Brasil desembolsa US$ 3.650 millones frente al arancel de Trump
La tercera fase del plan ‘Brasil Soberano’ inyecta recursos del Tesoro y del BNDES para blindar al acero, aluminio y otros sectores, mientras Lula insiste en el diálogo pero advierte que buscará nuevos mercados.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este miércoles un decreto que pone en marcha la tercera fase del programa ‘Brasil Soberano’, una línea de crédito de 18.500 millones de reales (unos 3.650 millones de dólares) destinada a las empresas nacionales afectadas por el nuevo arancel del 25% impuesto por Estados Unidos. La medida, anunciada en una ceremonia televisada desde el Palacio de Planalto, busca mitigar el impacto comercial inmediato y, al mismo tiempo, impulsar una reorientación estratégica de las exportaciones brasileñas hacia otros polos económicos .
Inyección de capital y sectores protegidos
El programa denominado ‘Brasil Soberano III’ combina recursos de dos grandes fuentes públicas. El Tesoro Nacional aportará 13.500 millones de reales (aproximadamente 2.650 millones de dólares), mientras que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) desembolsará los 5.000 millones restantes (cerca de 975 millones de dólares) . Según la información oficial, los fondos cubrirán capital de trabajo, innovación tecnológica y la apertura de nuevos mercados, y están orientados a sectores sensibles como la siderurgia, la aluminurgia, la automoción, la madera, el carbón, el papel y el azúcar .
El gravamen estadounidense, que entró en vigor este mismo miércoles, se deriva de una investigación de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) que calificó ciertas políticas brasileñas como “desleales”. Se estima que el arancel afectará al 18% de las exportaciones brasileñas a territorio estadounidense, aunque algunas asociaciones comerciales elevan esa cifra hasta cerca de un tercio. Los productos más golpeados incluyen maquinaria industrial, etanol, calzado y madera, mientras que artículos como carne, café y petróleo fueron eximidos .
Un mensaje sin «llantos» ni represalias inmediatas
Durante el acto, Lula hizo gala de un discurso pragmático y desafiante. Afirmó que Brasil cuenta con “las condiciones para salir más fortalecido de esta crisis” y pidió “no bajar los brazos” ante la adversidad . Lejos de anunciar represalias comerciales inmediatas —opción que su vicepresidente, Geraldo Alckmin, había descartado la víspera— el mandatario optó por una estrategia de diversificación: “No vamos a quedarnos llorando por un producto que no les vendimos (a Estados Unidos), vamos a buscar otros compradores” .
El presidente recordó que ya había viajado a la Casa Blanca para mantener una conversación de tres horas con Donald Trump, pero lamentó que no hubo “reciprocidad en la conversación”. “Que digan que no quieren negociar”, instó Lula, mientras reafirmaba que Brasil seguirá sentado en la mesa de diálogo para demostrar que sus políticas comerciales no merecen sanciones .
Un contexto de conflicto global y escalada arancelaria
‘Brasil Soberano III’ se suma a dos líneas de crédito previas lanzadas en el último año para hacer frente a la guerra comercial desatada por la administración Trump y al conflicto en Oriente Medio . En esta nueva fase, el programa incluye por primera vez a sectores considerados estratégicos para la seguridad nacional, como el de minerales críticos y fertilizantes, y establece un comité interministerial que definirá las cuotas de acceso a los recursos .
Sin embargo, la escalada proteccionista podría no detenerse aquí. Brasil está entre los 60 países bajo investigación de Washington por un supuesto uso de trabajo forzoso en sus cadenas productivas, lo que podría derivar en un arancel adicional del 12,5% en los próximos días. El escenario añade presión al gobierno de Lula, que ya enfrenta un año electoral con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, como principal rival en las urnas .
Soberanía económica como bandera
Con este desembolso multimillonario, el Ejecutivo brasileño busca transformar un obstáculo comercial en un acelerador de su independencia económica. La apuesta por la innovación y la conquista de nuevos socios no solo pretende paliar el golpe arancelario, sino consolidar la narrativa de un Brasil que no se doblega ante las presiones externas. Mientras el diálogo con Washington permanece estancado, el gigante sudamericano ya mira hacia otros horizontes para colocar sus productos .

