El efecto Trump: La nueva geopolítica electoral en América Latina
El presidente de EE.UU. presume de su influencia en la región y convierte el respaldo público en una herramienta de política exterior, mientras Washington ya mira de reojo las próximas elecciones en Brasil.
En una declaración que ha resonado con fuerza en los círculos diplomáticos y políticos del continente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asumido abiertamente el papel de «hacedor de presidentes» en América Latina. Durante una reunión bilateral en la Casa Blanca con el primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, el mandatario estadounidense no ocultó su satisfacción por los resultados electorales en la región, asegurando que todos los candidatos a los que ha respaldado «simplemente ganan» .
Lejos de ser una anécdota, la frase refleja una estrategia deliberada de la Administración Trump para ejercer influencia directa en los procesos democráticos latinoamericanos, alineando a los nuevos gobiernos con los intereses de Washington y consolidando un bloque de derecha que comparte su visión en materia de seguridad, comercio y lucha contra el crimen organizado.
Colombia: El Triunfo del «Tigre» y el Fin de las Tensiones
El caso más reciente y quizás el más emblemático de esta estrategia es el de Colombia. Trump respaldó abiertamente al candidato ultraconservador Abelardo de la Espriella, conocido como «El Tigre», en la segunda vuelta presidencial . El mandatario estadounidense no escatimó elogios en su plataforma Truth Social y en declaraciones a la prensa, prediciendo que De la Espriella sería un «gran presidente» y que la relación bilateral sería «mucho mejor» .
Este respaldo marcó un giro radical en la relación bilateral, que durante el gobierno saliente de Gustavo Petro había estado plagada de tensiones y desconfianza, llegando incluso a la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos contra el mandatario colombiano por presuntos vínculos con el narcotráfico . La llegada de De la Espriella al poder promete un retorno a la histórica alianza con Washington, con una cooperación militar estrecha en la lucha contra el narcotráfico y la posible adhesión de Colombia a la alianza Escudo de las Américas impulsada por Trump .
El «Efecto Trump»: De Argentina a Honduras
El presidente estadounidense también reivindicó su influencia en Argentina, donde su respaldo fue determinante para el triunfo del partido del presidente Javier Milei, La Libertad Avanza, en las elecciones legislativas del año pasado . Trump ha mantenido una relación de estrecha amistad con el mandatario argentino, a quien ha elogiado públicamente y respaldado incluso para una eventual reelección .
En Honduras, la injerencia fue aún más explícita. Trump condicionó la ayuda estadounidense al país centroamericano al triunfo de su candidato, el empresario conservador Nasry Asfura . Advirtió que no seguiría «tirando dinero bueno tras malo» si el resultado no le era favorable . Asfura, finalmente, se impuso en unos comicios plagados de denuncias de irregularidades .
Previamente, Trump ya había mostrado su apoyo explícito al mandatario ecuatoriano Daniel Noboa en su carrera hacia la reelección en 2025, así como a Laura Fernández Delgado en Costa Rica . Esta lista de éxitos electorales ha llevado a Trump a vanagloriarse de su capacidad para inclinar la balanza a favor de sus aliados ideológicos en la región.
La Próxima Frontera: Brasil en la Mira
El mapa de influencia de la Casa Blanca se amplía ahora hacia la mayor economía de la región. Washington ha entrado de lleno en la carrera que definirá al próximo presidente de Brasil . Las recientes declaraciones de Trump sobre el país, a quien calificó como «peligroso políticamente», y su evidente simpatía por la familia Bolsonaro, han encendido las alarmas en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva .
El propio Lula ha salido al paso de estas intenciones, advirtiendo a Trump que no se entrometa en las elecciones brasileñas y defendiendo la soberanía del país ante lo que considera una «falta de respeto» . Sin embargo, su principal asesor internacional, Celso Amorim, reconoce la necesidad de «estar alertas» ante una posible interferencia, aunque confía en que, en el caso de Brasil, una acción tan directa podría tener un «efecto contrario» .
Un Patrón de Conducta con Implicaciones Profundas
La estrategia de Trump en América Latina responde a una lógica clara de su doctrina de política exterior: el apoyo a líderes afines para fortalecer su bloque ideológico y asegurar la cooperación en temas prioritarios como la migración, el narcotráfico y la contención de la influencia china . Sin embargo, esta práctica, que el propio mandatario exhibe como un triunfo personal, plantea serios interrogantes sobre el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la legitimidad de los procesos democráticos en la región.
El continente asiste, así, a un nuevo capítulo en su compleja relación con Estados Unidos, donde la Casa Blanca ha pasado de ser un observador a un jugador activo, con un poder que, según Trump, se mide en victorias electorales.

