Petro acusa a la IA de «invasión» digital en su derrota electoral
El mandatario colombiano señala a Trump, Milei y Netanyahu como artífices de una campaña de desinformación que, a su juicio, distorsionó la voluntad popular.
En un giro inesperado que ha encendido el debate sobre el futuro de la democracia digital, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha lanzado una dura acusación tras la derrota de su movimiento político en las recientes elecciones presidenciales. En una entrevista concedida al prestigioso diario italiano Corriere della Sera durante su visita a Roma para reunirse con el Papa León XIV, el mandatario señaló a la inteligencia artificial como un «arma de invasión masiva» utilizada por potencias extranjeras para inclinar la balanza electoral a favor de la ultraconservadora oposición. Sus declaraciones, que califican a la tecnología como una amenaza para la «verdad» y el «espíritu humano», han sacudido los cimientos del establishment político internacional y plantean serias interrogantes sobre la vulnerabilidad de los procesos electorales en la era de la desinformación digital .
«La IA mata espiritualmente al ser humano porque no le permite distinguir la verdad de la mentira. Cada vez será más difícil distinguir entre la verdad y la mentira», sentenció el mandatario, reflejando una profunda preocupación por la erosión de la percepción crítica en la sociedad contemporánea. Según Petro, esta «invasión» digital no fue un fenómeno espontáneo, sino una operación orquestada con un respaldo financiero monumental. «Muchos han destinado decenas de millones de dólares a invadir Colombia utilizando inteligencia artificial», afirmó, trazando una línea directa entre la derrota oficialista y una conspiración de líderes mundiales de derecha que, a su juicio, buscan imponer un nuevo orden conservador en la región .
Un señalamiento directo a la «internacional conservadora»
En sus declaraciones, el jefe de Estado colombiano no se anduvo con rodeos y mencionó a un selecto grupo de líderes internacionales a quienes responsabiliza directamente por la injerencia. Petro enumeró al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; al presidente de Estados Unidos, Donald Trump; al narcotraficante y expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, indultado recientemente por la administración Trump; y al mandatario argentino, Javier Milei . Al referirse a Trump, Petro utilizó un tono particularmente crítico, calificándolo como «el rey», una figura que, según él, intenta someter a América Latina a un dominio que evocan los tiempos de la colonia, «remontándonos a dos siglos y medio atrás, cuando Colombia expulsó por la fuerza a los virreyes porque no los quería» .
Esta intervención del mandatario se produce en un contexto de fuerte tensión política y certificación oficial de los comicios. La semana pasada, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ratificó los resultados de la segunda vuelta, confirmando la victoria del candidato de la derecha radical, Abelardo de la Espriella, quien obtuvo el 49.7% de los votos frente al 48.7% del oficialista Iván Cepeda. Aunque el candidato perdedor retiró sus reclamaciones tras el escrutinio, las palabras de Petro reabren la herida de una campaña marcada por la crispación y las denuncias de irregularidades sin evidencia presentada hasta el momento .
El fantasma de la desinformación y el futuro de la democracia
Las declaraciones de Petro trascienden el plano político inmediato para adentrarse en un debate filosófico y sociológico de primer orden. El mandatario, conocido por su discurso izquierdista y su agenda de cambio social, ha manifestado que la ola conservadora que azota Sudamérica «viene de fuera», aunque se mostró confiado en que el progresismo volverá a florecer. Sin embargo, su mayor advertencia se centró en el poder disruptivo de la inteligencia artificial, a la que describió como una herramienta capaz de despojar a los ciudadanos de su capacidad de discernimiento .
Mientras en Colombia se prepara la transición hacia un gobierno de marcado corte autoritario y alineado con las políticas de mano dura de Nayib Bukele o el propio Javier Milei, la teoría esgrimida por Petro resuena con las crecientes alarmas globales sobre el uso de deepfakes, microsegmentación y propaganda algorítmica en los procesos electorales. A pesar de que no presentó pruebas concluyentes de su denuncia durante la entrevista, sus palabras han puesto sobre la mesa la urgente necesidad de regular el uso de la inteligencia artificial en la política, un desafío que, según el propio presidente, podría determinar la supervivencia misma de la «verdad» en el espacio público .

