Petro: «La Guerra Antidrogas es un Fracaso Genocida»
El presidente colombiano denuncia la trama que lo vincula al narcotráfico, revela los hilos del poder mafioso en la política y expone el negocio de «volteo de tierras» de Bernie Moreno.
En un explosivo relato desde la primera persona, el Presidente Gustavo Petro desmonta la narrativa que lo señala como un capo narco y responde a las amenazas de invasión y sanciones personales desde Estados Unidos. En su lugar, expone lo que define como la raíz del problema: una guerra contra las drogas concebida por Nixon que ha dejado un millón de latinoamericanos muertos y ha sometido a los gobiernos de la región, mientras el consumo en EE.UU. deriva hacia el mortal fentanilo.
La Sombra de Moreno y el «Volteo de Tierras»
Petro sitúa al senador estadounidense Bernie Moreno en el centro de la ofensiva en su contra. La conexión, asegura, se remonta a los años del presidente Andrés Pastrana (1998-2002). En un debate congresional en el 2000, Petro descubrió la operación de la Hacienda San Simón, 30 hectáreas en el norte de la Sabana de Bogotá. Familias poderosas ligadas a Pastrana, incluidos sus ministros y socios, compraron el terreno rural a $50.000 el m² y, tras un polémico decreto que lo convirtió en urbano, lo vendieron a $500.000 el m².
Este «volteo de tierras», denuncia Petro, fue un negocio de lavado de activos del narcotráfico ideado por Ángel Gaitán Mahecha, fundador del paramilitarismo. Hoy, esos terrenos albergan condominios de lujo «donde siempre han habitado narcotraficantes». La congestión de la Autopista Norte, afirma, es el resultado de esta «mala urbanización».
El Botín: La Reserva Forestal y los Beneficiarios
Petro revela que la actual Reserva Forestal Thomas Van der Hamen, de 1.500 hectáreas, no es tal. «Está en manos del hermano de Bernie Moreno y sus socios, esperando un alcalde de Bogotá que les deje construir». Ni como alcalde ni como presidente pudo reforestar esa zona. Entre los beneficiarios del negocio de San Simón, nombra a la familia de Pastrana, la de su canciller, su jefe de Planeación y accionistas de entonces del diario El Tiempo.
El Nexo Paramilitar y el «Cartel de la Toga»
La trama se profundiza con el paramilitarismo. Petro vincula a Gaitán Mahecha con esmeralderos de Boyacá y con Gustavo Lozano, «el tercero del Cartel de Pablo Escobar». Este entramado, asegura, infiltró el Estado y hoy sigue vigente en el Congreso, la Policía y la Fiscalía. «Me tratan de asesinar hasta con misiles», afirma, y denuncia amenazas de muerte a sus hijas.
Frente a esto, recuerda su labor como congresista: sus debates llevaron a que el 35% del Senado fuera investigado y condenado por la Corte Suprema por sus vínculos con paramilitares. «Fueron las pruebas que yo presenté», sostiene. Sin embargo, un «cartel de la toga» –magistrados pagados por la mafia–, habría garantizado impunidad para las figuras más poderosas, como el expresidente Álvaro Uribe, a quien señala como responsable de irradiar el paramilitarismo narco.
Exilio y Salvación por Kennedy
La consecuencia de sus denuncias, especialmente sobre el paramilitarismo en Antioquia, fue una persecución feroz. Su familia tuvo que exiliarse, el DAS de Uribe intervino sus comunicaciones y su vida corrió peligro. La salvación, relata, llegó de la mano del senador Edward Kennedy, quien reunió a 40 congresistas estadounidenses para exigir a Uribe su protección. «Guardo la foto de ese momento», confiesa.
Las Cifras de su Gobierno y el Error de la ONU
Frente a las acusaciones de Trump, Petro contrapone los números de su gestión: 700 narcos extraditados, 2.800 toneladas de cocaína incautadas («la mayor cifra de la historia») y 22.000 hectáreas de coca sustituidas voluntariamente. Revela que la ONU cometió un error en su informe de 2024, al sobrestimar el potencial de producción de cocaína de Colombia al aplicar la productividad de zonas de alto rendimiento a cultivos abandonados hace tres años. «Ese dato falso es la base de Trump para atacarnos», sentencia.
Conclusión: Una Oligarquía Permeada
Petro se define como un presidente que llegó al poder para mostrar «la realidad del poder oligárquico de Colombia, profundamente permeado por el narcotráfico». Su crimen, sugiere, haberse opuesto a los intereses de una casta política y económica cuyo epicentro está en Miami. La acusación de Trump, lejos de avergonzarlo, provoca la risa de un pueblo que, afirma, conoce su lucha de decades.

