Brasil refuerza la ofensiva nacional contra el crimen organizado
El presidente ordena una acción coordinada entre la Policía Federal, el Ministerio de Justicia y los gobiernos locales para golpear las finanzas del narcotráfico y reducir la violencia urbana.
Brasilia, 29 de octubre de 2025.– El presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció este martes una nueva etapa en la estrategia nacional de seguridad, tras sostener una reunión de alto nivel con ministros de su gabinete. En ella, determinó que el ministro de Justicia y el director general de la Policía Federal viajen a Río de Janeiro para coordinar acciones directas con el gobernador del estado, uno de los principales focos de violencia y narcotráfico en el país.
“Não podemos aceitar que o crime organizado continue destruindo famílias, oprimindo moradores e espalhando drogas e violência pelas cidades”, afirmó el mandatario en un mensaje divulgado por redes sociales, enfatizando la necesidad de una respuesta firme pero responsable ante el avance de las facciones criminales.
Lula recordó que en agosto pasado su administración ejecutó la mayor operación contra el crimen organizado en la historia de Brasil, un operativo que alcanzó “o coração financeiro” de una red criminal dedicada al tráfico de drogas, adulteración de combustibles y lavado de dinero. Dicho golpe, coordinado entre las fuerzas federales y estatales, fue considerado un hito en la lucha contra la delincuencia estructurada.
El nuevo llamado presidencial apunta a replicar ese modelo de acción integrada, priorizando la coordinación interinstitucional y la protección de civiles en zonas de alto riesgo. “Precisamos de um trabalho coordenado que atinja a espinha dorsal do tráfico sem colocar policiais, crianças e famílias inocentes em risco”, subrayó Lula, marcando distancia de los enfrentamientos recientes que han dejado decenas de muertos en las favelas de Río.
La Propuesta de Enmienda Constitucional de Seguridad (PEC da Segurança), actualmente en trámite en el Congreso Nacional, es la piedra angular del plan federal. De aprobarse, permitiría una actuación conjunta de las diferentes fuerzas policiales —federales, estatales y municipales— bajo un marco jurídico común, lo que fortalecería la capacidad de respuesta del Estado ante las facciones criminales que dominan diversos territorios urbanos.
El gobierno federal busca, además, integrar tecnologías de inteligencia, rastreo financiero y operaciones transfronterizas, considerando que el tráfico de drogas y armas en Brasil tiene vínculos directos con redes internacionales. Analistas de seguridad destacan que esta estrategia marca un viraje hacia una política de seguridad integral, donde la represión al delito va acompañada de programas sociales y económicos en las comunidades más afectadas.
Con esta nueva fase, Lula da Silva intenta equilibrar firmeza y prudencia en un país que enfrenta una violencia endémica: más de 40 mil homicidios anuales y un crimen organizado con poder económico y territorial sin precedentes. La misión, aseguran fuentes del Palacio del Planalto, es clara: desmantelar las raíces financieras del narcotráfico sin reproducir el ciclo de violencia que castiga a los barrios populares.

