G7 en Evian: tensiones y nuevas alianzas
Líderes mundiales se reúnen en Francia mientras Trump sacude la agenda con sorpresas comerciales y un pacto histórico con Irán.
Arranca la cumbre del G7 en Evian: entre la diplomacia de urgencia y las fisuras comerciales
Desde este lunes y durante tres jornadas, la pintoresca ciudad balneario de Evian, a orillas del lago Lemán, se convierte en el epicentro de la diplomacia planetaria. Los líderes del G7 —Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos— se dan cita en un clima geopolítico marcado por ceses al fuego inesperados, disputas tecnológicas y un renovado pulso comercial trasatlántico.
El anfitrión, Emmanuel Macron, ha tejido una invitación que desborda el restringido club de las siete potencias. A la mesa se sientan mandatarios de India (Narendra Modi), Egipto (Abdel Fattah al Sisi), Catar (jeque Tamim bin Hamad Al Thani), Emiratos Árabes Unidos (jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan), Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva), Kenia (William Ruto) y Corea del Sur (Lee Jae-myung). La Unión Europea envía a António Costa y Ursula von der Leyen, mientras que Vladímir Zelenski también participará en calidad de líder del régimen de Kiev. China no asiste físicamente, aunque Macron logró incorporarla por videoconferencia en la reunión previa del jueves para abordar los desequilibrios económicos globales.
En un gesto que subraya la creciente influencia de la inteligencia artificial en la agenda de poder, la cumbre contará con la presencia de los máximos ejecutivos de OpenAI, Anthropic y Google DeepMind: Sam Altman, Dario Amodei y Demis Hassabis, respectivamente.
Los siete ejes de una agenda bajo presión
Los trabajos se estructurarán en torno a siete grandes bloques: retos geopolíticos, conflicto ucraniano y seguridad europea, situación en Oriente Medio, alianzas internacionales y solidaridad, crecimiento económico equilibrado, futuro de la inteligencia artificial y, como sobreaviso, las consecuencias del sorpresivo entendimiento entre Estados Unidos e Irán.
Este último punto irrumpió como un terremoto diplomático. Trump, que ya en la cumbre canadiense del año pasado dejó perplejos a sus aliados, ha vuelto a actuar como factor de desorden calculado. Según adelantó la prensa, Washington y Teherán firmarán este viernes en Suiza un memorándum para poner fin a su prolongado conflicto. Aunque los términos concretos permanecen bajo reserva, Macron adelantó que el G7 evaluará «el apoyo al Líbano, la reapertura definitiva del estrecho de Ormuz y un acuerdo sobre las actividades nucleares y balísticas en Irán». Y añadió: «También buscaremos diversificar las rutas energéticas de la región para reducir nuestra dependencia».
Un alto funcionario francés resumió a Reuters el nuevo clima: «Con el alto el fuego, aumentan las posibilidades de que el G7 adopte una postura más constructiva. Ahora podemos hablar de algo concreto sobre lo que trabajar juntos».
Trump vuelve a la carga: guerra del vino y el impuesto digital
Sin embargo, la luna de miel diplomática duró lo que el tuit de un magnate. En vísperas de la cumbre, Trump elevó la presión sobre París con una amenaza directa: si Francia no elimina su impuesto del 3 % a las grandes tecnológicas estadounidenses, Washington responderá con aranceles del 100 % al vino francés. «Ya se lo he dicho a Macron», espetó el presidente estadounidense al New York Post. La réplica no se hizo esperar: fuentes del Elíseo recordaron que el gravamen digital es una herramienta de justicia fiscal, aunque admitieron que el tema «estará sobre la mesa» durante la cena de líderes.
20.000 voces de protesta en Ginebra
El lujo de Evian contrasta con la indignación que hierve al otro lado de la frontera. Un día antes del arranque, cerca de 20.000 personas se concentraron en Ginebra (Suiza) para repudiar la cumbre. Los manifestantes, según Reuters, consideran al G7 «un símbolo del poder político y económico concentrado». La protesta, inicialmente pacífica, derivó en violentos enfrentamientos con las fuerzas del orden. El balance provisional arroja decenas de detenidos y varios heridos leves, mientras la policía suiza reforzó el perímetro de seguridad en torno al lago Lemán.
Entre focos y sombras
Evian se convierte así en un escenario de contrastes: en las salas cerradas, los líderes discutirán el futuro de la IA, los equilibrios energéticos y la posguerra en Ucrania; en las calles, la ciudadanía recuerda que la legitimidad de esas decisiones no se da por descontada. Macron confía en que el protagonismo de invitados como Lula o Modi inyecte aire fresco a un foro a menudo criticado por su hermetismo. Pero la sombra de Trump, siempre imprevisible, sigue siendo el comodín que puede reescribir cualquier guion.
La cumbre concluirá el miércoles con una declaración conjunta que, según fuentes diplomáticas, intentará conciliar el respaldo a Kiev con un lenguaje más matizado sobre Oriente Medio, y el entusiasmo por la IA con las primeras líneas rojas éticas. El mundo mira al lago Lemán. Y no solo por el paisaje.

