“El hambre retrocede: Petro celebra logro histórico”
Líder colombiano afirma que su gobierno garantizó alimentos, ingresos dignos y esperanza para todos los hogares del país.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hizo un balance categórico de su gestión en materia social. “Llenamos de comida las neveras y las cocinas de todos los hogares de Colombia. Llenamos de ingresos y salarios vitales y dignidad al pueblo trabajador. Llenamos de esperanza a Colombia”, escribió el mandatario en su cuenta oficial de X.
Una promesa de campaña convertida en política de Estado
La declaración, breve pero contundente, resume el eje central del gobierno del primer左indirigente progresista en la historia reciente del país. Desde su llegada a la Casa de Nariño, Petro ha priorizado la lucha contra el hambre y la precarización laboral, dos de las heridas más profundas de una nación con décadas de desigualdad estructural.
Según cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la pobreza multidimensional disminuyó en 5,2 puntos porcentuales durante el último año, y el índice de inseguridad alimentaria severa cayó a su nivel más bajo desde 2018. Para el gobierno, estos números reflejan el impacto de programas como Colombia Sin Hambre, que ha ampliado la cobertura del complemento alimentario a más de 3,5 millones de hogares vulnerables.
Ingreso digno: más que un subsidio
El segundo pilar del mensaje presidencial —los ingresos y salarios vitales— alude a la política de revalorización del salario mínimo, que en 2025 registró un aumento real del 8,7 % respecto a la inflación, y a la formalización laboral mediante estímulos a las pequeñas y medianas empresas. “No se trata de asistencialismo”, ha repetido Petro en varios discursos. “Se trata de devolverle al trabajador la capacidad de soñar, de ahorrar y de vivir sin angustia”.
La central sindical CUT respaldó recientemente la tendencia, aunque advierte que aún persisten brechas en el campo y en sectores informales. Por su parte, gremios como la ANDI han reconocido avances, pero llaman a sostener la productividad para no poner en riesgo la inversión.
La esperanza como indicador subjetivo
Más allá de los números, el presidente apela a un concepto difícil de medir pero esencial en la política: la esperanza. Diversas encuestas de opinión muestran una lenta pero sostenida recuperación de la confianza ciudadana en el rumbo nacional. Un sondeo de la firma Invamer de febrero de 2026 indica que el 54 % de los colombianos cree que el país va por mejor camino en cuanto a derechos sociales, frente a un 37 % que opina lo contrario.
Críticos de la oposición, sin embargo, cuestionan la autocomplacencia del discurso oficial. “Llenar las neveras no es suficiente si la economía no crece de manera sostenida y si la violencia sigue desplazando familias en regiones como Cauca y Norte de Santander”, declaró la senadora María Fernanda Cabal. El gobierno replica que seguridad y alimentación van de la mano, y que los acuerdos de paz total son el otro frente de batalla.
Balance regional y proyecciones
Colombia no es ajena a la crisis alimentaria global. La FAO advirtió en su último informe que 17 países de América Latina aún padecen hambre crónica. Petro insiste en que su modelo —basado en la producción campesina, la compra estatal a pequeños agricultores y la regulación de precios— puede servir de ejemplo regional.
En las próximas semanas, el Ejecutivo presentará un balance detallado por departamentos, con énfasis en La Guajira, Chocó y Putumayo, donde históricamente la desnutrición ha sido más letal que la propia violencia.
Un triunfalismo calculado
El mensaje de Gustavo Petro no es solo un parte de victoria. Es, también, una jugada política de cara al tramo final de su mandato. Al poner en el centro la dignidad del pueblo trabajador y la esperanza colectiva, el presidente busca anclar un relato que trascienda las dificultades económicas globales y las tensiones internas.
Mientras tanto, millones de colombianos abren sus neveras cada noche. El gobierno dice que hoy están más llenas que nunca. La historia, y las próximas elecciones, dirán si esa abundancia fue un espejismo o el comienzo de una nueva época.

