Guardia Revolucionaria de Irán rinde honor a Nasrallah
El CGRI sostiene que el legado de Nasrallah sigue vivo dos años después de su muerte en un bombardeo israelí en Beirut.
Un mensaje en el aniversario de la muerte del líder de Hezbolá
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán difundió un comunicado con motivo del segundo aniversario del asesinato de Hassan Nasrallah, histórico secretario general de Hezbolá, en el que sostiene que su legado permanece intacto pese al paso del tiempo. En el texto, publicado a través del canal de la agencia Tasnim en Telegram, la institución militar iraní afirma que «el líder de la resistencia está vivo» y que su trayectoria «continúa en el apogeo de la gloria y el poder».
El pronunciamiento llega exactamente dos años después de que Nasrallah muriera en septiembre de 2024 como consecuencia de un ataque aéreo israelí sobre la capital libanesa, un episodio que marcó un punto de inflexión en el conflicto entre Israel y el movimiento chiita libanés.
«Un crimen que no logró apagar su influencia»
El comunicado del CGRI califica el ataque que costó la vida a Nasrallah como un «despiadado crimen terrorista» perpetrado por Israel. Sin embargo, subraya que, lejos de debilitar a la resistencia islámica, el hecho tuvo el efecto contrario: «el resplandor de su sangre pura no solo no se apagó, sino que se convirtió en una fuente manante de poder y prosperidad en el cuerpo de la resistencia y se hizo eterna», señala el texto.
La organización militar iraní describe al fallecido líder de Hezbolá no como una figura política más, sino como «el arquitecto estratégico de la resistencia moderna», combinando en su perfil las facetas de estratega militar y negociador diplomático. Para el CGRI, Nasrallah representó además «el símbolo tangible del vínculo inseparable» entre las distintas naciones y grupos de la región que se identifican con la causa de la resistencia frente a Israel.
La resistencia como «sistema de pensamiento»
Uno de los puntos centrales del comunicado es la reivindicación del papel de Nasrallah en la transformación conceptual de la resistencia armada. Según el CGRI, el líder libanés logró «elevar la resistencia de una táctica a un sistema de pensamiento, identidad y civilización», presentándola no como una respuesta reactiva ante las circunstancias, sino como «una elección estratégica, un estilo de vida digno y un motor de poder».
El texto recupera también una de las ideas más repetidas por el propio Nasrallah en vida: la noción de que la resistencia constituye «un frente unificado» en el que cualquier avance logrado en un punto beneficia al conjunto. «La victoria en cualquier punto de este frente es una victoria para todos», recordó el CGRI, atribuyendo esta convicción al fundador ideológico del movimiento.
Irán reafirma su respaldo al eje de la resistencia
Más allá del homenaje, la Guardia Revolucionaria aprovechó el aniversario para ratificar su compromiso con lo que denomina el «frente de la resistencia», integrado por distintas facciones y milicias alineadas con Teherán en Oriente Medio. El organismo reiteró su apoyo a «la defensa de los derechos de los oprimidos» y prometió perseverar «hasta la liberación completa» de Jerusalén.
El comunicado concluye con un mensaje de advertencia dirigido a Washington y Tel Aviv: las «conspiraciones» atribuidas a Estados Unidos, Israel y sus aliados regionales «nunca prosperarán», asegura el CGRI, que augura que los combatientes vinculados a esta causa «escribirán la historia futura sin dar un paso atrás hasta la victoria final».
El contexto: la muerte de un líder histórico
Hassan Nasrallah encabezó Hezbolá desde 1992, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes —y también más controvertidas— del escenario político y militar de Oriente Medio durante más de tres décadas. Bajo su liderazgo, el grupo chiita libanés se consolidó como un actor central tanto en la política interna del Líbano como en el equilibrio de fuerzas regional frente a Israel.
Su muerte se produjo en septiembre de 2024, durante una serie de bombardeos israelíes de gran intensidad sobre Beirut, en el marco de una escalada del conflicto entre Israel y Hezbolá que se intensificó tras el estallido de la guerra en Gaza. La confirmación oficial del fallecimiento por parte del propio grupo libanés supuso un golpe simbólico y operativo de enorme magnitud para la organización y para el conjunto del llamado «eje de la resistencia» respaldado por Irán.

