EE.UU. defiende bombardeos en el Caribe tras fuertes críticas
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, niega señalamientos y acusa a medios y a la oposición de fabricar reportes para desacreditar operaciones antinarco.
El debate político y militar en Estados Unidos volvió a intensificarse este viernes luego de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, respondiera de manera pública y frontal a una ola de críticas sobre los recientes bombardeos realizados por fuerzas estadounidenses contra embarcaciones pequeñas en el Caribe y el océano Pacífico. Los señalamientos surgieron tras reportes periodísticos que aseguraban que el Pentágono habría ordenado ejecutar a sobrevivientes de uno de los ataques.
En un mensaje difundido en su cuenta oficial de la plataforma X, Hegseth acusó a los medios de comunicación de difundir «noticias falsas» y «reportes fabricados» con la intención de desacreditar el operativo militar, que forma parte de la estrategia estadounidense contra el tráfico de narcóticos.
“Como de costumbre, las noticias falsas están ofreciendo más reportes fabricados, incendiarios y despectivos para desacreditar a nuestros increíbles guerreros que luchan por proteger la patria”, escribió el jefe del Pentágono.
Hegseth insistió en que los ataques han sido descritos desde el primer momento como “operaciones letales y cinéticas” dirigidas exclusivamente contra embarcaciones y organizaciones vinculadas al narcotráfico. Según su postura, la misión busca frenar el flujo de drogas hacia territorio estadounidense y neutralizar a quienes considera “narcoterroristas”.
“El objetivo declarado es detener las drogas letales, destruir los barcos de narcotraficantes y eliminar a los narcoterroristas que están envenenando al pueblo estadounidense”, afirmó. Sin embargo, hasta el momento no presentó pruebas que vinculen a los fallecidos con organizaciones terroristas reconocidas internacionalmente.
Un ataque cuestionado
El escándalo se intensificó tras la publicación de una investigación del diario The Washington Post, que citó a fuentes anónimas dentro del aparato militar. Según ese reporte, durante el primer ataque realizado el 2 de septiembre cerca de Trinidad y Tobago, Hegseth habría emitido una orden verbal directa: “mátalos a todos”.
La publicación detalla que, tras el impacto del primer misil contra lo que Washington identificó como una «narcolancha», dos sobrevivientes quedaron visibles entre los restos en llamas. De acuerdo con las fuentes citadas, un segundo ataque fue ordenado para “cumplir instrucciones”, eliminando a los dos hombres mientras intentaban mantenerse a flote.
Estas revelaciones han generado cuestionamientos legales y éticos en torno a la operación, en la medida en que los sobrevivientes ya no eran una amenaza —y, según analistas internacionales, podrían haber sido considerados combatientes incapacitados bajo normas del derecho humanitario.
Un mensaje con carga política
Lejos de matizar su postura, Hegseth escaló el discurso agregando críticas directas al gobierno anterior de Joe Biden, al que acusó de haber tratado con demasiada suavidad la seguridad fronteriza y los grupos criminales.
“El gobierno de Biden permitió que millones de personas —incluidos cárteles peligrosos y afganos no verificados— inundaran nuestro país con drogas y violencia”, dijo.
En contraste, defendió la estrategia de la administración del presidente Donald Trump, señalando que esta “selló la frontera y tomó la ofensiva contra los narcoterroristas”. Cerró su mensaje con una frase contundente:
“Biden acarició a los terroristas, nosotros los eliminamos”.
Legalidad en debate
En medio de la creciente controversia, Hegseth sostuvo que la operación es completamente legal y está respaldada tanto por legislación estadounidense como por el derecho internacional. Afirmó que todas las acciones han sido revisadas por expertos civiles y militares en la cadena de mando.
Sin embargo, organismos internacionales, académicos y organizaciones humanitarias han advertido que el uso de fuerza letal en aguas extranjeras debe cumplir estándares estrictos, especialmente cuando los objetivos no son fuerzas armadas regulares sino civiles o presuntos criminales.
Por ahora, no existe una confirmación independiente sobre las identidades de las víctimas ni sobre el carácter legal del ataque.
Mientras aumentan las voces que exigen investigaciones internacionales, el Pentágono mantiene su posición: la ofensiva continuará.
“Los guerreros del Comando Sur arriesgan sus vidas cada día para proteger la patria”, concluyó Hegseth. “Y siempre estaré a su lado”.

