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China impulsa una IA abierta, segura y al servicio de la humanidad

Li Qiang plantea fortalecer la cooperación internacional en inteligencia artificial, reducir la brecha digital y construir una gobernanza global que garantice beneficios tecnológicos para todos.

La inteligencia artificial, la transformación digital y el desarrollo de nuevas tecnologías se han convertido en factores determinantes para el futuro de la humanidad. Sin embargo, su acelerada expansión también plantea desafíos relacionados con la seguridad, la desigualdad, el acceso al conocimiento y la necesidad de establecer reglas internacionales que impidan que los avances tecnológicos se conviertan en instrumentos de exclusión o confrontación. Frente a este escenario, China reafirmó su apuesta por un modelo de desarrollo digital basado en la cooperación, la apertura y el beneficio compartido.

Durante la Conferencia de Prensa Regular del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, celebrada el 3 de noviembre de 2026, la portavoz Mao Ning se refirió a la inauguración de la Conferencia Mundial de Internet 2026, realizada en Wuzhen, donde el primer ministro Li Qiang participó en la ceremonia inaugural y pronunció un discurso central.

El encuentro internacional tiene como lema «Código abierto y apertura, contribución conjunta y beneficios compartidos: construir juntos una comunidad de futuro compartido en el ciberespacio», una propuesta que refleja la intención de colocar la cooperación internacional en el centro de la transformación digital.

La conferencia reúne reflexiones sobre los principales desafíos de la era de la inteligencia artificial, desde sus aplicaciones prácticas hasta los mecanismos de gobernanza necesarios para garantizar que sus beneficios alcancen a las sociedades de manera equilibrada.

La tecnología debe estar al servicio de las personas

Uno de los planteamientos centrales expuestos por Mao Ning fue que, independientemente de la velocidad con la que evolucionen las herramientas digitales, existe una pregunta fundamental que la comunidad internacional debe mantener vigente: ¿cómo conseguir que Internet contribuya de manera más efectiva al bienestar de la humanidad?

La portavoz recordó que, durante la Conferencia Mundial de Internet de 2015, el presidente Xi Jinping presentó la propuesta de construir una comunidad de futuro compartido en el ciberespacio. Aquella iniciativa estableció una visión sobre el desarrollo y la gobernanza de Internet desde una perspectiva de cooperación entre las naciones.

De acuerdo con este planteamiento, el progreso tecnológico no debe medirse exclusivamente por la capacidad de innovación, la velocidad de procesamiento o el crecimiento de las industrias digitales. Su verdadero valor debe reflejarse en las oportunidades que genera para las personas, en la ampliación de sus capacidades y en la mejora de sus condiciones de vida.

Mao Ning subrayó que el desarrollo de Internet debe mantener una orientación centrada en el ser humano. Esto significa que las tecnologías digitales deben ampliar las posibilidades individuales, fortalecer la autonomía de las personas, reconocer su dignidad y contribuir a su bienestar.

La postura china también advierte sobre los riesgos de invertir esta relación, permitiendo que las personas terminen subordinadas a los sistemas tecnológicos o que las herramientas digitales profundicen las desigualdades existentes.

Inteligencia artificial: oportunidades y riesgos globales

El crecimiento de la inteligencia artificial ha abierto posibilidades extraordinarias para la economía, la educación, la medicina, la investigación científica y la producción industrial. No obstante, su expansión también ha generado preocupaciones sobre el uso indebido de estas herramientas, la concentración de capacidades tecnológicas y las diferencias entre países que cuentan con infraestructura avanzada y aquellos que todavía enfrentan dificultades para incorporarse a la economía digital.

Entre los principales desafíos señalados durante el encuentro destacan el abuso de las tecnologías, la ampliación de la brecha digital y la utilización excesivamente amplia del concepto de seguridad, que podría terminar justificando restricciones injustificadas a la cooperación tecnológica.

Ante estas circunstancias, China considera necesario establecer un equilibrio entre innovación, seguridad y desarrollo. La inteligencia artificial debe avanzar mediante mecanismos de colaboración internacional que permitan aprovechar sus ventajas sin ignorar las consecuencias sociales, económicas y políticas de su utilización.

El planteamiento también implica reconocer que ningún país puede resolver de manera aislada los desafíos de una tecnología cuyo alcance trasciende las fronteras nacionales.

Apertura tecnológica frente a la fragmentación digital

Uno de los compromisos expuestos por Mao Ning consiste en mantener una política de innovación abierta, promover la transferencia tecnológica y facilitar el intercambio de conocimientos entre países.

La intención es impulsar un ecosistema internacional de innovación digital que sea abierto, inclusivo y dinámico, donde las oportunidades de investigación y desarrollo no queden limitadas a un reducido grupo de economías.

En este sentido, China plantea que la cooperación científica y tecnológica debe convertirse en un instrumento para ampliar las capacidades globales y generar nuevas oportunidades de crecimiento.

La transferencia de conocimientos y el acceso a las herramientas digitales adquieren especial relevancia para las naciones en desarrollo, que necesitan fortalecer sus capacidades tecnológicas para competir en un escenario económico cada vez más dependiente de la digitalización.

