Flávio Bolsonaro acepta abrir sus cuentas, pero pone condiciones
El candidato del PL responde al reto de Lula sobre el secreto bancario, fiscal y telefónico, aunque exige transparencia a su rival antes del balotaje.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial en Brasil, la campaña dio un nuevo giro. El senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, informó este miércoles que acepta el reto planteado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva: levantar el secreto bancario, fiscal y telefónico de los dos aspirantes. No obstante, su disposición viene acompañada de una lista de exigencias dirigidas al mandatario, según publicó Times Brasil.
“Hasta las últimas consecuencias”
Ante un grupo de simpatizantes reunidos en Guarulhos, en la región metropolitana de São Paulo, el legislador fue enfático. “No solo voy a aceptar el desafío, sino que voy a llevarlo hasta las últimas consecuencias”, afirmó.
El hijo del expresidente Jair Bolsonaro formalizó su postura ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), donde presentó un escrito en el que expresa su voluntad de transparentar sus registros de los últimos 20 años. Sin embargo, esa autorización no es incondicional: queda supeditada a que se cumplan los requisitos que él mismo estableció.
La exigencia sobre ‘Marcola’
La principal condición se refiere a Marco Aurélio Santana Ribeiro, conocido como ‘Marcola’, quien se desempeñó como jefe de gabinete de Lula. Flávio pide que el presidente autorice la apertura del secreto telefónico de este colaborador.
Su argumento es que el mandatario no utiliza teléfono celular y que sus comunicaciones se canalizan a través de personas de su círculo cercano. “Para que yo abra mis cuentas, Lula tiene que abrir el secreto telefónico de ‘Marcola’”, sostuvo.
Un reto que se amplía
El candidato conservador no se detuvo allí. También reclamó información sobre el patrimonio de la familia presidencial, las actividades del Instituto Lula, los gastos efectuados con la tarjeta corporativa de la Presidencia y los registros de visitas al Palacio de la Alvorada, residencia oficial del jefe de Estado.
Con ello, el desafío original, centrado en los datos de los candidatos y sus familiares, adquiere un alcance considerablemente mayor.
Cómo se originó la polémica
La disputa nació en el debate presidencial del domingo 18 de octubre, en el que ambos contendientes se lanzaron acusaciones de corrupción. Al día siguiente, Lula anunció que autorizaría la apertura de sus registros bancarios y telefónicos, así como los de sus cinco hijos, y retó públicamente a su adversario a seguir el mismo camino. “Quien nada debe, nada teme”, declaró.
El martes, el equipo de campaña del presidente entregó al TSE una autorización para divulgar los datos bancarios, fiscales y telefónicos del mandatario y de sus familiares correspondientes a los últimos ocho años. La medida incluye además a las empresas vinculadas con los involucrados, pero fue condicionada a que Flávio Bolsonaro hiciera lo propio.
Cabe aclarar que presentar estas autorizaciones no significa que la información ya se haya hecho pública.
Recta final de la campaña
El intercambio sobre transparencia patrimonial se produce en la etapa decisiva de una contienda marcada por las acusaciones recíprocas. Lula y Flávio Bolsonaro se medirán nuevamente en un debate televisivo el viernes 23 de octubre, apenas dos días antes del balotaje del domingo 25, jornada en la que los brasileños elegirán a su próximo jefe de Estado.

