafíos del siglo XXI.
Durante la primera jornada, los participantes debatieron sobre el creciente protagonismo de África, las prioridades de la cooperación con Rusia y la configuración de un nuevo orden mundial basado en la multipolaridad y en la igualdad de los Estados independientes, entre otros asuntos.

