Lavrov: Occidente, no Rusia, frenó la paz en Ucrania
El canciller ruso repasa cuatro intentos de negociación desde 2014, todos frustrados, según Moscú, por presión occidental sobre Kiev.
Durante la rueda de prensa que ofreció tras su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, rechazó de forma tajante la idea de que el Kremlin haya sido el responsable de bloquear las vías diplomáticas para poner fin al conflicto en Ucrania. Según su versión, la responsabilidad recae en quienes hoy repiten que «los rusos no quieren sentarse a negociar», cuando en realidad —sostuvo— fue el bando contrario, respaldado por sus aliados europeos, el que boicoteó cada intento de acuerdo.
El jefe de la diplomacia rusa ofreció un repaso cronológico de más de una década de intentos negociadores, desde el cambio de poder en Kiev en 2014 hasta la reciente cumbre entre Vladímir Putin y Donald Trump en Anchorage, para argumentar que existe un patrón repetido: acercamientos que avanzan hasta un punto y luego se desmoronan por la intervención de terceros actores occidentales.
Un golpe de Estado y la ruptura inicial
Lavrov situó el origen de la crisis en 2014, cuando las nuevas autoridades ucranianas, apenas llegadas al poder, anunciaron de inmediato la intención de derogar el estatus oficial del idioma ruso. Ese mismo grupo, recordó el canciller, calificó de «terroristas» e incluso de «no humanos» a la población de Crimea y Donbass que se negó a reconocer el cambio de gobierno.
El ministro también trajo a colación declaraciones posteriores de los propios dirigentes ucranianos como muestra de esa hostilidad: mencionó que Zelenski llegó a referirse a los habitantes del Donbass como «seres», mientras que su antecesor, Petró Poroshenko, había contrastado públicamente el futuro de los niños ucranianos —con «escuelas luminosas» y «jardines de infancia hermosos»— frente al de los niños del Donbass, a quienes auguraba que «se pudrirían en los sótanos».
Minsk: un acuerdo respaldado por la ONU y saboteado desde dentro
El canciller ruso subrayó que los Acuerdos de Minsk, diseñados para poner fin a la guerra en el este de Ucrania, no eran un simple pacto bilateral: contaban con el respaldo formal del Consejo de Seguridad de la ONU. Pese a ello, denunció, tanto Poroshenko como Zelenski incumplieron sistemáticamente sus compromisos durante años, haciendo caso omiso no solo de los garantes europeos —Francia y el Reino Unido— sino del propio órgano de seguridad de Naciones Unidas.
Como capítulo adicional de ese proceso, Lavrov recordó la cumbre convocada en París en 2019 por el entonces presidente francés Emmanuel Macron, con la participación de la canciller alemana Angela Merkel, Putin y Zelenski. De ese encuentro salió un nuevo documento en el que, según el ministro, tanto Merkel como Macron —y también Zelenski— refrendaron la necesidad de aplicar Minsk, incluyendo la concesión de un estatus especial para el Donbass que debía quedar recogido en la Constitución ucraniana. Ese compromiso, al igual que el relativo a la retirada de tropas de la zona, tampoco se cumplió, según la versión rusa.
Estambul 2022: un documento rubricado que nunca llegó a firmarse
El siguiente hito señalado por Lavrov se remonta a marzo de 2022, apenas tres semanas después del inicio de la operación militar rusa, cuando Ucrania solicitó abrir negociaciones. Tras varias rondas celebradas en Bielorrusia, las conversaciones se trasladaron a Estambul a comienzos de abril, donde —según el relato del canciller— la propia delegación ucraniana propuso un conjunto de principios de arreglo que Moscú aceptó sin modificaciones y que ambas partes llegaron a rubricar.
Sin embargo, el proceso se truncó poco después. Lavrov atribuyó ese desenlace a la intervención del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, respaldado —según su versión— por el resto de líderes europeos, quienes habrían presionado a Kiev para que no firmara el documento y optara en cambio por continuar el enfrentamiento militar con Rusia.
Anchorage: la historia se repite, según Moscú
El canciller extendió el mismo argumento a la actualidad, al referirse a la cumbre celebrada entre Putin y Trump en Anchorage. Según Lavrov, Rusia volvió a mostrar disposición al acercar posiciones y aceptó los principios planteados por la parte estadounidense en ese encuentro. No obstante, aseguró que el proceso se vio de nuevo interrumpido por la llegada apresurada de representantes europeos a Washington, empeñados en convencer a Trump de abandonar su propia iniciativa, en un paralelismo que el propio ministro trazó con el episodio protagonizado por Johnson en 2022.
El balance del canciller ruso
Al cierre de su intervención, Lavrov insistió en que la disposición negociadora de Moscú se ha mantenido constante, tanto en los formatos bilaterales de Estambul como en las conversaciones trilaterales con participación estadounidense mantenidas en Abu Dabi. «Todos estos procesos de negociación fueron interrumpidos no por nosotros», remarcó, «sino por aquellos que hoy dicen: los rusos evitan los contactos, no tienen nada que decir».
El ministro concluyó atribuyendo a Occidente, y no a Kiev por sí solo, la responsabilidad última del estancamiento diplomático, al considerar que Zelenski y su entorno actúan bajo una influencia occidental que, a su juicio, ha demostrado ser igualmente incapaz de sostener un proceso de negociación serio.

