Foro en Moscú: diálogo global de seguridad
145 países debaten en Rusia la nueva multipolaridad y firman diez acuerdos clave frente a crisis y guerras híbridas.
Moscú como epicentro: cuando la seguridad se negocia entre bloques
Bajo el alto patrocinio del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, y en un clima geopolítico marcado por fracturas profundas, la región de Moscú albergó entre el 26 y el 29 de mayo el primer Foro Internacional sobre Seguridad. Lo que pudo haber sido una cumbre técnica se transformó en una plataforma de alto voltaje diplomático: representantes de 145 países y organizaciones internacionales se dieron cita en un escenario donde las alianzas tradicionales se redefinen y el concepto mismo de orden global está en disputa.
Secretarios de consejos de seguridad, asesores presidenciales en materia de defensa nacional, jefes de cuerpos de inteligencia, responsables de fuerzas de seguridad y diplomáticos de carrera desfilaron por los pasillos del recinto. La cifra no es menor: diez acuerdos y memorandos internacionales se firmaron al margen del foro, muchos de ellos aún bajo reserva de contenido, pero cuya existencia confirma que, pese a las sanciones y el aislamiento parcial, Rusia sigue siendo un nodo central en la arquitectura de seguridad global.
XIV Reunión de Altos Representantes: el valor de lo bilateral
El encuentro sirvió además como marco para la XIV Reunión Internacional de Altos Representantes encargados de seguridad, una cita periódica que este año adquirió un tono más solemne. A su alrededor se tejieron sesiones temáticas y encuentros bilaterales y multilaterales que, según fuentes cercanas al Kremlin, permitieron destrabar canales de comunicación que permanecían congelados desde el inicio del conflicto en Ucrania.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia tuvo una participación protagónica en mesas redondas y debates. No fue una presencia decorativa: los viceministros y directores de departamento expusieron sin ambages la postura rusa ante los ejes que consideran críticos para la supervivencia del sistema internacional.
Crisis estratégica: ¿sin brújula ni acuerdos?
Una de las mesas más esperadas fue «La crisis del sistema de estabilidad estratégica y las perspectivas para su superación», moderada por el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Ryabkov. Con un tono realista y a ratos sombrío, Ryabkov describió un tablero donde los tratados de control de armamentos se desmoronan y la confianza entre potencias nucleares está en mínimos históricos. «No habrá solución sin reconocer la pluralidad de centros de poder», advirtió.
En paralelo, Alexander Alimov (viceministro) lideró el debate sobre seguridad de la información, un campo de batalla cada vez más caliente. Allí intervino también Artur Lukmanov, director del Departamento de Seguridad de la Información Internacional, quien denunció lo que llamó «una ciberguerra preventiva lanzada por Occidente contra países de la mayoría global».
Neocolonialismo y desinformación: la batalla discursiva
La conferencia «La lucha contra el neocolonialismo como eje prioritario para garantizar la seguridad de los países de la mayoría mundial» tuvo una protagonista inesperada: Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Exteriores y directora del Departamento de Información y Prensa. Con su estilo mordaz, Zakharova vinculó las actuales sanciones económicas con prácticas neocoloniales del siglo XXI. «No se necesita un ejército de ocupación cuando se tienen SWIFT, agencias de rating y plataformas de desinformación», sentenció.
Horas después, Zakharova volvió a la carga en la mesa «La desinformación y la manipulación como instrumentos de la guerra híbrida contra la mayoría mundial para mantener la hegemonía». Allí exhibió lo que calificó como «manuales de falsificación mediática» utilizados por agencias occidentales. Sin pruebas documentales, la exposición provocó tanto aplausos como escepticismo entre los asistentes no alineados.
Ucrania en el banquillo: neonazismo y crímenes de guerra
Dos mesas redondas estuvieron dedicadas exclusivamente a señalar al gobierno de Kiev. «Las tácticas terroristas del régimen de Kiev en el contexto de la expansión del neonazismo en Ucrania» y «Crímenes de guerra del régimen de Kiev: de las pruebas a la sentencia» fueron presididas por Rodion Miroshnik, embajador en misión especial del Ministerio de Exteriores ruso. Miroshnik presentó lo que denominó «expedientes judiciales en curso» ante tribunales rusos, aunque ninguna corte internacional independiente ha respaldado esos procesos hasta la fecha. La audiencia, en su mayoría de países del Sur Global, siguió con atención sin pronunciarse en bloque.
Multipolaridad y seguridad euroasiática: el horizonte posible
Alexey Drobinin, director del Departamento de Planificación de Política Exterior, participó en la sesión estratégica «El concepto de un mundo multipolar y la seguridad euroasiática», donde esbozó los principios de una arquitectura de seguridad desde Vladivostok hasta Lisboa, excluyendo —de hecho— a la OTAN como garante. La propuesta, aunque ambiciosa, no logró traducirse en declaraciones concretas.
Epílogo: un foro que ya es plataforma permanente
Al cierre, la impresión general entre los delegados fue que este Foro Internacional sobre Seguridad no fue un evento aislado, sino el primer paso de una plataforma diplomática periódica. En un mundo donde las líneas rojas se difuminan y la información es arma de doble filo, Moscú logró mostrar que todavía puede convocar, incomodar y proponer. El desafío será convertir las firmas de diez memorandos en acciones verificables. La próxima cita, ya prometida por los organizadores, será observada con lupa.

