LOS PUEBLOS

Petro celebra incautación récord y lanza crítica a EE.UU.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este viernes un operativo histórico contra el narcotráfico, que culminó con la incautación de 7,5 toneladas de cocaína tanto en operaciones marítimas como terrestres. El mandatario subrayó que la acción fue “sin muertes”, un mensaje que muchos interpretaron como una crítica directa a las operaciones letales de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico.

En su publicación en la red social X, Petro detalló que el operativo se realizó en coordinación entre la inteligencia naval colombiana y las autoridades francesas, quienes participaron en una acción conjunta en el océano Atlántico, donde se incautaron 7,1 toneladas del estupefaciente. Paralelamente, una operación terrestre en Cravo Norte, Arauca, permitió decomisar 400 kilos adicionales, elevando el total a 7,5 toneladas.

“Con esta operación se capturan seis individuos de nacionalidad desconocida y 7,5 toneladas de cocaína, uno de los mayores días de incautación en mi gobierno”, expresó el mandatario, destacando la cooperación internacional y el trabajo de la fuerza pública colombiana.


Un contraste con la política de “fuego letal” de EE.UU.

El anuncio de Petro llegó apenas unas horas después de que el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, informara sobre un nuevo ataque letal en el Caribe, ordenado por el presidente Donald Trump, contra una lancha presuntamente vinculada al narcotráfico, que dejó tres muertos.

“Hoy, por orden del presidente Trump, el Departamento de Guerra llevó a cabo un ataque cinético letal contra un buque operado por una organización terrorista designada”, afirmó Hegseth en un comunicado. La declaración desató nuevas críticas sobre la militarización del combate antidrogas por parte de Washington.

Desde agosto, Estados Unidos ha desplegado en el Caribe y frente a las costas de Venezuela buques de guerra, un submarino y aviones de combate, bajo el argumento de luchar contra el tráfico de drogas. Sin embargo, estas operaciones han sido denunciadas por organizaciones de derechos humanos y varios gobiernos latinoamericanos como “ejecuciones extrajudiciales”.

De acuerdo con datos citados por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, los bombardeos estadounidenses han dejado más de 60 muertos, la mayoría sin que existieran órdenes judiciales o procesos legales previos.


Críticas internacionales y tensiones diplomáticas

Las acciones militares de Washington han sido rechazadas por Caracas, Bogotá, México y Brasil, así como por expertos de Naciones Unidas, quienes advierten que estas ofensivas vulneran el derecho internacional humanitario y el principio de soberanía.

El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, fue categórico al calificar los ataques como “una campaña descarada de presión política, militar y psicológica contra el Gobierno de un Estado independiente”.

Por su parte, el alto comisionado Volker Türk condenó públicamente los bombardeos y recordó que el combate al narcotráfico no puede justificar la eliminación extrajudicial de sospechosos, ni la intervención armada sin mandato de Naciones Unidas.

En paralelo, el gobierno de Trump duplicó la recompensa por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien acusa —sin pruebas— de encabezar un supuesto “cártel del narcotráfico”. Ante esas acusaciones, Maduro ironizó: “¿Alguien puede creer que la CIA no ha operado en Venezuela desde hace 60 años?”.


Petro propone otro modelo: inteligencia, cooperación y respeto

El enfoque de Petro contrasta abiertamente con la doctrina estadounidense del “narcoterrorismo”. Su estrategia apuesta por una acción de inteligencia y cooperación internacional, sin recurrir a la violencia ni poner en riesgo vidas humanas.

“El éxito de un operativo no se mide por los muertos, sino por la eficacia en desmantelar las redes criminales”, han afirmado fuentes cercanas a la Presidencia de Colombia.

Con este operativo, el mandatario busca reposicionar la política antidrogas colombiana bajo criterios de derechos humanos, soberanía nacional y eficacia técnica, y alejarla de la lógica militarista impuesta por Washington durante décadas.

Mientras tanto, el contraste entre la operación “sin muertes” de Colombia y los bombardeos letales de EE.UU. en el Caribe pone sobre la mesa un debate urgente: ¿es posible combatir el narcotráfico sin replicar la violencia que se pretende erradicar?

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