María Zajárova condena operación militar de EE.UU. en Venezuela
Moscú advierte que la «Operación Lanza del Sur», justificada como lucha antidrogas, es un pretexto para la agresión y socava la soberanía, instando a la comunidad internacional a actuar.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció la postura estadounidense hacia Venezuela, rechazando categóricamente el uso de la fuerza y lo que Moscú considera un «falso pretexto» en la lucha contra las drogas. Las declaraciones se producen en respuesta a la «Operación Lanza del Sur» desplegada por el Pentágono, una significativa movilización militar que incluye buques de guerra, submarinos y aviones de combate en aguas cercanas a la nación sudamericana.
Zajárova argumentó que «la lucha contra las drogas no debe usarse como herramienta de presión contra Estados soberanos». Y añadió: «Nos oponemos al uso de la fuerza para interferir en los asuntos internos. La solución eficiente podría encontrarse en los esfuerzos colectivos y en los mecanismos legales internacionales, y naturalmente abandonando esta presión militar a gran escala que el Pentágono ha estado ejerciendo». La vocera alertó que estas acciones «van mucho más allá de los objetivos declarados» y socavan fundamentalmente la soberanía de Venezuela, haciendo un llamamiento para prevenir un «escenario desastroso».
Un Patrón de Agresión y un Pretexto Conveniente
La postura rusa encuentra eco en las acusaciones del gobierno de Nicolás Maduro, que ha articulado una respuesta unificada denunciando una «campaña de agresión multilateral». Caracas sostiene que la narrativa antidrogas es una estrategia de Washington para desprestigiar a su administración y justificar una intervención más amplia. Maduro ha afirmado en repetidas ocasiones que el objetivo final de EE.UU. es «cambiar el régimen» y apoderarse de la «inmensa riqueza petrolera» venezolana.
Las operaciones militares estadounidenses, que según reportes han incluido bombardeos contra presuntas lanchas narcotraficantes resultando en más de 70 muertos, han levantado una ola de críticas a nivel global. Expertos internacionales y el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, han calificado estos ataques como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional. Gobiernos de la región, como Colombia, México y Brasil, también han condenado las acciones.
El Kremlin se Alinea y la Comunidad Internacional Observa
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov respaldó la posición de su cancillería, expresando la esperanza de que Washington no tome medidas que desestabilicen furthermente la situación en Venezuela y el Caribe. Previamente, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, había sido incluso más directo, calificando como inaceptable la destrucción de barcos sin «juicio ni proceso» y señalando que «así actúan los países fuera de la ley».
Este episodio marca otro capítulo de tensión en la ya deteriorada relación entre Rusia y Estados Unidos, utilizando a Venezuela como un nuevo tablero de disputa geopolítica. Mientras el Pentágono insiste en que su misión es «eliminar a los narcoterroristas» y proteger a su población, Moscú y sus aliados perciben una operación de cambio de régimen encubierta, dejando a la comunidad internacional ante el dilema de evaluar, como pidió Zajárova, si está frente a una legítima operación antidrogas o ante el preludio de una escalada militar con consecuencias imprevisibles para la región.

