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Irán amenaza con cerrar los cielos de la región

Un asesor del líder supremo advierte que si Teherán queda fuera de la aviación internacional, ningún país vecino podrá volar tampoco

Un alto funcionario iraní lanzó una advertencia contundente a los países vecinos: si las sanciones estadounidenses logran sacar a las aerolíneas de Irán del mapa aéreo internacional, el espacio aéreo regional dejará de estar disponible para todos, sin excepción. La declaración llega en medio de una escalada de presión económica y diplomática que ya ha comenzado a paralizar rutas comerciales en Oriente Medio.

Una advertencia desde el corazón del poder iraní

Mohammad Mokhber, asesor cercano al líder supremo Alí Jamenei, fue el encargado de trasladar el mensaje a través de la red social X. Según explicó, el eventual alineamiento de los países de la región con las políticas de Washington contra Teherán «quedará grabado en la memoria» del pueblo iraní. Pero más allá del reproche político, Mokhber fue claro respecto a la postura que adoptará su país: la aviación regional funciona para todos o no funciona para nadie.

El mensaje llega después de que el gobierno iraní observara con inquietud cómo varios aeropuertos de países vecinos comenzaron a cerrar sus puertas a las aerolíneas nacionales, en una reacción directa a las presiones de Estados Unidos.

El origen del conflicto: sanciones y ultimátums desde Washington

La tensión se disparó a comienzos de septiembre, cuando el Departamento del Tesoro estadounidense anunció sanciones contra 36 entidades vinculadas al sector aeronáutico. Entre los señalados figuraban 27 aerolíneas iraníes —las últimas que aún operaban sin restricciones— y tres compañías turcas acusadas de dar soporte logístico a Mahan Air, una de las principales aerolíneas del país persa. Washington sostiene que estas redes de transporte aéreo han sido utilizadas para mover armamento, personal militar y cargamentos considerados ilícitos.

Días después, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, elevó el tono de la amenaza al anunciar que, a partir del 23 de septiembre, todas las aerolíneas iraníes quedarían bloqueadas a nivel global. La advertencia no se limitó a las compañías aéreas: cualquier empresa extranjera que ofrezca servicios de repostaje, asistencia en pista o venta de boletos a operadores iraníes también podría enfrentar sanciones.

Esta ofensiva forma parte de un plan más amplio del gobierno estadounidense, bautizado como la «Operación Paria Económico», cuyo propósito declarado es asfixiar los circuitos financieros y comerciales que sostienen al Estado iraní.

Los aeropuertos de la región comienzan a cerrar filas

Las consecuencias no tardaron en sentirse. La Autoridad General de Aviación Civil de los Emiratos Árabes Unidos confirmó la suspensión «hasta nuevo aviso» de los vuelos procedentes de Irán, atribuyendo la medida directamente a la prohibición impuesta por Estados Unidos sobre el uso de aeropuertos internacionales por parte de aerolíneas iraníes.

En Irak, los aeropuertos de Bagdad, Najaf, Erbil y Suleimanía también cortaron sus conexiones con Teherán, de acuerdo con reportes de la agencia iraní Tasnim. Azerbaiyán siguió el mismo camino, con sus autoridades de aviación bloqueando el ingreso de aerolíneas iraníes al país, según confirmó el área de prensa de una compañía aérea local citada por medios rusos.

Tasnim informó además que los vuelos hacia Georgia y Omán quedaron igualmente suspendidos. No todos los destinos se vieron afectados: rutas hacia Turquía y China continúan operando con normalidad, lo que sugiere que el bloqueo no ha sido uniforme en toda la región.

Teherán responde con una amenaza directa

La reacción del gobierno iraní no se limitó a las palabras de Mokhber. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, endureció el discurso al advertir que Irán tomará represalias contra la operación aeroportuaria de cualquier país que, siguiendo órdenes de Washington, bloquee el paso de sus aviones.

Rezaei se dirigió directamente a los países limítrofes, pidiéndoles que no se involucren en el conflicto y calificando cualquier restricción como una «provocación» que generará una respuesta inmediata por parte de Irán.

Un pulso que puede reconfigurar el mapa aéreo regional

Lo que comenzó como una ronda más de sanciones económicas se ha transformado en una disputa que amenaza con paralizar buena parte del tráfico aéreo de Oriente Medio. Mientras Washington insiste en aislar a Teherán señalando vínculos con actividades militares, Irán responde con la amenaza de una represalia que podría afectar a aerolíneas y pasajeros de toda la región, independientemente de su implicación directa en el conflicto.

Por ahora, la situación permanece en un delicado equilibrio: algunos países ya cortaron vínculos aéreos con Irán, otros mantienen sus rutas operativas, y la posibilidad de una escalada mayor —con cierres recíprocos de espacio aéreo— sigue latente.

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