INTERNACIONALLOS PUEBLOS

Escalada en el Caribe: Rusia advierte a EE.UU. sobre Venezuela

Moscú reafirma su alianza estratégica con Caracas y exige a Washington detener su avance militar en el Caribe antes de escalar a un conflicto abierto.

El Caribe se encuentra en uno de los momentos más tensos para la seguridad regional del continente, el Gobierno ruso elevó su tono diplomático para advertir a Washington sobre el riesgo de empujar al hemisferio hacia una confrontación de grandes proporciones. Con un mensaje firme y directo, Moscú recordó su alianza estratégica con Caracas y exigió moderación ante lo que considera una peligrosa escalada militar liderada por Estados Unidos en el Caribe.

Aunque las tensiones se han acumulado desde hace meses, fue recientemente cuando el vicecanciller Serguéi Riabkov expuso con mayor claridad la preocupación de su país. Según explicó, la Casa Blanca estaría impulsando un modelo de “dominio incuestionable” sobre la región, una dinámica que —señala— caracteriza a la Administración de Donald Trump y que pone en riesgo la estabilidad de América Latina.

Moscú y Caracas: una alianza que se afianza

La advertencia rusa no surge de la nada. Apenas semanas atrás, Venezuela y Rusia firmaron un acuerdo de asociación estratégica y cooperación que refuerza su sociedad política, económica y militar. Para Riabkov, esta alianza se expresa también en la defensa mutua en diversos organismos internacionales, donde ambos gobiernos suelen coincidir en la condena a las presiones unilaterales de Washington.

“En esta hora de pruebas estamos con el liderazgo de Venezuela hombro con hombro”, afirmó el diplomático, subrayando que Moscú no permanecerá indiferente frente a cualquier intento de intensificar el conflicto. Su declaración, difundida por la agencia TASS, fue interpretada como un mensaje directo a la Casa Blanca: detener cualquier avance que pueda derivar en una confrontación abierta.

EE.UU. intensifica su despliegue militar

Desde agosto, una fuerza considerable de EE.UU. opera en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico, una justificación que Caracas califica como pretexto para encubrir operaciones de presión militar. La operación, bautizada como Lanza del Sur, se presenta como un esfuerzo para “proteger” al territorio estadounidense de las drogas que —según Washington— “están matando” a sus ciudadanos.

Sin embargo, los operativos han sido letales. Bombardeos contra embarcaciones sospechosas en aguas del Caribe y del Pacífico han dejado más de 80 víctimas, sin que existan pruebas claras de que los objetivos estuvieran vinculados al narcotráfico. Expertos internacionales y defensores de derechos humanos han calificado estos actos como “ejecuciones sumarias”, contrarias a los principios básicos del derecho internacional.

Trump redobla su discurso ofensivo

En paralelo a la presencia militar, Donald Trump ha escalado su retórica en tono amenazante. Durante un evento en el Centro Kennedy del Departamento de Estado, aseguró que Estados Unidos comenzará ataques terrestres contra presuntos narcotraficantes, afirmando que conocen “cada casa, cada ruta y cada persona” involucrada.

Días antes, el exmandatario había incluido a varios países latinoamericanos en su lista de posibles objetivos, acusando a cualquiera que “fabrique o venda drogas” hacia EE.UU. de estar sujeto a ataques militares. Aunque dijo que no se trata únicamente de Venezuela, sus declaraciones reforzaron los temores sobre un posible uso político del combate al narcotráfico para justificar intervenciones.

Discrepancias con la realidad del narcotráfico

La narrativa estadounidense pierde fuerza ante los datos oficiales de organismos internacionales. La ONU y la DEA coinciden en que Venezuela no es una vía principal en el tránsito de drogas hacia EE.UU.; más del 80 % del flujo ilícito utiliza rutas del Pacífico, principalmente desde zonas controladas por otros actores regionales.

Caracas sostiene que el verdadero objetivo de Washington es un “cambio de régimen” para acceder a las vastas reservas petroleras y gasísticas del país. Las acusaciones sin pruebas contra Nicolás Maduro y el incremento de la recompensa por su captura alimentan esta percepción.

Una condena que cruza fronteras

La operación militar estadounidense ha recibido rechazos de diversos gobiernos y organismos internacionales. Rusia, la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los gobiernos de Colombia, México y Brasil han manifestado preocupación por el incremento de la violencia y la falta de sustento legal en los ataques.

El riesgo, según analistas, no es menor. Una escalada mal calculada podría abrir un capítulo de grave inestabilidad en el hemisferio. Por ello, Moscú insiste en su llamado a Washington: detener el avance militar, respetar la soberanía de los Estados y evitar un conflicto que nadie está dispuesto a pagar.

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