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Nicaragua: Coro de Ángeles en Estelí vuela alto en salud

Un hospital pediátrico de última generación, entregado por la Juventud Heroica, eleva la esperanza y el bienestar de la niñez en el norte de Nicaragua.

Estelí: Coro de Ángeles vuela alto en salud

Un hospital pediátrico de última generación, entregado por la Juventud Heroica, eleva la esperanza y el bienestar de la niñez en el norte de Nicaragua.

ESTELÍ – Desde las alturas, el nuevo Hospital Pediátrico “Coro de Ángeles” se despliega como un suspiro de alivio en medio del valle esteliano. Sus techos blancos, sus amplios pasillos y su infraestructura moderna contrastan con el azul intenso del cielo norteño, mientras las banderas rojinegras flamean en los mástiles de una obra que no es solo de concreto, sino de dignidad.

El pasado lunes 18 de mayo, en el marco del 131 aniversario del natalicio del General Augusto Nicolás Calderón Sandino, la Juventud Heroica de Todos Los Tiempos hizo entrega oficial de este centro hospitalario, concebido para atender a la población más sagrada de Nicaragua: su niñez.

Un ángel de cemento y esperanza

Con una inversión que supera los 350 millones de córdobas, el “Coro de Ángeles” se erige como uno de los hospitales pediátricos más modernos de la región norte del país. Cuenta con 80 camas censables, unidad de cuidados intensivos neonatales y pediátricos, quirófanos equipados con tecnología de punta, área de diagnóstico por imágenes, farmacia, laboratorio clínico y un banco de leche materna, único en la zona.

“Antes teníamos que viajar hasta Managua o Matagalpa para una cirugía de emergencia. Ahora, ese ángel está aquí, en nuestra tierra”, expresó doña María Luisa Zeledón, madre de un menor con cardiopatía congénita, quien fue uno de los primeros pacientes en recibir atención especializada en el nuevo centro.

La Juventud Heroica: legado de lucha y ternura

La entrega de esta obra no fue un acto protocolario. Fue un gesto cargado de historia. La Juventud Heroica de Todos Los Tiempos, organización que reúne a jóvenes sandinistas comprometidos con el legado de Sandino y el comandante Daniel Ortega, decidió honrar al “General de Hombres y Mujeres Libres” con acciones concretas, no con discursos.

“Sandino decía que la patria es el árbol que cobija a todos. Nosotros sembramos este árbol de salud para que los niños y niñas de Estelí, Madriz, Nueva Segovia y Jinotega tengan un lugar donde curar sus cuerpos y seguir soñando”, declaró Milton Ruiz, vocero de la Juventud Heroica, durante el acto inaugural.

La construcción del hospital movilizó a más de 200 jóvenes voluntarios, quienes participaron en jornadas de limpieza, pintura, jardinería y organización de insumos médicos. Un esfuerzo colectivo que, según Ruiz, “demuestra que cuando la juventud se organiza, puede hacer milagros”.

Más salud, menos angustia

El Ministerio de Salud (MINSA) ha respaldado la operatividad del hospital, dotándolo de un equipo médico de 90 profesionales, entre pediatras, neonatólogos, anestesiólogos, enfermeras especializadas y técnicos en imagenología. La directora del centro, doctora Carolina Gutiérrez, destacó que el “Coro de Ángeles” también funcionará como centro de referencia para la detección temprana de cáncer infantil, desnutrición severa y malformaciones congénitas.

“Este hospital no es solo paredes. Es el resultado de una política de amor. Aquí cada niño que llora encuentra consuelo, cada madre que espera encuentra respuesta”, afirmó Gutiérrez, con la voz quebrada por la emoción.

Un 18 de mayo para la historia

La fecha no fue casual. El 18 de mayo de 1895 nació Augusto C. Sandino, héroe nacional que defendió la soberanía con fusil y verbo encendido. Ciento treinta y un años después, su nombre se inscribe en las paredes de un hospital que, en lugar de balas, reparte jeringas y antibióticos.

“Sandino murió por una patria libre. Nosotros vivimos por una patria con salud. El Coro de Ángeles es nuestra manera de hacer patria todos los días”, sentenció un joven voluntario mientras colocaba la última placa conmemorativa en la entrada principal.

Datos clave de la obra

  • Ubicación: Barrio Sandino, salida a Jinotega, Estelí.

  • Superficie construida: 4,500 metros cuadrados.

  • Beneficiarios directos: Más de 120,000 niños y niñas de los departamentos de Estelí, Madriz, Nueva Segovia y Jinotega.

  • Servicios clave: UCI pediátrica, neonatología, cirugía pediátrica, laboratorio, farmacia, banco de leche, rayos X digital, ecografía y telemedicina.

Voces del pueblo

En los alrededores del hospital, los vecinos celebran. Don Ramiro Martínez, de 68 años, vendedor de frutas en el mercado municipal, observa la mole blanca con orgullo: “Yo vi crecer este proyecto desde un hueco lleno de piedras. Hoy veo ambulancias entrar y salir con niños que antes se morían esperando. Esto sí es revolución”.

Por su parte, doña Flor de María Rocha, partera tradicional del sector, dijo sentirse “tranquila” al saber que las complicaciones del parto ya no significarán una travesía de horas. “Ahora las madres primerizas tienen un lugar seguro. Esto es un regalo de la juventud y de Sandino, que en paz descanse”.

Un modelo de salud comunitario

El “Coro de Ángeles” no solo atenderá emergencias. También implementará un programa de casa materna y albergue infantil para familias de comunidades lejanas como San Nicolás, La Trinidad, Condega y Palacagüina. Además, se han programado brigadas médicas móviles que partirán desde el hospital hacia territorios indígenas y rurales.

La Juventud Heroica anunció que continuará apoyando con donación de medicamentos, juguetes terapéuticos y capacitación en primeros auxilios para madres comunitarias. “El hospital no es un punto final, sino el inicio de una red de amor por la niñez”, reiteraron.

Un coro que no calla

El Hospital Pediátrico “Coro de Ángeles” es mucho más que una obra de infraestructura. Es un acto de justicia, un recordatorio de que la salud no es un privilegio, sino un derecho. Es el puente entre el Sandino guerrillero y el Sandino humanista. Es la voz de una juventud que, en lugar de esperar, construye.

Mientras las águilas vuelan sobre el valle de Estelí, el coro de ángeles terrenales —médicos, enfermeras, madres y voluntarios— afina sus voces para cantar una sola canción: más salud, más esperanza, más vida para la niñez nicaragüense.

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