INTERNACIONALSEGURIDAD

Irán se planta: promete una guerra más dura ante EE.UU.

Un funcionario iraní asegura que ni el bloqueo naval, ni los ataques a petroleros ni las sanciones harán ceder a Teherán en el conflicto con Washington.

Teherán se prepara para escalar. Según una información publicada por Bloomberg, un alto funcionario de la República Islámica —que solicitó mantener el anonimato dada la sensibilidad del asunto— advirtió que el país está en condiciones de sostener un enfrentamiento militar de mayor envergadura contra Estados Unidos y que responderá con más fuerza si Washington persiste en sus ataques contra territorio e infraestructura iraníes.

Una postura inamovible

El funcionario consultado por la agencia fue categórico: ni el cerco naval estadounidense, ni los bombardeos contra buques cisterna iraníes en el estrecho de Ormuz, ni el desgaste económico provocado por las sanciones han logrado hacer mella en la determinación de la cúpula política de Teherán. Para las autoridades iraníes, el conflicto con Washington ya no es un asunto de cálculo estratégico, sino una cuestión de supervivencia nacional que no admite concesiones.

Esa lectura, según la fuente citada, deja a los líderes iraníes con un margen de maniobra muy reducido: la alternativa a resistir sería, a su juicio, ceder ante una amenaza que consideran existencial.

Rearme silencioso desde abril

El mismo funcionario reveló un dato relevante para entender la firmeza del discurso oficial: desde abril pasado, cuando se aplacó la fase más violenta del conflicto, Irán ha destinado esfuerzos considerables a reconstituir su poderío militar. El país, según esta versión, cuenta hoy con un arsenal de misiles suficiente para sostener una confrontación prolongada, un factor que refuerza su disposición a no dar marcha atrás.

Siete meses de tensión que no ceden

El conflicto entre ambas potencias acumula ya siete meses sin visos claros de resolución, y los últimos días han traído un notable repunte de la violencia. Estados Unidos reivindicó, apenas un día antes de conocerse estas declaraciones, la destrucción de cinco petroleros iraníes. La respuesta no tardó: el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica confirmó el lanzamiento de misiles contra una base aérea estadounidense en territorio jordano, además de ataques dirigidos a varias embarcaciones de la Marina de EE.UU.

Señales desde el poder político iraní

El clima de endurecimiento no se limita al terreno militar. Bloomberg recordó que, apenas días atrás, Mohsen Rezaei, responsable de Seguridad de la República Islámica, advirtió que la estrategia de Teherán frente a los buques y bases militares estadounidenses desplegados en Oriente Medio había sido objeto de un giro radical.

En la misma línea se pronunció Mohammad Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y figura clave en las negociaciones con Washington, quien sugirió que la etapa de las llamadas «respuestas medidas» habría llegado a su fin, en lo que se interpreta como un anuncio implícito de represalias de mayor calado.

Un pulso sin salida a la vista

El conjunto de declaraciones y movimientos militares de los últimos días dibuja un escenario en el que ambas partes parecen alejarse de cualquier vía de distensión inmediata. Mientras Washington mantiene su presión mediante el control naval y ataques puntuales, Teherán responde con una combinación de gestos militares y mensajes políticos que apuntan a una escalada sostenida antes que a una desescalada negociada.

La pregunta que queda abierta, de cara a los próximos meses, es si alguno de los dos actores está dispuesto a asumir el costo político y económico de continuar por esta senda, o si la magnitud de las capacidades acumuladas por Irán —según lo descrito por la fuente de Bloomberg— terminará por imponer un nuevo equilibrio de fuerzas en la región.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *