INTERNACIONALLOS PUEBLOS

Venezuela revoca concesión a seis aerolíneas

El gobierno venezolano acusa a las compañías de sumarse al «terrorismo» de EE.UU., tras una alerta de la FAA que provocó la suspensión de vuelos. Caracas denuncia una agresión multilateral.

El Ministerio de Transporte de Venezuela anunció este miércoles la revocación definitiva de la concesión operativa a seis líneas aéreas internacionales, en una medida sin precedentes que escaló el conflicto diplomático y comercial con Washington. Las aerolíneas afectadas –Iberia, TAP Portugal, Avianca, LATAM Airlines Colombia, Turkish Airlines y GOL Linhas Aéreas– fueron acusadas formalmente de sumarse a «las acciones de terrorismo» promovidas por Estados Unidos contra la nación sudamericana.

La decisión gubernamental llega después de que estas compañías suspendieran «unilateralmente sus operaciones aerocomerciales hacia y desde la República Bolivariana de Venezuela». Según el comunicado oficial, esta suspensión se basó en un aviso «emitido por una Autoridad Aeronáutica sin competencia en la FIR Maiquetía», en clara referencia a la alerta de seguridad emitida la semana pasada por la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU.

La alerta que desencadenó la crisis

El detonante de esta crisis aérea fue una recomendación operacional de la FAA, que alertó a todos los operadores aéreos sobre un «riesgo potencial a cualquier altitud» al volar en el espacio aéreo venezolano. El organismo estadounidense recomendó ejercer «extrema precaución» debido al «empeoramiento de la situación de seguridad y al aumento de la actividad militar en Venezuela y sus alrededores». Esta advertencia llevó a múltiples aerolíneas a cancelar sus servicios, afectando la conectividad internacional del país en plena temporada navideña.

Desde Caracas, la reacción fue inmediata y contundente. El ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, denunció que la alerta fue una orden directa del senador estadounidense Marco Rubio, a quien se refirió como «el señor de la guerra», con el objetivo expreso de «generar terror en las aerolíneas internacionales, afectar el turismo, asfixiar la economía del país y perjudicar a los venezolanos» en su movilización masiva para las festividades de fin de año.

El telón de fondo: la «Operación Lanza del Sur»

Este enfrentamiento aeronáutico se enmarca en un escenario geopolítico más amplio. Desde agosto pasado, Estados Unidos mantiene un significativo despliegue militar en aguas del Caribe, justificado oficialmente como parte de la lucha antidrogas bajo la «Operación Lanza del Sur». Washington ha acusado sin pruebas contundentes al presidente Nicolás Maduro de liderar un «cártel de narcotráfico» y ha duplicado la recompensa por su captura.

Como parte de estas operaciones, se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, con un saldo de decenas de personas muertas. Expertos internacionales han calificado estos ataques como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.

La postura venezolana y la condena internacional

El gobierno de Maduro ha articulado una respuesta unificada, rechazando lo que denomina una «campaña de agresión multilateral». El mandatario venezolano ha afirmado que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. En su cuenta de Telegram, Maduro recordó que desde hace 17 semanas el país ha sido víctima de una «agresión imperialista», acompañada de una «guerra psicológica».

Esta postura ha encontrado eco en sectores de la comunidad internacional. Rusia, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Además, organismos como la ONU y la propia Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA) señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia Norteamérica, ya que más del 80% de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.

La revocación de concesiones aéreas marca un nuevo punto de inflexión en la ya deteriorada relación entre Venezuela y una parte de la comunidad aeronáutica internacional, profundizando el aislamiento operacional del país y enviando un mensaje contundente sobre la postura de Caracas frente a lo que considera una injerencia extranjera.

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