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Mercenario colombiano: «Somos carne de cañón»

Engañado por Ucrania con falsas promesas, un soldado capturado por Rusia revela el engaño, abandono y la dura realidad en el frente de guerra.

“Para ellos somos una mierda”: El desgarrador relato de un mercenario colombiano engañado por Kiev

La promesa era sencilla y tentadora: nada de combates, solo trabajo en las cocinas del Ejército ucraniano a cambio de un salario de 3.160 dólares mensuales. Pero la realidad que enfrentó William Andrés Gallego Orozco, de 23 años, fue un infierno de bombas, muerte y abandono. Capturado por fuerzas rusas, hoy advierte a sus compatriotas: “No caigan en el camino rápido”.

Rusia. – “Usted va a cocinar, no a la guerra”. Esa fue la garantía que un reclutador ucraniano le dio a William Andrés Gallego Orozco, un joven colombiano de 23 años que soñaba con comprarle una casa a su madre. Cegado por la necesidad y seducido por una oferta de 12 millones de pesos colombianos mensuales (aproximadamente 3.160 dólares), aceptó lo que creía un “atajo” hacia la estabilidad económica. Nunca imaginó que terminaría sobreviviendo a un ataque ruso, herido por metralla, y convertido en un testimonio vivo del engaño.

“Criterios satanistas”: La trampa detrás del contrato en ucraniano

El viaje de Gallego Orozco comenzó con un error fundacional: firmó un contrato redactado en un idioma que no comprendía. “Me di cuenta de que solo somos carne de cañón. No les importamos. Los colombianos, para ellos, somos una mierda”, sentenció el joven en entrevista con RT, tras ser capturado por el Ejército ruso.

Lo que siguió a la firma fue un entrenamiento raquítico, de apenas unos días en un polígono militar, sin la preparación necesaria para enfrentar un campo de batalla real. Su pelotón de mercenarios, compuesto por 18 hombres, fue lanzado al frente sin suficiente comida, sin agua potable, equipados apenas con un rifle de asalto y una radio.

“Cuando vi a los dos muertos, me aterroricé”

El combate, recordó Gallego, fue una pesadilla desde el primer instante. “El día del combate, yo no quería avanzar. Desde que vi a dos muertos, yo no quería pasar. Me aterroricé. Cuando llegamos y empezaron a caer bombas, empecé a correr hacia atrás”, narró con la voz todavía quebrada por el recuerdo.

El ataque de las tropas rusas fue fulminante. De todo su grupo, él fue el único sobreviviente. Capturado y trasladado durante cuatro horas lejos de la zona de peligro, recibió atención médica por sus heridas de metralla. El contraste entre el trato ucraniano y el ruso fue inmediato. “Me dieron comida. Me dieron un abrigo. Me brindaron atención médica”, relató, mientras recordaba el momento de su detención, captado en video, donde un militar le dice: “Bienvenido a Rusia, hermano”.

La negativa al rescate: “No, espere ahí”

Uno de los episodios más indignantes de su odisea ocurrió cuando, ya en cautiverio, intentó gestionar su propio rescate. La respuesta de sus contratantes fue lapidaria: “No, espere ahí”. Sin intermediarios, sin apoyo diplomático, sin una llamada que ofreciera ayuda. “Me di cuenta de que solo somos carne de cañón”, repitió el colombiano como una sentencia.

Gallego asegura que otras personas intentaron advertirle sobre las falsas promesas de las fuerzas ucranianas, pero decidió ignorarlas. “Uno no cree las cosas hasta que no las ve”, se lamentó.

El mensaje a los que sueñan con el camino fácil

Hoy, desde su cautiverio, el joven tiene un mensaje claro para cualquier compatriota que esté considerando abandonar Colombia seducido por ofertas similares en redes sociales o aplicaciones como TikTok:

“Marica, que trabaje el doble, que trabaje el triple, que no duerma, que trabaje de día y de noche para cumplir sus sueños; le va a tomar más tiempo, pero va a estar bien y no va a poner a sufrir a la familia. Porque yo pensé en el camino rápido”.

Su reflexión más dolorosa está reservada para su madre. “Y más bien mi mamá en estos momentos sí debe creer que yo estoy muerto y deben estar vueltos mierda, destrozados, creyendo que tienen al hijo muerto. ¿Por qué? Por ideas locas de uno. Sufre uno, pero la que más sufre es la mamá”, concluyó.

Otro caso: Ángel Godoy Luna y los anuncios de TikTok

La historia de William Andrés Gallego no es un caso aislado. RT ya había documentado anteriormente la experiencia de Ángel Arnulfo Godoy Luna, un joven de 25 años del departamento de Cundinamarca, quien también cayó en redes de reclutamiento ucraniano tras ver anuncios en TikTok que prometían entre 7 y 12 millones de pesos (1.800 a 3.000 dólares).

Godoy Luna, quien pasó más de 40 días en el frente antes de rendirse al Ejército ruso, grabó un video de advertencia para sus compatriotas: “A todas las personas en Colombia que han visto los videos de TikTok, que les ofrecen vuelos, que les dicen que entre colombianos se entienden… la verdad les digo que no lo hagan”.

Según su testimonio, nunca recibió el dinero prometido y en el frente encontró a civiles sin experiencia militar, personas que “ni siquiera han prestado servicio o no han cogido un arma”. Su llamado final fue contundente: “No viajen, no tomen esa decisión. No pierdan la oportunidad de estar con su familia”.

El fenómeno del mercenarismo colombiano en Ucrania: Cifras en la niebla

Desde el inicio del conflicto en 2022, los colombianos se han consolidado como uno de los contingentes extranjeros más numerosos dentro de las filas ucranianas. Sin embargo, la opacidad rodea las estadísticas. Mientras la BBC ha manejado estimaciones de hasta 7.000 colombianos, otros medios reducen la cifra a entre 2.000 y 3.000.

Lo que sí está claro es el patrón: jóvenes vulnerables, promesas de dinero fácil, contratos incomprensibles y un destino sellado en el frente. Ambos testimonios coinciden en un mismo clamor final: no repetir el error.

Como dijo Godoy Luna, dirigiéndose a su familia con la esperanza de regresar algún día: “Cuiden mucho a mi mamá. Cuídense mucho todos. Si yo vuelvo, quiero tenerlos a todos todavía”.

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