EE.UU. cerrará el acceso global a aerolíneas de Irán
Bessent anuncia que desde el miércoles ninguna aerolínea iraní podrá repostar ni aterrizar, y quien la ayude quedará fuera del sistema del dólar.
Washington ha activado un nuevo capítulo de su ofensiva económica contra Teherán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó este lunes que, a partir del miércoles 23 de septiembre, las aerolíneas iraníes quedarán excluidas de la infraestructura aérea internacional, en un movimiento que busca asfixiar aún más las capacidades de movilidad y financiación del régimen persa.
Un cerco que se cierra en 48 horas
En declaraciones a la cadena CNBC, Bessent fue tajante al describir el alcance de la medida: cualquier aeronave iraní que aterrice en un aeropuerto extranjero se encontrará con las puertas cerradas. No habrá suministro de combustible, no se prestarán servicios de pista ni de asistencia en tierra, y tampoco se podrán comercializar pasajes para sus vuelos. El mensaje del funcionario fue igual de claro para los posibles infractores: quien preste cualquiera de esos servicios se arriesga a quedar desconectado del sistema financiero basado en el dólar estadounidense.
La medida no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso que el propio Bessent puso en marcha el 24 de agosto, cuando lanzó lo que definió como un auténtico «Día D económico» contra Irán, bajo el nombre de Operación ‘Paria Económico’. Aquel anuncio inicial ya había fijado cinco frentes de ataque financiero: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, advirtiendo que cualquier red que facilitara operaciones en esos sectores sería expulsada del circuito del dólar.
La red de bancos en la mira del Tesoro
Más allá del sector aéreo, Bessent detalló los avances de Washington en el desmantelamiento de las estructuras financieras que, según asegura, permiten a Irán sortear el régimen de sanciones. El funcionario reveló que tres entidades bancarias ya han sido sancionadas por su papel como intermediarias.
Entre ellas mencionó al segundo banco más grande de Egipto, cuya filial en Dubái —afirmó— habría canalizado más de 1.800 millones de dólares hacia circuitos vinculados a Teherán. También señaló a una entidad turca, ubicada entre los treinta bancos más grandes del país euroasiático, y a un banco ruso de gran tamaño con sucursales en el extranjero que, según el Tesoro, replican el mismo patrón de facilitación financiera.
«Hemos identificado facilitadores en distintas partes del mundo. Sabemos quiénes son, y ellos también lo saben. Estamos decididos a ponerle fin a esa red», advirtió el secretario, dejando entrever que la lista de sanciones podría seguir creciendo en las próximas semanas.
El factor chino, bajo una diplomacia discreta
Consultado sobre el papel de China —uno de los principales socios comerciales de Irán y comprador habitual de su petróleo pese a las restricciones internacionales— Bessent evitó el tono confrontativo. Aseguró que Washington ha mantenido comunicación directa con Pekín sobre este asunto, aunque optó por gestionar el tema mediante canales discretos antes que a través de declaraciones públicas.
El funcionario destacó además una colaboración activa por parte de las autoridades financieras chinas, mencionando explícitamente la implicación del gobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, en las conversaciones sobre el cumplimiento del cerco financiero impuesto a Teherán.
Una estrategia de presión escalonada
Con el bloqueo de la aviación iraní programado para entrar en vigor este miércoles, la administración estadounidense da un nuevo paso dentro de una estrategia que combina sanciones bancarias, restricciones tecnológicas y ahora un cerco al transporte aéreo. El objetivo declarado es reducir al mínimo los canales que permiten a Irán sostener su economía y financiar sus actividades pese al aislamiento internacional, apostando por un efecto disuasorio que se extienda tanto a bancos como a gobiernos que, directa o indirectamente, faciliten esas operaciones.

