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Brasil va al balotaje: Lula desafía la historia electoral

Con 45,16 % frente al 47,03 % de Flávio Bolsonaro, el presidente necesita una remontada que ningún segundo lugar ha logrado desde 1989 en balotajes.

Brasil se encamina hacia una segunda vuelta presidencial marcada por un antecedente que pesa sobre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Su principal rival, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, terminó primero en la jornada inicial. Según los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), el aspirante de ultraderecha reunió el 47,03 % de los sufragios, frente al 45,16 % del líder del Partido de los Trabajadores.

La diferencia, de menos de dos puntos porcentuales, es estrecha. Sin embargo, la historia reciente del país indica que el orden en que los candidatos llegan al balotaje suele mantenerse hasta el final.

Una regularidad que se repite desde 1989

Desde el regreso de la democracia, ningún candidato que haya ganado la primera ronda ha perdido después en la votación definitiva. La prensa local describe este patrón como la «maldición de la primera vuelta». Es una tendencia que se ha sostenido durante más de tres décadas y que condiciona las expectativas del electorado.

El primer caso se remonta a 1989, en la primera elección presidencial tras la dictadura. Fernando Collor de Mello encabezó la ronda inicial y luego se impuso al propio Lula. Con los años, la misma lógica benefició al actual presidente: en 2002 superó a José Serra y en 2006 derrotó a Geraldo Alckmin, ambas veces tras liderar la primera vuelta.

Del PT a Bolsonaro: la regla no tuvo excepciones

La tendencia también favoreció a Dilma Rousseff. La exmandataria aseguró sus dos periodos en los balotajes de 2010 y 2014, frente a Serra y Aécio Neves, respectivamente. En 2018, el patrón llevó a Jair Bolsonaro a la Presidencia al vencer a Fernando Haddad. En 2022, Lula volvió a ganar el cargo al derrotar a Bolsonaro, en una elección que cumplió la misma regla.

Las únicas ocasiones sin segunda vuelta fueron 1994 y 1998. En ambos comicios, Fernando Henrique Cardoso ganó la Presidencia de manera directa, al superar el 50 % de los votos válidos en la ronda inicial.

El reto de Lula: revertir la tendencia

Lula, que conoce bien esta regularidad, busca ahora romper un registro histórico sin precedentes. La cita decisiva será el próximo 25 de octubre y exige al mandatario una estrategia concreta en tres frentes:

  • Reducir la abstención: movilizar a quienes no acudieron a las urnas en la primera vuelta.
  • Captar a los indecisos: convencer a los votantes que aún no definen su preferencia.
  • Sumar aliados: lograr el respaldo de las terceras fuerzas políticas que quedaron fuera de la contienda.

De acuerdo con el análisis, el líder progresista necesita ganar cerca de cinco puntos porcentuales adicionales para superar la mitad de los votos válidos. Ese avance sería indispensable para frenar a Bolsonaro, quien llega al balotaje con la oportunidad de prolongar la racha histórica a favor de quien lidera la primera ronda.

Un balotaje con la historia como telón de fondo

Con un margen estrecho y un precedente de más de treinta años, la segunda vuelta se perfila como una prueba para el oficialismo. Los próximos días definirán si Lula logra convertir su campaña en una movilización suficiente para cambiar el curso de la estadística, o si Flávio Bolsonaro confirma una vez más que, en Brasil, quien gana primero suele ganar al final.

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