LOS PUEBLOS

Argentina vota en medio de crisis y presión internacional

Más de 36 millones de argentinos acuden a las urnas en unas legislativas que pondrán a prueba al gobierno de Milei, marcado por escándalos y un rescate de EE.UU.

BUENOS AIRES.– Más de 36 millones de argentinos están convocados este domingo a las urnas en unas elecciones legislativas decisivas, en las que se renovarán parcialmente el Congreso Nacional tras una campaña marcada por la polarización política, los escándalos financieros y la injerencia internacional.

El país sudamericano elige 127 de las 257 bancas de la Cámara de Diputados y 24 de las 72 del Senado, en unos comicios que definirán el futuro político del presidente Javier Milei y el rumbo de su polémico programa económico, centrado en la reducción drástica del gasto público y en una llamada “batalla cultural” contra el kirchnerismo y la izquierda tradicional.


Un examen de mitad de mandato

Como es habitual en Argentina, estas elecciones legislativas funcionan como un plebiscito de mitad de mandato. El resultado servirá como termómetro de la gestión de Milei, que enfrenta el reto de consolidar su liderazgo en medio de un panorama económico frágil y una sociedad cada vez más polarizada.

El oficialismo, La Libertad Avanza (LLA), no cuenta con mayoría en ninguna de las dos cámaras del Congreso, por lo que cada banca ganada será crucial para avanzar en las reformas estructurales que el presidente considera indispensables para “desmontar el Estado elefantiásico” y liberar las fuerzas del mercado.

Pero el panorama se ha complicado. A comienzos de año, Milei gozaba de altos niveles de popularidad, la inflación mostraba señales de desaceleración y el dólar permanecía relativamente estable. Hoy, sin embargo, el escenario es otro: la devaluación, la caída de reservas, el alza del riesgo país y los escándalos políticos han puesto en jaque al Gobierno.


El préstamo del FMI y la sombra de Washington

Uno de los puntos más controversiales de los últimos meses fue el nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 20.000 millones de dólares, que muchos economistas calificaron como un “rescate encubierto”. La operación se concretó gracias al aval de Estados Unidos, país que, según fuentes diplomáticas, condicionó el apoyo financiero a un triunfo electoral de Milei.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, admitió en declaraciones recientes que el acuerdo buscaba “estabilizar la economía argentina y contrarrestar la influencia de China en la región”, además de “respaldar a un gobierno aliado de Washington”.

En ese contexto, la visita de Milei a la Casa Blanca, a mediados de octubre, fue seguida con atención. Aunque esperaba un respaldo total de Donald Trump, el mandatario estadounidense fue claro: el apoyo a la administración libertaria dependería del resultado de las urnas.


Escándalos, renuncias y tensiones

La campaña estuvo lejos de ser tranquila. A principios de septiembre, el oficialismo sufrió un duro revés en la provincia de Buenos Aires, donde el gobernador Axel Kicillof, referente del peronismo, se impuso por 14 puntos de diferencia. La derrota encendió alarmas en la Casa Rosada y debilitó las aspiraciones del mileísmo de mantener su impulso inicial.

Poco después, el panorama se ensombreció con la filtración de una investigación periodística que reveló que José Luis Espert, uno de los principales candidatos de Milei al Congreso, había recibido al menos 200.000 dólares del empresario Fred Machado, acusado de narcotráfico en Estados Unidos. El escándalo forzó la renuncia de Espert y golpeó severamente la credibilidad del oficialismo.

En las semanas previas a la elección, las renuncias dentro del gabinete se sumaron a la tensión. La más significativa fue la del canciller Gerardo Werthein, quien abandonó el cargo en medio de las negociaciones con Washington y en plena volatilidad cambiaria.


Un domingo decisivo

El desenlace de esta jornada electoral será clave no solo para el equilibrio de poder en el Congreso, sino también para la estabilidad financiera del país y la viabilidad del programa libertario de Milei.

Los mercados internacionales y los acreedores externos estarán atentos al resultado. Una victoria oficialista podría fortalecer la posición negociadora del Gobierno y garantizar la continuidad de la línea de crédito estadounidense; una derrota, en cambio, abriría un periodo de mayor incertidumbre política y económica.

Mientras tanto, en las calles de Buenos Aires y otras provincias, el ambiente es de expectación y cansancio. La población enfrenta el impacto cotidiano de la inflación, los recortes y el desempleo, mientras la política parece concentrarse más en la batalla ideológica que en las urgencias sociales.

Al cierre de las urnas, comenzará el conteo de votos y, con él, el veredicto ciudadano sobre la gestión de Javier Milei. Mañana, los mercados —como tantas veces en Argentina— dirán la última palabra.

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