INTERNACIONALLOS PUEBLOS

Trump declara “guerra total” a los cárteles del narcotráfico

El mandatario estadounidense asegura que su Gobierno libra una ofensiva sin precedentes contra los cárteles, mientras crecen las críticas por los ataques en aguas internacionales.

Washington, D.C. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves que su país “está en guerra” contra los cárteles del narcotráfico, al considerar que esas organizaciones criminales representan una de las principales amenazas a la seguridad nacional.

En un mensaje desde la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que bajo su administración los cárteles son tratados “como lo que realmente son: una amenaza directa a la estabilidad del país”.

“Los cárteles están librando una guerra contra EE.UU. Y tal como prometí, les estamos librando una guerra como nunca antes. No estamos mitigando la amenaza, la estamos eliminando”, afirmó Trump.

El presidente destacó que, en las últimas semanas, su Gobierno ha detenido a más de 3.000 líderes, operativos y pandilleros, además de 120.000 criminales vinculados al narcotráfico. A ello añadió la incautación de más de 70 toneladas de narcóticos letales, alrededor de 1.000 armas, y la condena de varios capos a penas superiores a los 50 años de prisión.

“Esta ya es la operación anticárteles y antipandillas más exitosa en la historia de EE.UU. Y apenas está comenzando. No nos detendremos hasta erradicar por completo esta amenaza”, aseguró.


Ataques letales y controversia internacional

Desde septiembre, Washington ha intensificado su ofensiva con “ataques cinéticos” —bombardeos dirigidos— contra embarcaciones sospechosas de traficar drogas en el Caribe y el Pacífico. Según fuentes oficiales, los ataques han dejado más de 30 muertos, aunque el Gobierno estadounidense no ha presentado pruebas que respalden las acusaciones de narcotráfico contra las víctimas.

Trump defendió las operaciones, afirmando que se realizan “en aguas internacionales” y justificó la ofensiva por el alto costo humano del tráfico de drogas.

“Las drogas ilegales han matado a 300.000 estadounidenses. Tenemos un problema de seguridad nacional, y actuamos dentro del marco del derecho internacional”, dijo el presidente.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y expertos en derecho internacional han criticado duramente los ataques, señalando que constituyen ejecuciones extrajudiciales y violaciones a la soberanía de otros Estados.


¿Operativos en tierra firme?

Trump insinuó que su Gobierno podría extender la guerra al narcotráfico hacia operaciones terrestres, aunque no especificó dónde ni cuándo.

“Probablemente volveremos al Congreso para explicar qué haremos cuando lleguemos a tierra. Algo muy grave va a ocurrir”, advirtió el mandatario, dejando abierta la posibilidad de una intervención directa en territorio extranjero.

Las declaraciones coinciden con ejercicios militares estadounidenses en Panamá, país sin fuerzas armadas desde 1989, lo que ha despertado inquietud regional. Washington y Ciudad de Panamá calificaron las maniobras como parte de su “cooperación en defensa”, aunque analistas interpretan el despliegue como una demostración de fuerza ante Caracas y Bogotá.


Venezuela y Colombia: los otros frentes abiertos

El Gobierno de Venezuela ha calificado las acciones estadounidenses como una “amenaza a su seguridad” y una forma de presión política. El presidente Nicolás Maduro sostiene que su país enfrenta una “guerra multiforme” impulsada por Washington para derrocarlo y controlar los recursos naturales venezolanos.

En Colombia, el presidente Gustavo Petro calificó los operativos estadounidenses como “asesinatos” y denunció que los ataques en el Caribe y el Pacífico violan el derecho internacional.

Por su parte, el embajador de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, acusó a EE.UU. de desarrollar una “campaña de presión militar y psicológica” contra un Estado soberano bajo el pretexto de la lucha antidrogas.


Escalada regional y tensiones diplomáticas

La política de Trump marca un giro hacia la militarización de la lucha antidrogas, con implicaciones directas para América Latina. Expertos advierten que la falta de pruebas y transparencia sobre los objetivos atacados podría socavar la legitimidad internacional de Washington, además de poner en riesgo la estabilidad regional.

Hasta ahora, nueve ataques confirmados han dejado al menos 37 muertos, la mayoría en el Caribe, aunque la operación se ha extendido recientemente al Pacífico Oriental.

Mientras tanto, en EE.UU., la ofensiva refuerza el discurso de la Casa Blanca sobre “mano dura contra el crimen”, una estrategia que podría tener impacto político interno, especialmente de cara a las próximas elecciones presidenciales.


Conclusión
La autodenominada “guerra total” de Trump contra los cárteles marca una de las ofensivas más agresivas en la historia reciente de EE.UU. Sin embargo, su desarrollo fuera del marco del derecho internacional y sin evidencias verificables plantea serias interrogantes sobre sus consecuencias diplomáticas, humanitarias y geopolíticas en el hemisferio occidental.

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