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Canadá se une y ofrece diálogo ante arancel del 50% de Trump

Mark Carney advirtió que Ottawa responderá con firmeza a las nuevas medidas comerciales de Washington y defenderá a trabajadores, empresas y familias.

La escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá alcanzó un nuevo punto de inflexión este lunes, cuando el presidente Donald Trump anunció la imposición de un arancel adicional del 50% a una amplia gama de productos canadienses. La respuesta del primer ministro Mark Carney no se hizo esperar: calificó la medida como la «más reciente de una serie de acciones comerciales unilaterales» que violan directamente el Tratado entre Canadá, Estados Unidos y México (T-MEC), pero abrió la puerta al diálogo para resolver la disputa .

«Violación directa» al T-MEC

En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, Carney enfatizó que la decisión de Washington se suma a una serie de aranceles previos que ya contravenían el acuerdo trilateral. «Esto incluye aranceles al sector automovilístico canadiense, en violación del T-MEC. Canadá, como es su derecho, simplemente ha respondido con medidas equivalentes», afirmó el mandatario .

El primer ministro subrayó que la unidad nacional ha sido la respuesta a lo que calificó como «amenazas a la soberanía canadiense». «Las provincias, los territorios y los canadienses de costa a costa se han mantenido unidos, tomando las medidas necesarias para apoyar nuestra economía y defender a nuestros trabajadores, agricultores, empresas y familias», declaró Carney .

Una oferta de diálogo en medio de la tormenta

A pesar de la contundencia de sus palabras, Carney insistió en que Ottawa sigue dispuesta a sentarse a la mesa de negociaciones. El mandatario reveló que durante los últimos 18 meses, Canadá ha presentado una serie de «propuestas detalladas e integrales» para resolver la disputa y modernizar el T-MEC, mientras Estados Unidos transformaba sus relaciones comerciales. «Estamos dispuestos a intensificar esas conversaciones en las próximas semanas», sostuvo .

En un intento por diferenciar la postura canadiense del proteccionismo estadounidense, Carney reafirmó la fe de su gobierno en el comercio libre y justo, destacando la firma de más de 20 nuevos acuerdos de cooperación económica y de seguridad. El primer ministro también señaló que la disputa comercial ha incrementado los costos para las familias, particularmente en Estados Unidos . «Canadá está dispuesta a participar activamente para abordar los asuntos pendientes con Estados Unidos en beneficio mutuo de nuestros ciudadanos», agregó .

El arancel de Trump: productos y plazos

La Casa Blanca justificó la nueva ronda de aranceles bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, argumentando que Canadá impone un «trato discriminatorio» a los productos estadounidenses en los sectores automotriz, lácteo y de bebidas alcohólicas . Según una hoja informativa oficial, la medida entraría en vigor en un plazo de 30 días y afectaría a una larga lista de productos, desde vino, palos de hockey y cemento hasta productos lácteos y prendas de vestir, aunque excluye sectores clave como la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado .

La decisión representa un endurecimiento significativo en la postura de Trump, quien ya mantenía aranceles activos de entre el 15% y el 50% sobre el acero, el aluminio y el cobre canadienses, además de un gravamen del 35% sobre la madera blanda .

Reacciones encontradas en Canadá

Mientras Carney optaba por una vía diplomática, las posturas entre los líderes provinciales comenzaron a mostrar matices. Doug Ford, premier de Ontario, la provincia más poblada del país, abogó por una respuesta contundente: «Si estos aranceles siguen adelante, Canadá debería responder arancel por arancel, dólar por dólar» . Por su parte, el premier de Columbia Británica, David Eby, expresó su frustración y señaló que las medidas estadounidenses acabarán perjudicando a los propios ciudadanos de EE.UU. .

El presidente de la Asociación de Fabricantes de Piezas de Automóviles de Canadá, Flavio Volpe, llamó a la calma y advirtió contra reacciones impulsivas, recordando experiencias similares durante la primera administración Trump, cuando las negociaciones del T-MEC alcanzaron puntos críticos . La Cámara de Comercio Canadiense calificó la medida como una «escalada lamentable» pero instó a ambas partes a utilizar la ventana de 30 días para avanzar en las conversaciones formales .

Un nuevo capítulo en la tensión comercial

El anuncio de Trump se produce en un contexto de creciente fricción entre ambos países, después de que la Corte Suprema de EE.UU. anulara en febrero los aranceles globales impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional . Para sortear este revés legal, la administración Trump recurrió a la Sección 338, un mecanismo nunca antes utilizado para estos fines que otorga al presidente la facultad de imponer aranceles de hasta el 50% a países que discriminen a la industria estadounidense .

El momento de la decisión ha generado especulaciones, ya que se produce un día después de que Trump y Carney aparecieran juntos en la final de la Copa Mundial de la FIFA, y mientras el humo de los incendios forestales canadienses sigue siendo un tema de tensión no mencionado en las órdenes ejecutivas firmadas por el mandatario estadounidense .

El analista Brian Clow, asesor en relaciones Canadá-EE.UU. del expresidente Justin Trudeau, advirtió que el gobierno canadiense debe «reaccionar con calma» y tomarse el tiempo necesario para evaluar los próximos pasos, evitando decisiones precipitadas . La ventana de 30 días antes de la implementación efectiva de los aranceles sugiere que la administración Trump podría estar utilizando la medida como una táctica de presión para obtener concesiones en las negociaciones del T-MEC .

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