Panamá resiste el embate de un sismo 7.7 y lluvias extremas
Más de 350 réplicas, hospitales y escuelas dañados y comunidades aisladas por las lluvias: así se vive la crisis tras el terremoto sin víctimas fatales.
Un enjambre de réplicas que no da tregua
El sur de Panamá permanece en máxima alerta. Días después del terremoto de magnitud 7.7 que remeció la península de Azuero el viernes 9 de octubre, la actividad sísmica no cede. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá ha registrado más de 350 réplicas, de las cuales al menos cuatro superaron la magnitud 6.0.
El movimiento principal tuvo su foco a unos 10 kilómetros de profundidad, cerca del distrito costero de Tonosí. Según los datos disponibles, la liberación de energía se produjo en el sistema de fallas Azuero-Sona, una zona sometida a las presiones de la placa de Nazca. Las ondas sísmicas se sintieron con fuerza en las provincias centrales y también en sectores de la capital, e incluso cruzaron la frontera hasta territorio colombiano.
Cifras de daños elevadas, pero ningún fallecido
El balance material es considerable: más de 1,400 estructuras afectadas, cerca de 1,300 viviendas con daños severos y al menos 2,000 personas damnificadas. Sin embargo, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) confirmó que no hay muertos ni desaparecidos.
Las autoridades sanitarias contabilizan 27 personas con lesiones de leves a moderadas, entre ellas estudiantes y heridos reportados en la provincia de Coclé. Especialistas atribuyen este resultado a dos factores: la baja densidad poblacional cerca del epicentro, donde unas 43,000 personas sintieron las sacudidas más fuertes, y el buen desempeño de los códigos de construcción vigentes. Gracias a ello, se evitó una tragedia comparable a la de otros sismos recientes en Sudamérica.
Hospitales, escuelas y patrimonio, entre lo más golpeado
Los daños en infraestructura pública son el reto más urgente para los equipos de emergencia:
- Salud: 21 instalaciones médicas sufrieron afectaciones estructurales. En Penonomé, el hospital principal evacuó a más de 60 pacientes hacia carpas instaladas en el exterior, lo que permitió mantener servicios vitales como la hemodiálisis.
- Educación: El Ministerio de Educación reporta 419 escuelas con daños de distinta magnitud. De ellas, al menos 24 deberán demolerse y reconstruirse por completo.
- Patrimonio: En Los Santos, la iglesia colonial de San Atanasio, declarada patrimonio nacional en 1938, sufrió derrumbes. También resultaron dañados el campanario de la catedral de Penonomé y el monumento a Simón Bolívar.
La lluvia complica la llegada de la ayuda
A la emergencia sísmica se suma un frente de tormentas. Las lluvias acumuladas, de entre 120 y 200 milímetros sobre suelos ya saturados, provocaron la crecida de varios ríos. Esto obligó a suspender los puentes aéreos con ayuda hacia las zonas más afectadas.
Nueve puentes clave colapsaron y los deslizamientos bloquearon carreteras principales. Como resultado, comunidades de Los Santos, Veraguas y Herrera, así como de la comarca indígena Naso Tjër Di, quedaron incomunicadas de forma temporal. En Tonosí, los habitantes llevan varios días sin agua potable ni electricidad. Mientras tanto, cuadrillas de obras públicas trabajan en habilitar pasos provisionales de un solo carril para vehículos livianos.