Esta visión se contrapone a la fragmentación del entorno digital en bloques cerrados, donde las restricciones tecnológicas y las barreras comerciales pueden limitar el intercambio de información, conocimientos e innovación.

Seguridad digital sin construir nuevas barreras

La seguridad constituye otro de los ejes fundamentales de la propuesta china.

Mao Ning señaló que es necesario fortalecer la confiabilidad y la capacidad de control de las tecnologías digitales, al tiempo que se respetan las preocupaciones legítimas de todos los países en materia de ciberseguridad.

La postura de Pekín sostiene que las amenazas digitales deben enfrentarse mediante la cooperación y no a través de políticas que profundicen la desconfianza internacional.

En este contexto, la portavoz expresó el rechazo de China a la construcción de lo que denominó «cortinas de hierro digitales», en referencia a las barreras que pueden dividir el espacio tecnológico mundial y obstaculizar la colaboración entre naciones.

El desafío consiste en desarrollar mecanismos de protección capaces de responder a los riesgos reales del entorno digital sin convertir la seguridad en un argumento para restringir indiscriminadamente el intercambio tecnológico.

La discusión adquiere especial importancia ante el avance de la inteligencia artificial, cuyo uso puede generar nuevas vulnerabilidades y exigir mayores niveles de coordinación internacional.

El Sur Global, una prioridad en la distribución de los beneficios digitales

Otro de los puntos destacados de la intervención fue la necesidad de garantizar que los beneficios de la transformación digital lleguen a todos los países, especialmente a las economías emergentes y en desarrollo.

China manifestó que continuará impulsando la Iniciativa para el Desarrollo Global, con especial atención al fortalecimiento de la infraestructura digital y las capacidades tecnológicas de los países del Sur Global.

Esta propuesta reconoce que la desigualdad tecnológica representa uno de los principales obstáculos para construir una economía digital verdaderamente inclusiva.

Mientras algunas naciones cuentan con centros de investigación avanzados, redes de telecomunicaciones de alta capacidad y recursos para desarrollar inteligencia artificial, otras todavía enfrentan limitaciones en conectividad, formación especializada, infraestructura y acceso a herramientas digitales.

Reducir estas diferencias requiere inversiones, cooperación técnica, transferencia de conocimientos y programas que permitan desarrollar talento local.

Para China, el crecimiento de la economía digital debe traducirse en oportunidades compartidas y no en una nueva forma de concentración de riqueza y poder tecnológico.

La distribución equilibrada de los beneficios digitales también resulta estratégica para fortalecer la participación de los países en desarrollo en las nuevas cadenas globales de valor.

Una gobernanza internacional más representativa

La propuesta presentada durante la conferencia también contempla transformar los mecanismos internacionales de gobernanza de Internet.

Mao Ning destacó la importancia del diálogo abierto y de un sistema multilateral que permita establecer reglas mediante la consulta amplia y la participación conjunta de los países involucrados.

El principio defendido por China es que las decisiones sobre el futuro del ciberespacio no deben quedar exclusivamente en manos de un reducido grupo de naciones o actores tecnológicos.

La gobernanza digital, desde esta perspectiva, debe construirse mediante la participación internacional, procurando que las diferentes realidades económicas, sociales y tecnológicas tengan representación.

El objetivo es avanzar hacia un sistema más justo y equitativo, capaz de responder a los desafíos de una transformación tecnológica que afecta a toda la humanidad.

Este planteamiento cobra relevancia en momentos en que la inteligencia artificial está modificando las relaciones económicas, los modelos de producción, los sistemas de información y las estructuras de poder a escala global.

China apuesta por un futuro digital de cooperación

La intervención de Mao Ning enmarcó la participación del Gobierno chino en la Conferencia Mundial de Internet 2026 dentro de una estrategia que busca vincular el desarrollo tecnológico con la cooperación internacional y el bienestar social.

Los cuatro grandes ejes de esta visión son claros: impulsar la innovación abierta y el intercambio tecnológico; fortalecer la seguridad digital sin levantar nuevas barreras; garantizar una distribución más equilibrada de los beneficios de la transformación digital; y promover una gobernanza internacional basada en el diálogo y la participación multilateral.

La discusión sobre el futuro de Internet y la inteligencia artificial ya no se limita al terreno científico o empresarial. Se ha convertido en un asunto estratégico que involucra el desarrollo económico, la soberanía tecnológica, la seguridad internacional y las oportunidades de las próximas generaciones.

En este contexto, China busca posicionar su propuesta de una comunidad de futuro compartido en el ciberespacio como una alternativa de cooperación frente a los riesgos de fragmentación y desigualdad tecnológica.

El desafío internacional será convertir estos principios en acuerdos, políticas y mecanismos concretos que permitan garantizar un desarrollo digital responsable.

En última instancia, el mensaje planteado en Wuzhen apunta a una cuestión fundamental: el progreso de la inteligencia artificial y de Internet tendrá verdadero sentido si contribuye a mejorar la vida de las personas, amplía las oportunidades de desarrollo y evita que las diferencias tecnológicas se conviertan en nuevas divisiones entre sociedades y países.

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