LOS PUEBLOSULTIMAS NOTICIAS

La CIA en América Latina: La Sombra d…

Sombras de la CIA: el largo brazo de Washington en América Latina

Caracas.— Un viejo chiste recorre América Latina con un trasfondo amargo: “¿Por qué nunca habrá un golpe de Estado en EE.UU.? Porque en Washington no hay embajada de EE.UU.” La frase, repetida durante décadas, cobra nueva fuerza ante las recientes denuncias del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien acusa a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de dirigir operaciones encubiertas para provocar un cambio de régimen en su país.

Maduro señaló que el expresidente estadounidense Donald Trump habría autorizado directamente a la CIA a actuar dentro de Venezuela. Para el mandatario, se trata de una ofensiva que revive los oscuros capítulos de la Guerra Fría.

“No a los golpes de Estado dados por la CIA que nos recuerdan tanto a los 30.000 desaparecidos en Argentina, al golpe de Estado de Pinochet y los 5.000 jóvenes asesinados y desaparecidos. ¡América Latina no los quiere, no los necesita y los repudia!”, dijo en un mensaje televisado.

Operaciones bajo el manto del Caribe

El señalamiento de Maduro llega en medio de una tensión creciente en el Caribe. Desde agosto, Estados Unidos mantiene un despliegue militar en aguas cercanas a Venezuela, bajo el argumento de “combatir el narcotráfico”. Sin embargo, analistas señalan que el verdadero objetivo sería presionar políticamente a Caracas.
En apenas dos meses, Washington admitió haber bombardeado embarcaciones en la zona, causando la muerte de al menos 27 personas, mientras Trump advertía con “destruir las redes de terrorismo y tráfico” vinculadas —según él— al gobierno de Maduro.

El eco histórico de la injerencia

Las denuncias venezolanas se suman a un historial de intervenciones documentadas por archivos desclasificados y testimonios de exagentes. Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, recordó que “no hay pueblo en América que no haya sufrido un golpe de Estado propiciado por la CIA”.

Las acusaciones no son nuevas. Desde Ecuador hasta Chile, desde Honduras hasta Argentina, los documentos revelan décadas de injerencia. Philip Agee, exagente de la CIA, afirmó en los años 70 que “millones de personas en el mundo han visto destruidas sus vidas por las operaciones de la CIA y las instituciones que apoya”.

Edward Snowden, exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), reforzó esa línea al denunciar que Estados Unidos “violó la soberanía de los países latinoamericanos a través del espionaje sistemático”.

El caso venezolano: un frente constante

El investigador Dan Beeton, del Centro de Investigación Económica y Política (CPRE), sostiene que desde la llegada de Hugo Chávez al poder, Venezuela se convirtió en “la principal prioridad de Washington en América Latina”. Según un memorando revelado por WikiLeaks, el Departamento de Estado buscaba “contrarrestar” al chavismo por todos los medios posibles.

El golpe fallido de 2002 contra Chávez, en el que la CIA fue señalada como pieza clave, marcó un precedente. Desde entonces, la relación entre Caracas y Washington se ha mantenido en una tensión permanente. Maduro, en varias ocasiones, ha acusado a la agencia de financiar o asesorar a actores opositores, como el exdiputado Juan Guaidó.

Los tentáculos institucionales

Expertos sostienen que la CIA opera no solo a través de sus agentes, sino mediante una red de organismos “pantalla”. Entre ellos destacan la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED), que canalizan fondos a organizaciones políticas, medios y ONG alineadas con los intereses de Washington.

El analista Carlos E. Lippo explica que estas entidades han estado detrás de derrocamientos y desestabilizaciones, como el del presidente brasileño Joao Goulart en 1964, el de Jean Bertrand Aristide en Haití en 1991 y la derrota electoral de Daniel Ortega ese mismo año.

Chile, Argentina y Cuba: heridas abiertas

En Chile, los documentos desclasificados por la propia CIA reconocen su papel activo en la desestabilización del gobierno de Salvador Allende (1970-1973). La agencia financió medios opositores y promovió protestas para “crear las condiciones” que facilitaran el golpe militar de Augusto Pinochet.

En Argentina, los informes del Archivo Nacional de Seguridad de EE.UU. revelan contactos entre funcionarios estadounidenses y los militares golpistas que derrocaron a Isabel Perón en 1976. Aunque la CIA niega haber “instigado” el golpe, los documentos muestran su apoyo tácito al nuevo régimen.

Cuba, por su parte, fue blanco directo de la agencia desde los años 60. Los planes para asesinar a Fidel y Raúl Castro, hoy ampliamente documentados, incluyen pagos a pilotos y mercenarios para provocar accidentes o atentados encubiertos.

Un pasado que no se apaga

El patrón, aseguran analistas, se repite con cada década: operaciones secretas, financiamiento a grupos opositores, campañas mediáticas y presión económica. Manuel de la Iglesia Caruncho, doctor en Ciencias Económicas, sintetiza:

“La CIA actúa con piloto automático contra todo lo que se desplace a la izquierda de una socialdemocracia moderada. Su anticomunismo es su motor histórico”.

Hoy, mientras Washington reafirma su influencia militar en el Caribe y Caracas denuncia planes de desestabilización, la vieja pregunta vuelve a resonar: ¿puede América Latina librarse alguna vez de la sombra de la CIA?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *