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Cuba desafía a EE.UU. desde la tribuna de la ONU

Bruno Rodríguez evocó a Fidel Castro y acusó a Washington de reeditar el expansionismo mientras crece el cerco económico contra la isla

Nueva York, 26 de septiembre — El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, compareció este sábado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en medio de una escalada de presión diplomática y económica de Estados Unidos contra La Habana, un escenario que marcó el tono de toda su intervención.

El jefe de la diplomacia caribeña abrió su discurso con un guiño histórico: recordó que, casi a la misma hora, se cumplían 66 años de una célebre alocución de Fidel Castro ante ese mismo estrado, en la que el líder cubano reclamaba el fin del colonialismo y la explotación económica de los pueblos como condición para alcanzar una paz duradera. Con esa referencia, Rodríguez Parrilla situó su mensaje en una línea de continuidad histórica con la Revolución cubana.

Una crítica frontal al «expansionismo»

El canciller no tardó en pasar de la evocación histórica a la denuncia política. Calificó de inviable y descabellada la idea de que Washington pueda garantizar la estabilidad internacional recurriendo a la fuerza, y alertó sobre lo que describió como un retroceso en principios básicos del orden multilateral, entre ellos la igualdad soberana de los Estados, que —según dijo— enfrenta hoy amenazas constantes.

En su alegato, el representante cubano trazó un mapa de conflictos que, a su juicio, comparten un mismo origen: la política exterior de Estados Unidos y sus aliados. Mencionó la ofensiva militar israelí contra la población palestina, a la que calificó de genocida; los ataques contra embarcaciones y las muertes extrajudiciales registradas en aguas del Caribe y el Pacífico; la presión militar sobre Venezuela; y el conflicto abierto con Irán. Para Rodríguez Parrilla, estos episodios no son hechos aislados, sino síntomas de un sistema internacional que —sostuvo— atraviesa una profunda crisis de legitimidad y ya no logra cumplir su función original.

El expediente Trump contra la isla

El trasfondo de estas declaraciones tiene nombre y fecha: el 29 de enero pasado, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional frente a lo que la Casa Blanca describe como una amenaza «inusual y extraordinaria» proveniente de Cuba. El documento sostiene que el Gobierno cubano mantiene vínculos con naciones consideradas hostiles por Washington, da refugio a organizaciones catalogadas como terroristas y permite el despliegue en su territorio de capacidades militares y de inteligencia rusas y chinas.

A partir de ese decreto, la Administración estadounidense puso en marcha aranceles dirigidos a terceros países que compren petróleo cubano, además de advertir con sanciones a cualquier actor que contravenga lo dispuesto en la orden ejecutiva.

El Gobierno cubano ha respondido con firmeza. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la medida como una muestra del carácter «fascista, criminal y genocida» de un sector político que, en sus palabras, ha secuestrado los intereses reales del pueblo estadounidense en beneficio de intereses particulares. Días después, el propio Trump elevó la tensión al anunciar, el 7 de marzo, que se aproximaba un «gran cambio» para la isla, sugiriendo que el sistema cubano estaría llegando a su fin.

Seis décadas de bloqueo, capítulo tras capítulo

La disputa diplomática se inscribe en un contexto de larga data: Estados Unidos sostiene un embargo económico y comercial contra Cuba desde hace más de sesenta años, uno de los más prolongados de la historia contemporánea. Ese cerco, que golpea de manera directa la economía cubana, se ha visto intensificado en los últimos meses con nuevas medidas unilaterales, lo que ha reavivado el reclamo histórico de La Habana ante organismos internacionales.

El discurso de Rodríguez Parrilla en Nueva York se suma así a una larga tradición de comparecencias cubanas en la ONU que combinan la reivindicación soberana con la denuncia del bloqueo, en un momento en que las relaciones entre ambos países atraviesan uno de sus puntos más tensos de los últimos años.

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