Trump y Xi sellan tregua comercial y abren nueva etapa diplomática
En Busan, los líderes de EE.UU. y China acordaron reducir aranceles, reactivar la cooperación económica y mantener el diálogo sobre Ucrania y la tecnología de chips.
Washington y Pekín restablecen el diálogo estratégico
Después de años de tensiones y sanciones comerciales recíprocas, Donald Trump y Xi Jinping protagonizaron este jueves en Busan, Corea del Sur, una esperada reunión bilateral en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Fue el primer encuentro cara a cara entre ambos mandatarios desde la cumbre del G20 en Osaka en 2019, marcando un punto de inflexión en la relación entre las dos principales potencias del planeta.
Trump llegó al encuentro con la amenaza de duplicar los aranceles a las importaciones chinas, mientras Xi apeló a la cooperación como vía para superar las diferencias. Pese a los pronósticos de tensión, el resultado fue sorprendentemente conciliador: ambos acordaron reducir gravámenes, reactivar la comunicación en materia tecnológica y explorar nuevas áreas de cooperación política y económica.
Reducción arancelaria: una señal de deshielo
El punto más tangible del encuentro fue la decisión de Trump de reducir los aranceles sobre las importaciones chinas. Las tarifas impuestas por el ingreso de fentanilo al mercado estadounidense pasarán del 20 % al 10 %, y las medidas recíprocas chinas quedarán suspendidas por un año.
“Sobre la base de las declaraciones de hoy, he reducido en un 10 % los aranceles al fentanilo”, anunció Trump a bordo del Air Force One. En reciprocidad, el Ministerio de Comercio chino confirmó que Pekín ajustará sus contramedidas y mantendrá abierto el comercio de tierras raras, un sector estratégico para la tecnología y la defensa.
El acuerdo implica también una revisión temporal de los aranceles del 57 % al 47 % sobre productos tecnológicos chinos, medida que Washington justificó por los compromisos de Pekín en la reducción del tráfico de precursores químicos del fentanilo y la reanudación de la compra de soja estadounidense.
Tierras raras y cooperación energética
Uno de los acuerdos más relevantes fue el pacto anual sobre el comercio de tierras raras y minerales críticos, esenciales para la fabricación de baterías, semiconductores y dispositivos electrónicos. “Ya se ha resuelto el tema de las tierras raras, y eso es para el mundo”, declaró Trump, subrayando el impacto global del entendimiento.
China, que controla gran parte de la producción mundial de estos materiales, garantizó la continuidad de sus exportaciones, disipando temores sobre una posible interrupción de la cadena de suministro internacional.
Ucrania y la política global: gestos cautelosos
En el plano político, ambos líderes abordaron el conflicto en Ucrania. Trump reveló que Xi “ayudará a Estados Unidos a lograr una resolución”, aunque matizó que la situación “es una locura” y que “a veces hay que dejarlas pelear”.
La declaración fue recibida con cautela por observadores internacionales, que interpretan el gesto de Xi como una señal diplomática más que como un compromiso directo. Sin embargo, constituye el primer indicio en meses de una posible mediación china en el conflicto.
Chips, inteligencia artificial y tecnología
El diálogo también abrió una ventana en el sector tecnológico. Trump anunció que China iniciará conversaciones con el fabricante estadounidense Nvidia para adquirir chips avanzados, aunque no incluirán los nuevos modelos Blackwell AI.
“Fabricamos chips excelentes, y Nvidia es el líder”, sostuvo Trump, destacando que “muchos de los chips” podrían estar disponibles para transacciones comerciales. Este paso supone un relajamiento parcial de las restricciones tecnológicas impuestas por Washington en los últimos años y podría significar una revitalización de la cadena global de semiconductores.
Diplomacia itinerante: visitas cruzadas en 2026
El encuentro en Busan también sirvió para planificar futuras reuniones bilaterales. Trump anunció que viajará a China en abril del próximo año, mientras Xi Jinping visitará posteriormente Estados Unidos. “Él vendrá aquí en algún momento, ya sea a Florida, Palm Beach o Washington D.C.”, adelantó el mandatario estadounidense.
Estas visitas reflejan un intento de normalizar las relaciones diplomáticas a través del diálogo directo, una práctica que ambos líderes consideran crucial para estabilizar los vínculos bilaterales.
Entre tensiones y esperanzas: la gran nave de las relaciones
Xi, por su parte, apeló a la metáfora de la “gran nave” para describir la relación sino-estadounidense, advirtiendo sobre los riesgos de “caer en un círculo vicioso de represalias mutuas”.
“El reto es mantener el rumbo correcto entre los vientos, las olas y los desafíos”, expresó, instando a ambas naciones a “pensar en grande y reconocer los beneficios a largo plazo de la cooperación”.
Pese a reconocer diferencias inevitables, Xi destacó el avance de los canales diplomáticos desde la reelección de Trump, con varias llamadas telefónicas e intercambio de correspondencia. Ambos coincidieron en que la estabilidad global depende, en gran medida, de la capacidad de China y Estados Unidos para convivir sin fracturar el equilibrio económico y político del mundo.
«La cumbre de Busan deja una sensación de respiro en el escenario internacional. Aunque no hubo declaración conjunta, los gestos y acuerdos alcanzados reflejan un intento real de desactivar años de confrontación y reabrir el diálogo entre las dos superpotencias. La tregua comercial, los acuerdos sobre tierras raras y la promesa de colaboración tecnológica podrían marcar el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales, donde el pragmatismo se imponga sobre la retórica.»

