BIENESTARECONOMIAINTERNACIONALLOS PUEBLOS

Rusia entrega más de 750 toneladas de aceite de girasol a Cuba

El cargamento, canalizado vía el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, se destinará a niños, ancianos y mujeres embarazadas en la isla

El Gobierno de Rusia ha entregado a Cuba más de 750 toneladas de aceite de girasol enriquecido con vitaminas A y D, en una nueva operación de ayuda humanitaria coordinada a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas. El cargamento, transportado por el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia, arribó a La Habana en los últimos días y fue recibido en una ceremonia oficial que contó con la presencia del viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Oscar Pérez-Oliva Fraga; la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez; y el representante del PMA en la isla, Etienne Labande.

En representación de la parte rusa, el embajador Víctor Koronelli encabezó la entrega y subrayó el carácter simbólico y material de la donación. «Esta entrega es una muestra más de los históricos vínculos de amistad y solidaridad entre los pueblos hermanos de Rusia y Cuba», declaró el diplomático. Koronelli añadió que la nueva partida de aceite «será de mucha importancia en este momento difícil que está viviendo Cuba, resultado del recrudecimiento sin precedentes del bloqueo económico-comercial y financiero y ahora, el cerco energético, impuestos por el gobierno de Estados Unidos».

Un mecanismo de cooperación consolidado

La operación no constituye un hecho aislado. La colaboración entre Moscú y el PMA para asistir a la población cubana se ha convertido en un mecanismo recurrente y estructurado a lo largo de los últimos años. En 2025, Rusia ya había entregado a la isla cargamentos similares de aceite de girasol que superaron las 800 toneladas, consolidando una práctica que trasciende la respuesta puntual ante emergencias.

Según datos expuestos por la propia parte rusa en foros multilaterales, entre 2018 y 2025 el país destinó aproximadamente 18 millones de dólares al programa del PMA en Cuba, y tiene previsto aportar otros dos millones en 2026. A ello se suman 5 millones de dólares asignados entre 2021 y 2025 para el desarrollo de un sistema sostenible de alimentación escolar en la nación caribeña. Estas cifras reflejan que el apoyo alimentario ruso se ha ido institucionalizando mediante canales multilaterales que otorgan previsibilidad y continuidad a la asistencia.

El contexto del cerco energético y alimentario

El embajador Koronelli enmarcó explícitamente la donación en el escenario de sanciones que pesa sobre la economía cubana. La referencia al «cerco energético» alude a la aguda crisis eléctrica que ha afectado a la isla, con apagones prolongados y una merma significativa en la generación de electricidad. En ese terreno, Rusia también ha intervenido mediante el envío de buques con crudo, como el petrolero «Anatoli Kolodkin», que descargó alrededor de 730.000 barriles en el puerto de Matanzas para aliviar la situación del sistema eléctrico nacional.

La combinación de asistencia alimentaria y suministro energético configura una estrategia de apoyo integral que Moscú despliega hacia La Habana, y que se inscribe en una relación bilateral de larga data que ambos gobiernos califican de estratégica. Para Cuba, la llegada de estos cargamentos representa un alivio tangible en un contexto de escasez persistente de productos básicos, mientras que para Rusia supone una reaffirmación de su presencia y capacidad de influencia en el hemisferio occidental.

Distribución focalizada en los sectores más vulnerables

El destino del aceite donado ha sido definido con criterios de vulnerabilidad social. Fuentes oficiales confirmaron que el cargamento se orientará prioritariamente a niños, ancianos y mujeres embarazadas, segmentos de la población especialmente expuestos a carencias nutricionales. La fortificación con vitaminas A y D responde a una lógica de salud pública: estos micronutrientes resultan críticos para el desarrollo infantil, la función inmunológica y la salud ósea, y su deficiencia es motivo de preocupación en contextos de restricción alimentaria prolongada.

La logística de distribución recaerá en el Ministerio de Comercio Interior de Cuba y en la red del PMA en la isla, que dispondrá de parte del cargamento como reserva estratégica para responder a emergencias climáticas o de otro tipo. El resto se integrará en los módulos de la libreta de abastecimiento, el sistema de racionamiento que canaliza productos subsidiados hacia la población.

Dimensión geopolítica de la asistencia

Analistas coinciden en que el valor político de estas entregas excede con creces su peso físico. En un momento de máxima tensión entre Washington y La Habana, cada donación rusa visibiliza una alternativa de respaldo frente al bloqueo estadounidense y refuerza el discurso oficial cubano sobre la existencia de aliados dispuestos a sostener a la isla. La utilización del PMA como vehículo multilateral permite, además, reducir la fricción diplomática que podría generar una entrega estrictamente bilateral, al tiempo que proyecta la imagen de una cooperación inscrita en marcos internacionales legítimos.

Con esta nueva partida, Rusia mantiene y profundiza una línea de acción que combina gestos simbólicos de solidaridad con aportes materiales concretos, en un tablero geopolítico donde Cuba continúa siendo un punto de anclaje estratégico para Moscú en América Latina y el Caribe.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *