INTERNACIONALPOLITICA

El primer senador «yihadista»de EE.UU.

Abdul El Sayed, epidemiólogo de origen egipcio, derrota al republicano Mike Rogers en Míchigan y hace historia en la Cámara Alta

La política estadounidense escribió este 3 de noviembre una página inédita. Abdul El Sayed, el demócrata al que Donald Trump llegó a calificar de «yihadista» durante una campaña de una virulencia extraordinaria, se impuso al republicano Mike Rogers en la disputa por el escaño al Senado por Míchigan. Con su victoria, El Sayed se convierte en el primer musulmán en ocupar una banca en la Cámara Alta del Congreso de Estados Unidos .

El triunfo del candidato progresista, de 42 años, no solo rompe una barrera histórica. También representa una victoria simbólica para el ala izquierdista del Partido Demócrata, que ve en este resultado una prueba de que su agenda puede imponerse en uno de los estados bisagra más disputados del país . El Sayed, hijo de inmigrantes egipcios y exdirector de salud pública de Detroit, llegó al Senado sin haber ocupado nunca un cargo electivo, tras superar una primaria demoledora y una campaña general marcada por los ataques personales y la desinformación .

Una campaña bajo fuego

La contienda por el escaño que dejaba vacante el senador demócrata Gary Peters se transformó rápidamente en un campo de batalla nacional. Durante semanas, Trump y otros dirigentes republicanos intentaron vincular sin ninguna prueba a El Sayed con los Hermanos Musulmanes, organización a la que Washington ha designado como terrorista, y pusieron en duda su lealtad al país . En un mitin celebrado en Port Huron, el presidente llegó a comparar la resistencia a su candidatura con la reacción de los pasajeros del vuelo 93 frente a los terroristas del 11-S, y afirmó que El Sayed sería el único senador obligado a pasar por un detector de metales para acceder al hemiciclo .

El Sayed rechazó todas esas acusaciones y optó por no dejar que su fe definiera su campaña. «Hay quienes quieren hacer de EE.UU. un país pequeño. Nosotros queremos hacerlo más grande, donde quepamos todos: musulmanes, judíos, cristianos, hindúes, sijs y ateos», declaró durante la contienda . En su discurso de victoria, pronunciado ante una multitud eufórica en Detroit, fue más directo: «Puede que estuvieran apuntando a mi nombre y a mi fe, pero todos sabemos que mi nombre y mi fe no son la razón por la que no puedes pagar la gasolina» .

La fractura demócrata

El camino de El Sayed hacia el Senado estuvo lejos de ser sencillo, incluso dentro de su propio partido. En las primarias de agosto se impuso por un margen mínimo a la congresista Haley Stevens, respaldada por el establishment demócrata. La contienda interna, en la que se gastaron cerca de 60 millones de dólares en publicidad externa, dejó heridas profundas . El Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC) invirtió casi 30 millones de dólares para frenar su candidatura, convirtiéndose en su mayor desembolso en una sola carrera electoral .

El punto de mayor fricción fue la postura de El Sayed frente a Israel. Su crítica frontal al apoyo militar y financiero estadounidense al país hebreo lo convirtió en un blanco constante. También generó controversia su comentario tras el ataque a una sinagoga en Míchigan a principios de año, cuando afirmó que «la gente herida hiere a la gente». Posteriormente pidió disculpas públicas, reconociendo que había «pisoteado» el dolor de la comunidad judía . Asimismo, fue cuestionado por sus apariciones de campaña junto a Hasan Piker, un popular streamer político que ha protagonizado polémicas por sus declaraciones sobre Israel y por afirmar que EE.UU. merecía los atentados del 11-S .

El golpe final llegó apenas dos días antes de los comicios. Haley Stevens, que inicialmente había expresado su respaldo a El Sayed tras perder la primaria, cambió de bando y anunció públicamente su apoyo a Rogers. «No pertenezco a la campaña de Abdul», declaró en un video difundido en redes sociales, mientras el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificaba la decisión de «traición despreciable» . El Sayed restó importancia al episodio: «Al final del día, no pienso en Haley Stevens. Nada de esto importa» .

Un perfil poco convencional

Nacido en Rochester Hills, Míchigan, El Sayed estudió en la Universidad de Míchigan, obtuvo un doctorado en salud pública en Oxford como becario Rhodes y se graduó en medicina en Columbia . En 2015 asumió la dirección de salud de Detroit, la ciudad más grande del estado, con la misión de reconstruir un sistema de salud pública devastado por la crisis financiera. Permaneció en el cargo hasta 2017 y, un año después, intentó sin éxito la nominación demócrata a la gobernatura de Míchigan .

Su programa político es inequívocamente progresista: defiende una mayor intervención del Estado en sanidad y economía, la redistribución de la riqueza, la ampliación de los derechos sociales y una política exterior menos militarizada. El eje central de su campaña fue el «Medicare for All», un sistema de salud de pagador único que reemplazaría la actual mezcla de seguros privados y públicos . Contó con el respaldo de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, quienes lo acompañaron en los tramos finales de la campaña .

El peso de la historia

La victoria de El Sayed llega en un momento de reconfiguración política para los demócratas, que según las proyecciones recuperaron el control de ambas cámaras del Congreso . Su éxito ofrece al ala progresista un argumento poderoso de cara a las presidenciales de 2028: que su agenda puede ganar incluso en los estados más competitivos.

Pero más allá de la coyuntura partidista, el resultado tiene una dimensión histórica que trasciende el cálculo electoral. Keith Ellison se convirtió en 2006 en el primer musulmán elegido al Congreso, y Rashida Tlaib e Ilhan Omar fueron las primeras mujeres musulmanas en llegar a la Cámara de Representantes en 2018 . Nunca antes, sin embargo, un musulmán había ocupado un escaño en el Senado.

En su discurso de victoria, El Sayed se dirigió directamente a quienes intentaron impedir su llegada. Al vicepresidente JD Vance, quien por mandato constitucional deberá tomarle juramento en enero, le recordó esa ironía. Y a Trump, que durante meses se burló de su nombre, le dedicó una frase que resume el espíritu de su campaña: «Donald, sé que te costó mi nombre. Así que después de que JD me tome juramento en enero, puedes simplemente llamarme senador» .

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