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Brasil ante el dilema: BRICS o alineación con Washington

Lula y Flávio Bolsonaro chocan por el lugar de Brasil en el mundo, con los BRICS y el dólar como ejes de una campaña que también mira a Pekín y Washington.

Brasil, entre los BRICS y Washington: el debate exterior que divide a Lula y Flávio Bolsonaro

La política exterior, un asunto habitualmente relegado en las campañas presidenciales brasileñas, ha ganado peso en la carrera electoral de este año. Dos modelos de inserción internacional compiten por el voto: el del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca consolidar la autonomía del país y sus lazos con el Sur Global, y el de su rival conservador, Flávio Bolsonaro, partidario de un acercamiento más marcado a Estados Unidos.

Dos hojas de ruta enfrentadas

El programa de gobierno del Partido de los Trabajadores insiste en la idea de que Brasil no debe actuar como una potencia menor. El documento plantea profundizar el «acercamiento geopolítico» con los BRICS y con el Sur Global, y respalda avanzar hacia la desdolarización mediante un uso más extendido de las monedas nacionales en el comercio entre los miembros del bloque.

La propuesta de Flávio Bolsonaro, en cambio, otorga a la política exterior un espacio reducido: apenas dos páginas. Buena parte de ellas se dedica a criticar la gestión diplomática de Lula en relación con países como Venezuela e Irán. Los BRICS ni siquiera figuran en el texto, que sí plantea reactivar con urgencia el proceso de adhesión de Brasil a la OCDE.

La amenaza de revisar la pertenencia a los BRICS

Fuera del papel, el tono del candidato conservador ha sido más contundente. En una entrevista concedida en junio, afirmó que su primer día en el cargo reevaluaría la permanencia de Brasil en un bloque al que calificó de muy ideológico y utilizado, según dijo, para provocar a Estados Unidos con la propuesta de que el dólar deje de ser la moneda de las transacciones internacionales. «Vamos a considerar abandonar el bloque», sentenció.

Sus palabras no han pasado inadvertidas en el exterior. Según CNN Brasil, que cita fuentes en Pekín, las autoridades chinas siguen con atención el discurso y las acciones del candidato y muestran inquietud por su orientación proestadounidense.

¿Retórica electoral o plan real?

Para Víktor Jeifets, jefe interino del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Estatal de San Petersburgo e investigador del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, no se trata solo de una estrategia de campaña. En declaraciones a RT, sostuvo que Flávio refleja la posición de la Casa Blanca sobre la necesidad de frenar los intentos de restar protagonismo al dólar, y que, como el conjunto del clan Bolsonaro, se alinea con el ala más radical del trumpismo.

Con todo, el académico matizó que Brasil cuenta con un sólido sistema de contrapesos institucionales y con élites de orientación marcadamente pragmática, factores que pueden moderar cualquier giro brusco.

El precedente de Jair Bolsonaro

La historia reciente ofrece un punto de comparación. Antes de los comicios de 2018, Jair Bolsonaro visitó Taiwán y acusó a China de «comprar Brasil». Una vez en el poder, señala Foreign Policy, esa retórica se diluyó ante el peso de los vínculos económicos entre ambos países.

Jeifets añade que, durante los primeros años de aquel mandato, Brasil redujo al mínimo su participación en los BRICS, pero que, tras el cambio de Administración en Washington, Bolsonaro empezó a cooperar de forma activa con el grupo al identificar áreas de interés, sobre todo económicas y, en ciertos casos, de seguridad.

Según el analista, algo parecido podría repetirse con Flávio. Prevé que rebaje la implicación de Brasil en las cuestiones políticas del bloque, pero que preserve la cooperación económica allí donde resulte beneficiosa para el país.

El dólar, el yuan y los límites del giro

El punto más delicado es la desdolarización. Jeifets cree que el candidato reduciría los debates sobre una eventual salida de la zona del dólar, aunque no podría alterar de inmediato la relación con China, principal socio comercial de Brasil, sin poner en riesgo la economía nacional.

Aun así, Flávio Bolsonaro ha dado señales de disposición a limitar aspectos de la relación con Pekín que Washington considera sensibles. En un comunicado remitido en julio a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, respaldó impedir que el sistema brasileño de pagos instantáneos PIX se emplee en mecanismos de liquidación transfronteriza «no occidentales».

Durante el Gobierno de Lula, por su parte, empresas brasileñas y chinas han aumentado las operaciones comerciales realizadas directamente en sus monedas, sin pasar por el dólar. Brasil también ha anunciado su intención de emitir este año bonos soberanos denominados en yuanes. Quienes defienden esta vía sostienen que reduce las comisiones de conversión y que, en un escenario de uso creciente de herramientas económicas con fines geopolíticos, hace al comercio bilateral menos vulnerable a posibles sanciones estadounidenses.

Los frenos a la política de Trump

Foreign Policy advierte, además, de que el objetivo declarado de Donald Trump de impedir que competidores ajenos al hemisferio controlen «activos estratégicamente vitales» tropezaría con límites considerables incluso bajo una presidencia de Bolsonaro favorable a Washington.

Una salida formal, poco probable

Jeifets subraya que, aunque Flávio quisiera sacar al país de los BRICS, técnicamente no podría hacerlo con rapidez. Su pronóstico es que no se llegará a declaraciones de ese calibre, sino a un reajuste del perfil y de los parámetros de la participación brasileña en un grupo de carácter informal, sin una renuncia formal a la cooperación.

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