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Caída de Cerimedo: del poder ultraderechista a la cárcel

El asesor que impulsó a Milei, Paz Pereira y Asfura enfrenta prisión preventiva en Bolivia por tentativa de femicidio, corrupción y narcotráfico.

Hace apenas unos meses, Fernando Cerimedo caminaba por las alfombras del poder político latinoamericano. Hoy camina por los pasillos de una cárcel en Santa Cruz de la Sierra. La distancia entre ambos escenarios se recorrió en solo nueve días, el tiempo que tardó una acusación de intento de femicidio en desmoronar la carrera de uno de los estrategas más influyentes de la derecha regional.

El operador argentino, señalado como arquitecto de las victorias electorales de Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz Pereira en Bolivia y Nasry Asfura en Honduras, y que además prestó servicios a la campaña de Jair Bolsonaro en Brasil, permanece detenido mientras avanza un proceso judicial que ya reúne tres causas distintas y que ha sacudido los cimientos de al menos un gobierno en funciones.

De Mar-a-Lago a una celda boliviana

El contraste no podría ser más marcado. A fines del año pasado, Cerimedo fue distinguido como «consultor del año» en una ceremonia realizada en Mar-a-Lago, la residencia privada del presidente estadounidense Donald Trump, un reconocimiento que consagraba su ascenso como referente de la consultoría política conservadora en la región. Meses después, ese mismo hombre aguarda entre rejas el inicio de un juicio en un país que hasta hace poco lo consideraba una pieza clave de su triunfo presidencial.

Un ataque a plena luz de la noche

Todo cambió la noche del 17 de agosto. Nadia Beller, pareja del consultor y actualmente embarazada, fue interceptada por dos sicarios que le dispararon a corta distancia frente a un hotel en Santa Cruz de la Sierra. Beller logró sobrevivir al ataque. Horas después, las autoridades bolivianas detuvieron a Cerimedo, señalado como el presunto autor intelectual del crimen.

Una vez recuperada, la víctima rompió el silencio ante la prensa y ante la Fiscalía. Según su relato, el móvil del ataque habría combinado el enojo de Cerimedo por su embarazo con el temor de que ella revelara maniobras irregulares que, según denuncia, el consultor habría ejecutado en Bolivia, Argentina y México para favorecer a candidatos conservadores y desprestigiar a referentes progresistas.

Esa versión encontró respaldo en el material incautado durante la investigación. Entre los mensajes hallados en el teléfono de Cerimedo, los peritos identificaron comunicaciones que sugerían la planificación del ataque y su seguimiento en tiempo real mientras ocurría, incluido el intercambio de información sobre el estado de salud de la víctima minutos después del disparo.

Tres frentes judiciales en simultáneo

La imputación inicial por tentativa de femicidio fue solo el comienzo. Beller amplió su denuncia y afirmó que su expareja utilizó su influencia como asesor cercano a la Presidencia boliviana para participar en esquemas de corrupción vinculados a la distribución estatal de combustibles, la comercialización de oro y la adjudicación irregular de contratos de seguros. La abogada sostuvo, además, que en esa red de negocios habría tenido participación la primera dama de Bolivia, María Elena Urquidi Barbery, una acusación que agravó la crisis política que golpea al Ejecutivo de Paz Pereira.

A partir de esas denuncias, la Fiscalía sumó un segundo cargo por enriquecimiento ilícito, sustentado en el hallazgo de grandes sumas de dinero en efectivo, teléfonos satelitales y estructuras de bots detectadas en allanamientos a propiedades del consultor en territorio boliviano.

Esta semana se abrió un tercer frente: la Fiscalía imputó a Cerimedo por presuntos nexos con el narcotráfico. La pesquisa sostiene que, valiéndose de su posición de influencia dentro del entorno presidencial, el consultor habría facilitado protección oficial a aeronaves vinculadas al tráfico de drogas, permitiéndoles operar con autorizaciones de vuelo en el departamento de Beni.

El abandono de sus aliados

Conforme se acumulaban las causas y las pruebas, Cerimedo también quedó cada vez más solo en el plano político. Ninguno de sus antiguos socios o aliados salió públicamente a respaldarlo; por el contrario, todos se apresuraron a marcar distancia.

Javier Negre, el empresario español copropietario junto a Cerimedo de La Derecha Diario —el medio digital conocido por difundir contenido sensacionalista contra sectores progresistas, muchas veces amplificado mediante redes de bots—, rompió varios días de silencio para anunciar que, justo antes de la detención, Cerimedo le había vendido su participación en la empresa y que, por tanto, ya no tenía ningún vínculo con su gestión ni con sus contenidos.

En Argentina, el propio Milei se desmarcó del consultor, asegurando que la relación había terminado en 2023. Sin embargo, registros oficiales de ingresos a la Casa Rosada muestran que Cerimedo continuó visitando la sede del Gobierno en numerosas ocasiones durante 2024, antes de volcarse de lleno a las campañas de Asfura y Paz Pereira al año siguiente.

El silencio incómodo de Paz Pereira

La reacción más esperada, sin embargo, era la del propio presidente boliviano. Paz Pereira guardó silencio durante nueve días tras el ataque, hasta que finalmente se pronunció mediante un video difundido la noche del miércoles. En su mensaje, reconoció que Cerimedo había trabajado en su campaña electoral, pero minimizó el alcance de su rol posterior dentro del Gobierno.

«Nunca hubo un contrato, nunca hubo una relación de trabajo directa como la que se puede llevar adelante con ministros, viceministros, delegados presidenciales […] jamás tuvo la autorización de representar a este boliviano, a la presidencia, al Gobierno o a mi familia», afirmó el mandatario, quien además defendió a su esposa frente a las acusaciones que la vinculan con el entramado de corrupción.

«Llevo un recorrido de servicio público con una esposa que ha sido intachable […] Somos una familia que respetamos al prójimo […] no puede ser que generando escándalos quieran dañar nuestra forma de convivencia y de comportamiento», agregó, en medio de una crisis política que estalla apenas nueve meses después de haber asumido el poder.

Un caso que trasciende fronteras

Lo que comenzó como un intento de femicidio se ha transformado en un escándalo de alcance regional que expone las redes de influencia, financiamiento y desinformación que operan detrás de varias campañas conservadoras en América Latina. Con Cerimedo tras las rejas y sus antiguos socios negando cualquier vínculo, el caso continúa desentrañando las conexiones entre consultoría política, corrupción estatal y crimen organizado en la región.

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