LOS PUEBLOS

Cabello acusa a EE.UU. de sabotear la Cumbre de las Américas

El ministro venezolano afirmó que Washington presionó a República Dominicana para aplazar la Cumbre y evitar críticas por su despliegue militar en el Caribe.

Cabello acusa a EE.UU. de sabotear la Cumbre de las Américas

Caracas, Venezuela. — La reciente decisión de aplazar la Cumbre de las Américas, que debía celebrarse en República Dominicana a inicios de diciembre, ha desatado una nueva ola de tensiones diplomáticas en el continente. El ministro venezolano de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, acusó directamente a Estados Unidos de haber ordenado la suspensión del evento, argumentando que Washington busca evitar críticas por su creciente intervención militar en el Caribe.

Durante su programa televisivo Con el mazo dando, Cabello aseguró que fue el propio secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien dio instrucciones al presidente dominicano, Luis Abinader, para cancelar el encuentro. “Fue el mismo señor de la guerra quien le dio la orden al presidente Abinader que suspendiera la Cumbre, porque el ambiente no les favorece”, expresó el dirigente chavista, en un tono abiertamente confrontativo.

Según el funcionario, el Gobierno estadounidense pretendía usar la cumbre como plataforma para reforzar su liderazgo en la región, pero enfrentó resistencia de varios países latinoamericanos. “Washington ha intentado chantajear a toda la región para que se les una en su guerra contra Caracas, pero muchos iban a aprovechar la cumbre para denunciar el injustificado despliegue militar de EE.UU. en el Caribe y los asesinatos extrajudiciales”, advirtió.


Señalamientos de un “falso positivo” en preparación

Cabello también denunció que Rubio prepara un “falso positivo” con el propósito de aumentar la tensión entre ambos países. Sin ofrecer detalles, señaló que la maniobra podría concretarse a finales de este mes. “Rubio está trabajando en un falso positivo que busca justificar una nueva escalada. Por eso tampoco le convenía que la cumbre se hiciera”, sostuvo.

El líder venezolano fue más allá al responsabilizar a Rubio, junto al secretario de Guerra estadounidense Pete Hegseth y al asesor de Seguridad Nacional Stephen Miller, de manipular al expresidente Donald Trump. “Estos tres tipos son quienes están empujando a Trump al vacío. Son responsables de buena parte del desastre que viven los estadounidenses”, enfatizó Cabello.


Un aplazamiento que refleja fisuras regionales

El martes, el Gobierno de República Dominicana informó oficialmente el aplazamiento de la Cumbre de las Américas hasta 2026, alegando un “consenso” con sus principales socios, incluido Estados Unidos. Según el comunicado, la decisión fue producto de un “cuidadoso análisis de la situación regional”.

Sin embargo, la medida llegó después de un boicot diplomático creciente. República Dominicana había sido duramente criticada por excluir a Venezuela, Cuba y Nicaragua del evento, siguiendo una línea afín a Washington. La decisión provocó reacciones inmediatas: Colombia y México se retiraron de la agenda.

El presidente colombiano Gustavo Petro anunció que no asistiría en protesta por el sesgo político de la convocatoria, mientras que la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum expresó abiertamente su desacuerdo con la exclusión de gobiernos latinoamericanos, calificándola como “una política que no promueve el diálogo, sino la división”.


Un Caribe militarizado y tenso

El contexto no podría ser más delicado. En las últimas semanas, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, con operaciones que, según denuncias, han derivado en ejecuciones extrajudiciales y la intervención de supuestas narcolanchas. Las acciones se han extendido incluso hacia el océano Pacífico, elevando las alertas diplomáticas en la región.

Analistas coinciden en que esta política de contención militar revive las viejas tensiones de la Guerra Fría latinoamericana, donde Washington actúa como árbitro de seguridad regional. Pero, esta vez, el descontento de varios gobiernos apunta a un cambio de equilibrio: América Latina busca autonomía política frente al tradicional dominio de Estados Unidos.


Una cumbre que se disuelve antes de comenzar

El aplazamiento de la Cumbre de las Américas no solo refleja el deterioro de las relaciones hemisféricas, sino también la falta de consenso sobre la manera de abordar la seguridad, la soberanía y los derechos humanos en el continente.

Para Venezuela, el episodio confirma su narrativa de que Washington teme al escrutinio internacional y busca controlar los espacios de debate multilateral. Para otros gobiernos, como México y Colombia, el hecho reafirma que la exclusión y la confrontación no son el camino.

La región parece enfrentar un nuevo punto de inflexión, donde las cumbres ya no garantizan la unidad, y donde la diplomacia continental se enfrenta al desafío de redefinir su propio destino, más allá de las presiones del norte.

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