Sheinbaum culpa a EE.UU. por violencia en Sinaloa
La mandataria vincula el repunte de homicidios en el estado con la detención de «el Mayo» Zambada por agentes estadounidenses sin aviso previo.
El señalamiento de la mandataria
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a marcar distancia frente a la política de seguridad de Estados Unidos hacia México, al sostener que la escalada de violencia registrada en Sinaloa durante los últimos meses tiene un origen concreto: la intervención extranjera en la captura de uno de los principales líderes del narcotráfico en la región.
Durante su conferencia matutina de este lunes, la jefa del Ejecutivo insistió en que cualquier forma de injerencia externa, lejos de fortalecer a las instituciones de un país, termina por debilitarlas. Sin nombrar directamente a Washington, su discurso apuntó de manera clara hacia la actuación de agencias estadounidenses en territorio mexicano.
De menos de un homicidio diario a una ola de violencia
Sheinbaum ofreció una comparación reveladora sobre la situación de seguridad en el estado. Según explicó, antes de la caída de uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, la entidad registraba un promedio inferior a un asesinato por jornada. Ese panorama, dijo, cambió drásticamente tras el operativo que llevó a la detención de Ismael «el Mayo» Zambada, ejecutado por autoridades estadounidenses sin que mediara notificación previa a su contraparte mexicana.
De acuerdo con la mandataria, ese evento fracturó el equilibrio interno de la organización criminal y desató una espiral de enfrentamientos que golpeó con fuerza a la población sinaloense.
«La violencia se ha ido conteniendo», asegura
Pese al diagnóstico crítico, Sheinbaum ofreció un matiz de contención: afirmó que los niveles de violencia actuales, aunque elevados, ya no se comparan con los picos registrados en los primeros meses tras la captura del capo. La comparó con el punto de partida de su administración, en octubre, para sugerir que la tendencia reciente es a la baja.
La presidenta fue enfática en aclarar que su postura no representa una objeción al combate contra el crimen organizado ni a la detención de líderes criminales como tal. Su reclamo, subrayó, se centra en el método: exigió que este tipo de operaciones se lleven a cabo bajo la conducción de las instituciones mexicanas, y no mediante acciones unilaterales de gobiernos extranjeros.
Un argumento que se repite en su discurso
La lógica expuesta este lunes no es nueva en el discurso presidencial. Sheinbaum ha sostenido en distintas ocasiones que la cooperación en materia de seguridad con Estados Unidos debe respetar la soberanía nacional, evitando operativos que prescindan de la coordinación con las autoridades mexicanas.
En esta ocasión, utilizó el caso de Sinaloa como ejemplo central para respaldar esa tesis: a su juicio, la ruptura de un grupo delictivo derivada de una acción externa desembocó directamente en el escenario de violencia que hoy enfrenta la entidad, mientras que un manejo institucional interno, sostiene, habría producido resultados distintos.

